21 de agosto 2023 - 07:43

Dos tercios de dolarización y el peso del voto

En términos generales, en las campañas de elecciones presidenciales existen críticas, debates y propuestas económicas. Sin embargo, no siempre revisten la misma importancia.

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Gentileza: El Economista (España)

De acuerdo a una parte de la literatura especializada, en Argentina existieron, a grandes rasgos, tres patrones de acumulación: el modelo agroexportador, la industrialización sustitutiva de importaciones y la valorización financiera. Cada uno de éstos presentó distintas modalidades con relación a distintos aspectos como los sectores beneficiados, los niveles de distribución del ingreso, el foco en el mercado interno o externo, la inserción internacional, el rol del Estado, etc. Además, en cada régimen de acumulación se sucedieron distintos gobiernos con ciertas diferencias económicas entre sí.

El antecedente de Milei y Bullrich

A partir del comienzo del patrón de valorización financiera en 1976 y a pesar de su interrupción en el período 2003-2015, comenzó un proceso de desnacionalización de diversos aspectos de la economía junto a la transnacionalización de muchos grupos económicos locales. La transnacionalización del capital implica su desenvolvimiento en distintas latitudes y necesariamente éste tiende a dolarizarse, porque el dólar desde hace décadas funciona como cuasi dinero mundial.

Los dos aspectos centrales de este sistema único de funcionamiento de la economía ha sido el endeudamiento externo en dólares en gran magnitud, por un lado, y la salida de dólares en igual o mayor volumen, por otro. En el período 2016-2019, este proceso tuvo una intensidad mucho mayor que en las anteriores, permitido en gran medida por el desendeudamiento del período 2003-2015, que dejó niveles bajos de deuda. Menores salarios, deuda perpetua y limitaciones al crecimiento son los efectos más relevantes de este modelo.

En términos particulares, las próximas elecciones presidenciales no son una más, porque existe cierto consenso en que se expresará en tres tercios, dos de los cuales proponen políticas y modalidades activas de dolarización, que implicarían cambios estructurales en la economía argentina.

Juntos por la dolarización

Tanto el proyecto de Milei como el de Bullrich proponen distintas modalidades de dolarización como fundamento de sus respectivos programas económicos hacia las elecciones presidenciales de 2023.

En el caso de Milei, la propuesta es explícita, además te contar en sus equipos con quienes proponían la dolarización en el equipo de Menem, de quien Milei opina que fue “fue el mejor presidente de toda la historia”.

Por el lado de Juntos por el Cambio, la propuesta es menos nítida. Dentro de la fuerza política de Macri que gobernó en el período 2016-2019, Bullrich sostiene: “Estamos trabajando en un sistema bimonetario. La decisión es sacar el cepo cambiario al dólar lo más rápido posible”. Coincide con quien fuera su adversario interno, Larreta, que sostenía la necesidad de “la unificación del tipo de cambio”.

Mientras el proyecto que propone Javier Milei consiste en la eliminación del peso y la imposición del dólar como dinero de curso legal, las propuestas de Bullrich postulan la normalización, institucionalización y ramificación del enraizamiento del dólar en la economía argentina, profundizando la tendencia de dolarización despesificadora que se manifiesta como economía bimonetaria, vigente desde hace más de cuatro décadas.

Aunque no iguales, ambas son propuestas de dolarización, e implican, en una primera etapa, una devaluación abrupta del peso de tal magnitud que detonaría un proceso inflacionario de una escala mucho mayor que la actual, disminuyendo significativamente el poder adquisitivo de los ingresos en pesos. Como Milei, Bullrich y sus equipos expresan, sus propuestas también implicarían privatizaciones y entrega de recursos naturales.

Cierto enojo razonable de una parte de los sectores populares y la clase media en las elecciones de 2015 se canalizó a través de Macri, que trajo más inflación, menor salario y la gigantesca deuda en dólares con el FMI que motoriza en gran medida este presente duro, difícil y complejo. Es crucial que el enojo no sea mal consejero en esta oportunidad.

Economista UBA-UNdAv. @Pablo_Ferrari77

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