Los grandes estadios de la Premier League dejaron de ser únicamente el escenario de los partidos de fútbol. En los últimos años, los principales clubes ingleses encontraron en los recitales una nueva unidad de negocios capaz de generar millones de dólares en pocas horas y, al mismo tiempo, aprovechar una infraestructura que requiere enormes inversiones para funcionar durante todo el año.
El negocio millonario de los estadios de la Premier: cuánto ganan con cada recital
Un recinto de 50.000 espectadores puede generar entre u$s1,6 y u$s2,1 millones por noche y el consumo de cerveza y comida se convirtió en una de las principales fuentes de facturación.
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La organización de espectáculos musicales en los estadios de la Premier League permite a los clubes recaudar cerca de u$s2,1 millones por noche.
Tottenham Hotspur, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Newcastle, Aston Villa, Sunderland e Ipswich Town son algunos de los clubes que ya incorporaron los conciertos a su calendario. Casi la mitad de los 20 equipos de la Premier League organizó al menos un recital en sus estadios durante los últimos tres años.
La lógica económica detrás del fenómeno es sencilla: un estadio vacío sigue generando costos de financiación, mantenimiento, personal y gastos generales. Por eso, cada concierto permite transformar una infraestructura que durante determinados días permanece sin actividad en una plataforma capaz de producir nuevos ingresos.
“Los clubes tienen que sacar mucho provecho de este activo”, explicó Ian Nuttall, consultor de instalaciones deportivas y de entretenimiento y fundador de TheStadiumBusiness. Según su análisis, cuanto mayor es la cantidad de eventos y visitantes, mayores son los ingresos que puede obtener el recinto.
Hasta u$s2,1 millones por noche
Las cifras permiten dimensionar el negocio. Ejecutivos de la industria consultados por The Athletic estimaron que un estadio con capacidad para unas 50.000 personas puede generar entre u$s1,6 millones y u$s2,1 millones por noche cuando organiza un concierto, sin contar los costos de personal.
El dato no significa que ese dinero corresponda íntegramente al club ni que se trate de la ganancia del artista. Los conciertos tienen diferentes modelos contractuales y la distribución de los ingresos depende del artista, el promotor y el estadio. Sin embargo, los clubes tienen una característica particularmente atractiva: pueden capturar una parte importante del dinero generado dentro del recinto sin asumir el riesgo artístico de organizar la gira.
La venta de entradas generales suele quedar en manos de los organizadores y artistas. En cambio, la comida y la bebida representan una fuente central de ingresos para el estadio, al igual que los espacios premium, el estacionamiento y determinados porcentajes de merchandising.
Uno de los aspectos más llamativos del modelo está en el consumo de alcohol. En un partido de fútbol, el tiempo disponible para consumir es mucho menor y existen restricciones durante buena parte del encuentro. En un recital, en cambio, el público puede permanecer durante seis horas dentro del estadio.
Según algunos ejecutivos, una referencia razonable para determinados grandes conciertos puede ser un gasto de entre u$s20 y u$s27 por persona en bebidas, aunque el monto depende del artista y del perfil del público.
El impacto puede ser enorme. Una persona vinculada a la organización de grandes espectáculos recordó que durante una noche de conciertos de Oasis se llegó a recaudar en alcohol una suma cercana a la obtenida durante toda una temporada de Premier League en el club anfitrión.
El contraste es evidente, durante un partido se venden, en promedio, unas dos pintas de cerveza por cada cinco espectadores a lo largo de toda la jornada, mientras que en un concierto el público permanece mucho más tiempo dentro del recinto y el precio de las bebidas suele ser superior.
El negocio tampoco termina en las entradas generales. Los sectores premium y las experiencias VIP constituyen otra fuente de ingresos relevante.
El Manchester City, por ejemplo, controla los espacios de hospitality para las noches de conciertos en el Etihad Stadium y ofrece paquetes especiales a sus clientes premium antes de que se pongan a la venta las entradas generales. Algunos de esos paquetes pueden superar los u$s1.300 por persona.
A eso se pueden sumar las tarifas por utilización del estadio, estacionamiento y una participación en determinadas ventas de merchandising. En algunos casos, sin embargo, el alquiler puede reducirse o incluso eliminarse para conseguir que un artista de enorme convocatoria elija el estadio y garantice un lleno.
Tottenham, uno de los grandes ganadores
El Tottenham Hotspur Stadium es uno de los ejemplos más avanzados de esta estrategia. Desde su inauguración en 2019 recibió a artistas como Beyoncé, Lady Gaga y Jay-Z, y el recinto fue diseñado con una infraestructura que permite albergar grandes espectáculos además de partidos de fútbol.
El caso de Beyoncé muestra la dimensión económica que puede alcanzar una residencia. The Athletic había estimado inicialmente ingresos de unos u$s20 millones por sus conciertos en Tottenham, aunque el club señaló posteriormente que el resultado, una vez descontados los gastos, habría sido de unos u$s6,7 millones.
El estadio también se benefició de otras grandes producciones y convirtió los conciertos en una parte estable de su calendario comercial.
El Manchester City apuesta por una temporada de conciertos
El Manchester City lleva años utilizando el Etihad Stadium para recitales. Ed Sheeran, Coldplay y One Direction se encuentran entre los artistas que actuaron en el estadio, mientras que el club incorporó los conciertos como parte de su estrategia de desarrollo comercial.
El negocio se potencia además por la infraestructura que rodea al estadio. El City Football Group desarrolló el complejo que incluye el Co-op Live, inaugurado en 2021 y considerado el recinto cubierto de mayor capacidad del Reino Unido, además de un hotel de 400 habitaciones vinculado a la expansión del estadio.
En el caso de Oasis, el Etihad fue elegido para una residencia de 11 noches, una modalidad especialmente atractiva para los promotores porque permite instalar toda la estructura del espectáculo durante varias jornadas y reducir los costos asociados al traslado y montaje.
Para los clubes también resulta conveniente: un mismo artista puede transformar el estadio en una operación comercial durante casi un mes.
Liverpool es otro de los clubes que empezó a explotar con mayor intensidad Anfield para conciertos. Durante los dos últimos veranos se organizaron recitales durante ocho noches, con artistas como Bruce Springsteen, Dua Lipa y Foo Fighters.
El fenómeno no se limita a los grandes nombres. La posibilidad de ofrecer un estadio con capacidad para decenas de miles de personas, transporte consolidado, infraestructura de seguridad y zonas de hospitality convierte a las canchas de fútbol en escenarios muy atractivos para las grandes giras.
Para un promotor, además, existe una ventaja logística importante: el estadio ya cuenta con accesos, servicios, personal especializado, zonas de carga y descarga y sistemas de seguridad preparados para recibir grandes cantidades de público.
La gira de Oasis permitió comprobar hasta qué punto el fútbol y la música comenzaron a compartir el mismo negocio. Además de las fechas en el Etihad, la banda realizó cinco conciertos en Celtic Park, tres en el Allianz Arena del Bayern Múnich, dos en el Johan Cruyff Arena del Ajax y tres en el Olímpico de Roma y Lazio.
Una estimación citada calculó que la gira podía generar más de u$s40 millones de impacto indirecto en el ecosistema futbolístico solamente a través de esas fechas.
El fenómeno se explica también por la expansión del mercado de música en vivo. En el Reino Unido, la industria generó unos u$s10.100 millones en ingresos durante 2025, según el informe anual de LIVE. La promotora de la última gira de Oasis, SJM, registró ingresos por aproximadamente u$s647 millones en su último ejercicio fiscal.
El estadio como activo financiero
La transformación es, en definitiva, económica. Los clubes invierten cientos de millones de libras en construir y mantener estadios modernos. Cuantas más actividades pueden desarrollar dentro de ellos, mayor es la capacidad de amortizar esa inversión.
Por eso los nuevos estadios ya se diseñan pensando en conciertos y espectáculos no deportivos. El proyecto del Birmingham City, por ejemplo, contempla un recinto para 62.000 espectadores con capacidad para recibir grandes artistas internacionales. El nuevo estadio proyectado por Manchester United, con capacidad para 100.000 personas, también es presentado como una oportunidad para organizar eventos de una escala que Old Trafford no puede albergar con facilidad.
El modelo de la Premier muestra así una nueva concepción del estadio: no se trata solamente de un lugar donde juega un equipo, sino de un activo comercial que puede generar ingresos con fútbol, música, hospitality, gastronomía y entretenimiento durante todo el año.
En un mercado donde las giras internacionales son cada vez más grandes y los artistas buscan recintos capaces de recibir decenas de miles de espectadores, los clubes ingleses encontraron una nueva manera de hacer que sus estadios trabajen incluso cuando no hay fútbol




