"Hay que aspirar a mitigar los efectos más dañinos de la recesión"

Opiniones

El experto en mercados mundiales que se escuda bajo el personaje de Gordon Gekko -de la película «Wall Street»- cree que no se podrá evitar una recesión. En ese sentido, señaló que con las medidas adoptadas hay que «aspirar a mitigar sus efectos más dañinos». Además, indicó que la capitalización de la banca iniciada hace una semana ya muestra progresos visibles.

PERIODISTA: Bernanke apoyó la sanción de un segundo plan fiscal de estímulo. Lo hizo una semana después de que se comenzó a ejecutar el paquete de medidas del secretario Paulson. ¿Un reconocimiento por adelantado de que no dará resultado?

Gordon Gekko: Para nada. Es el complemento lógico. Ya lo habíamos señalado en nuestra última conversación. Supone remachar el esfuerzo que se realiza para estabilizar el sistema financiero en el terreno de la economía real.

P.: Es una manera de asegurarse que la recapitalización de la banca tendrá éxito.

G.G.: Una recesión profunda puede carcomer por completo la actual inyección de capital. Es mejor sincronizar ahora un ataque a dos puntas. Recuperar la confianza en los bancos y también en la salud de la economía. Ambos se realimentan.

P.: ¿Entiende que se está a tiempo de evitar una recesión?

G.G.: No. Pero hay que aspirar a mitigar sus efectos más dañinos. Ese objetivo es enteramente accesible. Supondría despejar el horizonte del espeso escepticismo actual.

P.: Los demócratas simpatizan con la idea, pero la administración Bush no está de acuerdo. ¿Bernanke rompió lanzas con su propio partido?

G.G.: Expresó una opinión independiente. Justificada. Como sea, a dos semanas de la elección presidencial, será el triunfador quien defina los próximos pasos.

P.: Nancy Pelosi, la voz de los demócratas en la Cámara de Diputados, ya difundió una iniciativa en tal sentido. Imaginemos que Obama es el vencedor, el plan de incentivos, ¿deberá esperar hasta que asuma o podrá prepararse (y aplicarse) antes?

G.G.: La crisis no respeta el calendario.Y la transición hasta el cambio de gobierno -previsto para el 20 de enero- es demasiado prolongada. Se negociará después de los comicios, de inmediato.

P.: ¿Le ve probabilidades de sortear con éxito el escollo de los republicanos?
G.G.: Creo que habrá un paquete que contará con sostén bipartidario. Como ocurrió con el primer plan de estímulo que se diseñó y ejecutó este año, en tiempo récord. O, sin ir más lejos, con el plan Paulson, que tuvo apoyos y detractores entre los legisladores de ambos partidos. Gane Obama o McCain, pienso que la política fiscal acompañará.

P.: Donde no parece que vaya a prosperar es en Europa.

G.G.: Así como los paquetes de rescate se generalizaron en Gran Bretaña, la Europa de los 15 y EE.UU., con un diseño similar ante una amenaza común, convendría que la política fiscal respondiese al unísono y en sintonía.

P.: Europa ya trató el tema, la semana pasada, en una cumbre en Bruselas. Y prevaleció una rotunda negativa.

G.G.: Lo sé. Pero esa posición no es muy diferente de la que mantiene la administración Bush en EE.UU. No significaque un plan de estímulo no vaya a surgir más adelante.

P.: ¿Se resiste a tomar un no por respuesta? Aunque haya sido explícito.

G.G.: Entre una cumbre en París que aprobó -como medida para detener la crisis financiera- un programa de asistencia para pymes y otra cumbre, también en París, que dio carta blanca al megarrescate a la Gordon Brown, transcurrió apenas una semana. En ambas reuniones Europa tenía la soga al cuello, pero le llevó siete días percibir cuánto podía apretar.

P.: Si la crisis se agrava, Europa se subirá al tren.

G.G.: Hay quienes abogan por montarse ya. Italia, Francia, Austria.

P.: Alemania se opone.

G.G.:
Lo que dijo el ministro de Relaciones Exteriores alemán fue que todavía las condiciones no están listas para una decisión. Una cosa es la miopía y otra, muy distinta, es oponerse en serio.

P.: Una semana después de iniciada la ola de capitalizaciones estatales de la banca, ¿cómo evalúa los resultados? ¿Se restableció el crédito entre bancos? ¿Se descongelaron los mercados monetarios?

G.G.: Los progresos son visibles. Aunque después de todo lo que se hizo, en términos de inyección de capital, extensión de garantías públicas y provisión de liquidez, podría juzgarse como un avance limitado. Pero el problema se destrabó. Libor en dólares a 24 horas, que supo exhibir tres picos superiores a 5%, ya había declinado por debajo de 2% el viernes-último. Hoy (por ayer) se ubicó en 1,5125%.

P.: Perfectamente en línea con la tasa de fed funds.

G.G.: Correcto. Lo más trabajoso es domesticar la estructura de operaciones a plazo. Cuando uno se extiende a una semana, Libor trepa a 2,71%, y a un mes, se dispara a 3,75%.

P.: Y nadie puede prever que la próxima reunión (la semana que viene) la Fed vaya a subir sus tasas.

G.G.: Tal cual. Sin embargo, la curva asciende hasta llegar a un máximo de 4,05% a tres meses. Luego decae.

P.: Esa es la zona más recalcitrante. La Fed provee liquidez abundante en operaciones a un día, pero no es activa en el plazo de tres meses.

G.G.: Así es. Pero vamos por el buen camino. Lento, pero bien rumbeados.

P.: Se acomodará con el tiempo.

G.G.: En la medida en que las garantía públicas cubren los pasivos de corto plazo de la banca, no tengo dudas. Lo que ocurre es que estos indicadores perderán relevancia. Lo que hay que monitorear es que el crédito de corto plazo llegue a sus destinatarios finales. No basta con que se desmoronen los diferenciales de tasa. Es temprano para emitir un veredicto. Pero allí habrá que batallar duro. Un plan fiscal que suavice los temores sobre el futuro, que favorezca la capacidad de pago de los privados, será de ayuda. No es casual que Bernanke le dijera al Congreso que si impulsa una iniciativa fiscal debería ocuparse de mejorar el acceso al crédito de empresas, particulares y otros prestatarios.

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