Rosario vive un movimiento inédito en el negocio del delivery. Las hamburgueserías con mayor volumen dentro de las aplicaciones decidieron coordinar una salida conjunta de PedidosYa y migrar a Rappi con una estrategia agresiva de precios y captación de usuarios.
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La rebelión de las hamburguesas en Rosario: crean cámara, dejan PedidosYa y lanzan promos a $1.000
Las principales hamburgueserías de Rosario se agrupan, impulsan promociones agresivas y ponen en marcha un modelo que podría irradiarse al resto del país.
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Consumo en local en Rosario: el hábito presencial convive con el crecimiento del delivery, eje del cambio en el negocio gastronómico de las hamburgueserías
La iniciativa surge desde la Cámara de Hamburgueseros de Rosario, un espacio que nuclea a marcas como Marvel Food, Slider, John’s Burgers, Burger House, Rosario Burgers, Burger Grill, Valkyria, Bistec y El Gringo de la Ripa, a las que se suman nuevos jugadores en proceso de incorporación.
El dato que reconvierte la escala del movimiento es contundente: el grupo concentra cerca del 80% de las ventas de hamburguesas en apps dentro de la ciudad, por fuera de las cadenas internacionales.
Un cambio que impacta en toda la cadena
El quiebre no responde a una decisión aislada. Se trata de una estrategia colectiva que busca modificar las condiciones del negocio.
Lucas Leyria, presidente de la cámara y director de Marvel Food, explicó que el nuevo esquema permite mejorar la rentabilidad de los locales. “Las condiciones cambiaron entre 8 y 12 puntos en la baja de comisiones. Eso impacta directo en el negocio”, sostuvo.
El acuerdo contempla un esquema progresivo: meses iniciales sin comisión, una etapa con costos reducidos y luego una estructura que se ajusta según volumen de ventas. Ese punto resultó clave para ordenar la salida coordinada.
Leyria agregó que el nuevo sistema introduce una lógica de categorización por volumen. “Cada marca accede a mejores condiciones según la cantidad de órdenes que genera. Eso empuja el crecimiento”, indicó.
Con el nuevo esquema, amplió: "Los locales pueden sostener ingresos incluso con una caída significativa en el volumen de ventas, lo que cambia la lógica del negocio y reduce la dependencia del nivel de pedidos”.
Precios, promociones y estrategia
Uno de los ejes centrales del lanzamiento es la política comercial. Durante la primera semana, las marcas ofrecerán hamburguesas a $1.000 para nuevos usuarios o clientes inactivos.
El objetivo es claro: acelerar la migración de consumidores hacia la nueva plataforma.
“Es una promoción pensada para generar usuarios. No es sostenible en el tiempo”, afirmó Cristian Di Vito, titular de John’s Burgers y vicepresidente de la cámara. “Apunta a que la gente descargue la app y vuelva a usarla”.
El esquema incluye además una segunda compra con descuento y una batería de promociones futuras. “Van a aparecer vouchers, beneficios y acciones para mantener activa la demanda”, agregó.
Desde el sector reconocen que el precio final al consumidor no tendrá cambios drásticos en el corto plazo. Explicó De Vito: “No se va a ver una baja fuerte. Venimos de una estructura donde las comisiones obligaban a promociones constantes y márgenes muy bajos”.
Rentabilidad bajo presión
El conflicto con la plataforma anterior se vincula con el peso de las comisiones en la ecuación del negocio. “Eso nos llevó a una curva descendente en la rentabilidad. La idea ahora es ordenarla y volver a un nivel lógico de ganancias”, señaló Di Vito.
Leyria sumó otro punto clave: la diferencia entre precio en local y en app. “Muchas marcas vendían más caro por las comisiones. Con este esquema se abre la posibilidad de equilibrar”. Aun así, el traslado al precio final será gradual y dependerá de cada operador.
Riesgo alto, apuesta colectiva
El movimiento no está exento de riesgos. Las propias marcas lo reconocen. “Los riesgos son muy altos. Es una decisión que ningún otro sector tomó”, afirmó Di Vito. “El punto crítico no es trabajar con una sola app, porque eso ya pasaba. El riesgo está en apostar por una plataforma que busca recuperar terreno”, dijo.
El arranque, sin embargo, muestra señales positivas. “En los primeros días la respuesta fue buena. El riesgo empieza a bajar”, evaluó.
Desde el lado empresario, el cálculo incluye una variable clave: con las nuevas condiciones, los locales podrían igualar ingresos incluso con una caída en el volumen de ventas. “Vendiendo bastante menos ya se logra una liquidación similar. Eso cambia la lógica del negocio”, deslizó Leyria.
Logística bajo presión
El cambio de plataforma también pone a prueba la capacidad operativa. La logística aparece como un punto sensible en el corto plazo. Los repartidores trabajan con múltiples apps y se mueven según la demanda. Si el flujo de pedidos cambia, la oferta tiende a acompañar.
La expectativa del sector apunta a una fuerte demanda inicial. Eso podría generar demoras en los primeros días, sobre todo en horarios pico. La estrategia incluye incentivos para ampliar la flota de repartidores y sostener el volumen esperado.
¿Guerra o nueva competencia?
Desde la cámara evitan hablar de conflicto directo. La lectura apunta a un escenario de mayor competencia. “No lo llamaría guerra. Es competencia fuerte, que es lo que necesita el sector”, afirmó Di Vito. “Los monopolios ya mostraron sus efectos”, indicó.
Leyria reforzó esa idea desde otro ángulo. “El foco está en el diálogo y en construir un mercado más equilibrado. No se busca confrontar sino mejorar condiciones”, planteó.
El mensaje interno también marca un cambio cultural. Las marcas dejaron de verse como rivales directos para coordinar acciones.
Leyria señaló: “Antes competíamos entre nosotros. Hoy trabajamos en conjunto y eso permite resolver problemas comunes. No somos competidores, somos parte de una misma cultura”.
Un modelo que busca escalar
El caso Rosario empieza a generar interés en otras plazas. Empresarios de distintas provincias ya consultan sobre el esquema. “Puede replicarse. Hay muchas ciudades con situaciones similares”, sostuvo Di Vito.
Leyria coincidió y fue más allá. “Esto puede marcar un camino a nivel país. La clave está en la unión del sector”, afirmó.
El fenómeno incluso empieza a cruzar rubros. Según detalló, empresas de otros segmentos ya analizan modelos de coordinación similares.
Una tendencia global
El trasfondo del conflicto excede lo local. El crecimiento del delivery responde a un cambio estructural en el consumo.
Di Vitto añadió: “La venta por apps es una tendencia mundial. La gente sale menos y consume más desde la casa.
En ese contexto, la discusión pasa por el reparto del valor dentro de la cadena. “Las plataformas crecen, pero el desafío es encontrar un equilibrio con los locales”, agregó.
Un punto de inflexión
El movimiento de las hamburgueserías rosarinas marca un antes y un después en el ecosistema de delivery. La combinación de escala, coordinación y estrategia comercial redefine el juego para plataformas, comercios y usuarios.
El resultado de esta apuesta se medirá en las próximas semanas, cuando el mercado termine de absorber el cambio.
Di Vito concluyó: “Lo importante es que el sector se ordenó y tomó una decisión. Ahora el mercado va a decir hasta dónde llega”.
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