10 de marzo 2026 - 12:23

Las líneas aéreas empezaron a subir el precio de los pasajes por el aumento del petróleo provocado por la guerra en Medio Oriente

Con el barril por encima de los u$s100, las empresas activaron los recargos de emergencia. Además, impactan los desvíos de rutas y el encarecimiento de los seguros. El negocio aerocomercial enfrenta un escenario de crisis.

Air New Zealand es una de las primeras aerolíneas internacionales que aplicó aumentos en sus tarifas.

Air New Zealand es una de las primeras aerolíneas internacionales que aplicó aumentos en sus tarifas.

Hispaviación

En ese contexto, varias compañías aéreas comenzaron a trasladar a los pasajeros esos mayores gastos mediante aumentos de los pasajes o cargos extras por combustible, una medida que podría generalizarse en las próximas semanas si el conflicto se prolonga.

El fenómeno se produce en un momento especialmente sensible para el sector: el combustible ya representa el mayor costo variable para las aerolíneas y puede llegar a explicar entre el 25% y el 40% de sus gastos operativos. Cuando el petróleo se dispara, el impacto en la rentabilidad es inmediato.

Entre las primeras compañías en reaccionar se encuentra Qantas Airways, que anunció incrementos en las tarifas de sus rutas internacionales debido al encarecimiento del combustible. La empresa explicó que el aumento se relaciona directamente con el salto en el precio del jet fuel derivado del conflicto en Medio Oriente.

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El impacto de la guerra en Medio Oriente llegó a las líneas aéreas.

El impacto de la guerra en Medio Oriente llegó a las líneas aéreas.

El caso de Qantas es ilustrativo de la presión que enfrentan las aerolíneas. Según la compañía, el costo del combustible subió abruptamente tras las tensiones en la región, obligando a revisar su estructura de precios para mantener la sostenibilidad financiera de sus operaciones.

Otra empresa que anunció subas fue Air New Zealand, que decidió incrementar sus tarifas en todos los vuelos y advirtió que podría aplicar nuevas medidas si la volatilidad en el mercado energético continúa.

También la escandinava SAS (Scandinavian Airlines) confirmó aumentos en los pasajes atribuidos al encarecimiento del combustible provocado por el conflicto.

"Aumentos de esta magnitud hacen necesario reaccionar para mantener operaciones estables y confiables. Por eso implementamos un ajuste temporal de precios", dijo un vocero de SAS citado por la agencia Reuters.

En Asia, Hong Kong Airlines se convirtió en una de las primeras en aplicar directamente un recargo por combustible, con incrementos de hasta 35% en algunas rutas, particularmente las que conectan con el sur de Asia, una de las regiones más afectadas por la volatilidad energética.

En paralelo, aerolíneas de varios mercados asiáticos están revisando sus tarifas y planes operativos ante el aumento del jet fuel, lo que podría traducirse en nuevas subas de precios o incluso en ajustes de capacidad.

La compañía israelí El Al aplicó aumentos que fueron considerados "excesivos e injustos", hecho que la enfrenta a posibles multas millonarias por parte de las autoridades regulatorias de su país.

Cathay Pacific, con sede en Hong Kong, informó que ya aplica recargos por aumentos en el combustible para mitigar el impacto de los precios del petróleo.

Vietnam Airlines todavía no informó aumentos, pero reportó dificultades financieras y solicitó asistencia gubernamental ante el encarecimiento de las operaciones.

Hong Kong Airlines dijo en su sitio web que aumentará esta semana hasta 35% sus tickets por la suba del combustible. Los mayores incrementos serán en los vuelos entre Hong Kong y las Maldivas, Bangladesh y Nepal.

En este contexto, gigantes estadounidenses como United Airlines y American Airlines lideran la tendencia de aplicar incrementos en el denominado "cargo YR".

Este es un recargo que las aerolíneas utilizan para cubrir costos operativos volátiles. Y registró ajustes de entre el 3% y el 5% en las últimas 72 horas para rutas que conectan América con Europa y Asia.

A diferencia de sus pares europeas, muchas aerolíneas americanas abandonaron hace años las estrategias de hedging (coberturas financieras para fijar el precio del combustible a futuro), dejándolas totalmente expuestas al precio "spot" del mercado actual.

Por otro lado, grupos europeos como IAG (propietario de Iberia, British Airways y Vueling) intentaron blindar sus finanzas cubriendo hasta el 60% de sus necesidades de combustible para 2026.

Sin embargo, incluso con estas protecciones, la magnitud del salto en el precio del crudo está forzando a la revisión de las tarifas básicas para evitar pérdidas operativas en el segundo trimestre del año, según anticiparon.

El petróleo y otros factores que empujan los aumentos

El detonante de esta ola de aumentos fue el fuerte repunte del precio del petróleo tras el agravamiento del conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz, una de las rutas clave para el transporte global de energía.

La guerra provocó ataques a instalaciones petroleras y restricciones en el tráfico marítimo, generando temores sobre el suministro global. Como resultado, el precio del crudo superó los 100 dólares por barril y alcanzó niveles no vistos desde la pandemia.

Ese incremento se trasladó rápidamente al combustible aeronáutico. El jet fuel, que antes del conflicto se ubicaba en torno a los 85–90 dólares por barril, llegó a escalar hasta niveles cercanos a los 150 o incluso 200 dólares en algunos mercados.

Para las aerolíneas, el efecto es inmediato: cada incremento en el precio del combustible impacta directamente en el costo por asiento ofrecido. En rutas de largo alcance, el combustible puede representar hasta el 40% del costo total del vuelo.

Pero el petróleo no es el único problema. La guerra también está afectando la geografía operativa del transporte aéreo.

Con varios espacios aéreos cerrados o considerados de alto riesgo —especialmente sobre Irán, Irak y partes del Golfo— muchas aerolíneas se vieron obligadas a rediseñar sus rutas para evitar esas zonas.

Esto implica vuelos más largos, mayor consumo de combustible y, en algunos casos, escalas técnicas adicionales para repostar.

Los desvíos afectan especialmente a los vuelos que conectan Europa con Asia y Oceanía, que tradicionalmente atraviesan esa región.

En algunos casos, las rutas alternativas implican volar por Asia Central, el sur de Asia o incluso el sur de África, lo que puede agregar horas de vuelo y elevar considerablemente los costos operativos.

Además, los aviones deben cargar combustible extra para cubrir eventuales cambios de ruta en caso de emergencias o restricciones repentinas de espacio aéreo.

De todos modos, no todas las aerolíneas enfrentan el aumento del combustible de la misma manera. Algunas compañías utilizan estrategias de cobertura financiera del combustible, conocidas como fuel hedging, que consisten en comprar combustible por adelantado a precios fijados mediante contratos financieros.

Las empresas que cuentan con coberturas activas pueden amortiguar el impacto del aumento del petróleo durante un tiempo, mientras que aquellas que no tienen hedging quedan expuestas de inmediato a los precios del mercado.

En los últimos años, varias aerolíneas, especialmente en Estados Unidos, redujeron o eliminaron estos programas, lo que ahora las deja más vulnerables a shocks energéticos.

Por el contrario, algunas compañías europeas mantienen coberturas de combustible que se extienden por varios años, lo que les otorga cierto margen para absorber los costos sin trasladarlos inmediatamente a los pasajeros.

El incremento de los seguros aéreos

Otro factor que está elevando los costos de la industria es el incremento de los seguros de guerra.

Cuando estallan conflictos armados en regiones por donde circulan rutas aéreas internacionales, las aseguradoras suelen aumentar las primas que pagan las aerolíneas para cubrir riesgos asociados a misiles, drones o ataques a infraestructuras aeroportuarias.

En algunos casos, estas pólizas pueden multiplicar su costo en cuestión de días.

Este fenómeno ya se observó en conflictos anteriores, como la guerra en Ucrania o las tensiones en el Golfo Pérsico en décadas pasadas.

Ahora, con la escalada actual, las aseguradoras están revisando nuevamente las tarifas aplicadas a los vuelos que atraviesan o se aproximan a zonas de conflicto.

A los desvíos se suma otro problema: el cierre de espacios aéreos en distintas partes del mundo.

La guerra en Ucrania ya había limitado fuertemente el uso del espacio aéreo ruso y ucraniano para vuelos entre Europa y Asia.

Con el conflicto en Medio Oriente, el mapa del tráfico aéreo global se volvió aún más restringido, reduciendo las rutas disponibles y generando mayor congestión en los corredores seguros.

Esto obliga a las aerolíneas a competir por menos rutas y a planificar trayectorias más complejas, con el consiguiente aumento de costos.

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