9 de mayo 2006 - 00:00

Vía libre para el racismo en Rusia

Bandas de skinheads siembran terror en diferentes ciudades rusas, y apuntan contra latinoamericanos, caucásicos y judíos. No sólo ello. Pilar Bonet, corresponsal en Moscú del diario español «El País», da cuenta en una interesante nota de cómo el gobierno de Vladimir Putin da rienda suelta al opositor ultranacionalista Vladimir Zhirinovski, quien escribió que los judíos «siempre tienen dinero» y «son malos». A continuación, los párrafos principales del artículo.

Moscú - La xenofobia y el racismo se cobran cada vez más víctimas en Rusia, pero el Kremlin se toma a la ligera la lucha contra estos males. La tolerancia hacia el demagogo político Vladimir Zhirinovski es muestra flagrante de esta ligereza.

Los canales de la televisión estatal, que vetan de sus pantallas a los líderes de la oposición liberal, dan a Zhirinovski la oportunidad de propagar sus ideas nacionalistas y antisemitas en horas de máxima audiencia.

En Rusia existen hoy bandas de cabezas rapadas que siembran el terror entre ciudadanos y extranjeros de aspecto no eslavo. Pese a ello, hay todavía quien le ríe las gracias a este esperpéntico personaje, que además es vicepresidente de la Duma estatal, la Cámara baja del Parlamento. Rusia Unida, el partido gubernamental, que tiene mayoría en el Legislativo, lo considera incluso un interlocutor válido y respetable hasta el punto de haber llegado a firmar un «pacto antifascista» con el partido de Zhirinovski el pasado febrero.

El último escándalo protagonizado por Zhirinovski tiene que ver con una de sus recientes obras, de carácter pretendidamente pedagógico, titulada «Iván, oculta tu alma». En ella, Zhirinovski denuncia una supuesta conjura hebreo-norteamericana contra Rusia con tonos dignos de la propaganda hitleriana. Los judíos, según él, tienen «huesos delgados en el sentido literal de la palabra», «no han cavado trincheras ni han construido ciudades. Siempre han trabajado con la mente». Además, han acumulado «odio a distintos Estados y deseo de vengarse». Los judíos, prosigue Zhirinovski, «siempre tienen dinero», controlan «casi todos los periódicos del mundo» e «intentan imponer su ideología», que está en contra de los intereses de los demás, y «especialmente» de Rusia. Los judíos «son la nación que más se degrada», afirma Zhirinovski, y agrega: «Son pequeños y delgados. Todos malos. Calvos. Con gafas. Con mirada huidiza. Con manos temblorosas. Gastan la talla 48-50 y no más. Y en calzado, la 41-42. Tienen un montón de enfermedades. Son morenos».

Recientemente, Zhirinovski difundió los puntos de vista expresados en «Iván, oculta tu alma» en el programa de debate del veterano periodista Vladimir Pozner, una de las figuras estrella de la televisión rusa. «Si en Alemania el jefe del Bundestag escribiera lo que usted ha escrito, no aguantaría ni un solo día en el Parlamento, ni uno», le espetó Ludmila Narusova, la viuda del alcalde de San Petersburgo Anatoli Sobchak. «Alemania es un país ocupado, un país de Estados Unidos, donde todo el poder está en manos de los judíos», afirmó Zhirinovski.

Mientras Zhirinovski cosechaba aplausos y sonrisas, los noticieros informaban de los últimos actos racistas en Rusia: en Moscú, el cantante Zaur Tutov, que además es ministro de Cultura de la república norcaucásica de Kabardino-Balkaria, fue salvajemente golpeado por una banda de cabezas rapadas cuando aguardaba que su hija concluyera unas clases de baile. La horda que lo agredió gritaba: «Rusia para los rusos».

Según los defensores de derechos humanos, este año ya se han registrado en Rusia más de 40 delitos de carácter racista, en los cuales han resultado heridas 79 personas y seis han muerto (cinco en Moscú y una en San Petersburgo). En 2005 hubo más de 400 agresiones de este carácter. Sin embargo, a menudo estos delitos son tipificados como agresiones comunes o gamberrismo, sin tener en cuenta su carácter racista. Así ha sucedido en el juicio contra los adolescentes acusados de haber matado a cuchilladas a una niña tayika de nueve años en 2004 en San Petersburgo. Estos días se juzga en Voronezh a los cabezas rapadas que en 2005 causaron la muerte del estudiante peruano Enrique Angeles Hurtado, en una agresión donde resultó herido un español.

El 4 de noviembre de 2005, este país celebraba por primera vez el Día de la Unidad Popular, una fiesta con la que el Kremlin ha querido sustituir la conmemoración de la Revolución de Octubre. Con este motivo, varios miles de personas marcharon por las calles de Moscú coreando eslóganes nacionalistas y contra los forasteros y emigrantes. El acto sorprendió a muchos por su organización y carácter masivo, habida cuenta de que los sectores liberales apenas si logran sacar a la calle a varios centenares de personas. De ahí que algunos ocurrentes politólogos rusos consideren que es más fácil encauzar el nacionalismo existente hacia personajes-payaso como Zhirinovski que arriesgarse a combatir en serio una creciente y alarmante tendencia social.

Dejá tu comentario

Te puede interesar