Bitcoin, ¿la moneda del futuro o un activo especulativo?

Opiniones

Es muy difícil que el Bitcoin se convierta en moneda si puede subir en pocos meses de u$s4000 a u$s11.000 y esperan que llegue a u$s100.000 o u$s200.000.

Hace unos días me invitaron a participar de un interesante panel sobre criptomonedas junto a los economistas Diana Mondino, Fausto Spotorno, Iván Carrino, Francisco Gismondi, moderado por Gonzalo Blousson. Me parece interesante resaltar algunas coincidencias y conjeturas que surgieron de la charla, sin pretender despejar todas las dudas en un tema que es complejo y árido sobre todo para quienes no somos especialistas.

Con Diana Mondino y creo que también los demás, coincidimos en que nos cuesta considerar al Bitcoin, o a las demás “criptomonedas”, como “monedas” o “dinero” porque no cumplen ninguna de las tres características que debieran tener. El principal problema que presentan es la altísima volatilidad de sus precios. De ese modo, no son de gran utilidad como “reserva de valor” porque no sabemos cuánto van a valer al día siguiente. Por el mismo motivo no pueden ser utilizadas como “unidad de cuenta”. No puedes medir el largo de una mesa con un metro que cambia su tamaño a cada instante.

Si quisiéramos vender una propiedad o un auto en Bitcoins, debiéramos cambiar su precio todos los días, si lo hiciéramos en pesos, debiéramos cambiar el precio todos los meses, mientras que cuando lo hacemos en dólares no solemos cambiar el precio. La tercera función, ser medio universal de cambio, tampoco se cumple. Solo un porcentaje muy pequeño de personas y comercios en el mundo aceptan pagos en Bitcoin. Parece más preciso, utilizar el término de “cripto-activos”, tal como Francisco Gismondi nos confirmó que utilizan los banqueros centrales.

Ivan Carrino destacó una interesante contradicción en las expectativas de los usuarios de bitcoin. Por un lado, quieren que sea moneda de uso universal, pero por otro buscan asegurarse su futuro con las ganancias especulativas por una esperada apreciación extraordinaria. Es muy difícil que el Bitcoin se convierta en moneda si puede subir en pocos meses de u$s4000 a u$s11.000 y esperan que llegue a u$s100.000 o u$s200.000, pero en el medio puedes tener caídas de hasta un 80% de manera brusca.

Sin embargo, a pesar de sus falencias, todos reconocemos el valor de esta tecnología de encriptamiento y descentralización que tal vez sea, a la larga, una gran contribución para resolver, al menos parcialmente, algunos de los problemas que resaltó Satoshi Nakamoto, el padre del Bitcoin. En su White Paper -Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System- Satochi advirtió sobre tres problemas que está generando la manipulación de las monedas convencionales por parte de los bancos centrales que las utilizan creyendo que pueden crear estabilidad y riqueza inflando las monedas.

  1. El primero es la inflación que puede generar la continua expansión de la emisión monetaria de las monedas fiduciarias. Si bien, los banqueros centrales sorprendieron al mundo porque lograron contener el temido salto inflacionario luego de la grosera emisión de 2009, al menos si lo medimos con los índices de precios al consumidor; la continua emisión monetaria y los sucesivos quantitative easing, han generado distorsiones muy grandes en los precios de los activos y de las tasas de interés, y por eso han afectado el equilibro intertemporal de los mercados y también el equilibrio intertegeneracional. Porque al bajar artificialmente las tasas de interés a cero, o negativas en términos reales, están confiscando la renta de todos los fondos de pensión del mundo, es decir, reducen las jubilaciones de los futuros jubilados para tapar agujeros hoy.
  2. El segundo problema mencionado por Satochi es la pérdida de privacidad y de seguridad de los bancos comerciales.
  3. El tercero es el alto costo de las transacciones bancarias.
  4. Y yo agregaría un cuarto problema importante y es que las democracias han ido incrementando impuestos hasta un nivel que es casi insoportable para muchas personas.

Como vimos, la gran volatilidad ha impedido a las cripto monedas transformarse en una alternativa de peso frente a las monedas fiduciarias. Por eso aparecieron las “stable coins” que compiten por generar una moneda que se vaya imponiendo poco a poco como dinero electrónico. Estos activos generan estabilidad del precio de dos maneras: con un algoritmo que ajusta la cantidad emitida para mantener el precio constante; o bien, fijando la paridad atándola a una moneda fiduciaria, al oro u otro metal. Pero en este caso les falta resolver el problema de riesgo crediticio sobre los activos colaterales que usan de respaldo, y el riesgo de intervención de los Estados.

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Bitcoin todavía no lo ha logrado tampoco el tercer punto que es el de lograr micro-transacciones a bajísimo costo. Incluso con un volumen bastante modesto de transacciones aparecen problemas de congestión, demoras y alto costo.

Bitcoin todavía no lo ha logrado tampoco el tercer punto que es el de lograr micro-transacciones a bajísimo costo. Incluso con un volumen bastante modesto de transacciones aparecen problemas de congestión, demoras y alto costo.

El segundo punto es donde Bitcoin probablemente puede encontrar cada vez más adeptos, y es en la cuestión de preservar la privacidad. Sobre todo, frente a gobiernos autoritarios que ponen impuestos excesivos o confiscatorios y controles cambiarios que impiden sacar la riqueza de un país o transferir a familiares que se encuentren detrás de los muros virtuales o físicos creados por los gobiernos.

Sin embargo, también se plantean temas de privacidad con Bitcoin, porque el sistema contable que se replica en todas partes está encriptado y se utilizan pseudónimos, pero existen dudas si pueden ser vulnerados. Para los extremadamente cautelosos que requieren total anonimato surgieron proyectos como las “privacycoins”, como Dash o Zcash.

En suma, Bitcoin y los demás criptoactivos no pueden ser considerados como la solución final, sino más bien como el inicio de un proceso que parte de una innovación tecnológica que ya ha demostrado que puede ser útil como activo especulativo y puede resolver algunos problemas de transacciones que requieren privacidad y que pueden hacerse entre personas que se encuentran en cualquier parte del mundo. Es una revolución tecnológica que invita a soñar con una competencia de dinero electrónico que pueda llegar finalmente a crear una moneda encriptada que reúna las tres condiciones que describimos más arriba y sirva para tener un dinero privado, no controlado por los Estados, que permita recuperar la privacidad, defenderse de las periódicas devaluaciones de las monedas (como el peso argentino) y que tengan un bajísimo costo transaccional. Tal vez haya que esperar el desarrollo de las computadoras cuánticas.

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