18 de septiembre 2019 - 11:13

¿Quién dijo que no hay logros para exhibir?

Los que blanquearon capitales eligieron pagarle impuestos a Macri. Los errores de predictibilidad económica y política.

Nicolás Dujovne.
Nicolás Dujovne.

“Los argentinos hemos vuelto a creer en nuestro país”, soltó el por entonces ministro de Hacienda Nicolás Dujovne en 2017, incluyéndose entre los confiados.

En 2017 se blanquearon u$s116.800 millones, o 21% del PBI de aquel momento. Casi se duplicó la base imponible, con un aumento de 94%. Hoy esa suma equivale a más de un tercio del PBI. Habíamos superado a Italia -u$s105.000 millones-, con una economía muchísimo más grande. El sentido de blanquecer tanta fortuna afuera, tiene que ver con elegir a Mauricio Macri para declararle el patrimonio offshore que evadieron durante presidencias anteriores. Además, le pagaron a Macri la penalidad que no tributaron a ninguno de los presidentes anteriores. Unos u$s9.500 millones.

En una palabra, eligieron a quien le pagan impuestos y a quién no. Prescindiendo de gustos, con el dinero que desfinanciaron ilegalmente a otros Gobiernos, financiaron legalmente a Macri. Tenían la honestidad demorada.

Errores de predictibilidad política

Macri y su grupo, no tenían nada para ofrecer. Ni científica ni políticamente. El fracaso es inmoderado en todos los ámbitos. Los ministros no entendieron que ducharse con agua caliente y encender la estufa en invierno es un derecho, no un negocio. Se hicieron amigos de Gendarmería y enemigos de los maestros. Nos quieren convencer que hacen cosas malas por razones correctas.

Con semejante blanqueo, si las fotocopias de los cuadernos son reales, los que persuadieron a Macri que podía ser presidente personificarían el elenco de muchos años de corrupción.

-¿Entonces, al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lo convenció un grupo de prófugos de la AFIP, que podía ser el premier y gobernar 8 años?- Pero, imitando al candidato Macri: el primer año si, el segundo también, el tercer año no tanto; y el cuarto “se ter-mi-nó”. Hoy las encuestas lo dan 20 puntos debajo de Fernández. La política es algo más compleja que ganar licitaciones, o gobernar una ciudad con el PBI per cápita de Bélgica.

Errores de predictibilidad económica

El vertiginoso vaciado de stock de reservas, el cálculo optimista de renovación de deudas de corto plazo y la pérdida de depósitos bancarios, eran altamente previsibles, en un año electoral. La verdad es que ningún banco, ninguna empresa decente ni eficiente tiene ejecutivos con tantos errores de pronóstico.

El aprieto en que se metió Dujovne, se lo llevó puesto. Por eso se fue antes de la licitación desierta. Sobrestimó las posibilidades de renovación de la deuda en Letes, Lecap, Lecer, Lelinq hasta diciembre. Hacienda, afrontaba vencimientos por aproximadamente u$s17.100 millones en dólares; entre dólares y pesos. Siempre y cuando el FMI no le soltara la mano, le faltaban alrededor de u$s8.400 millones y $430.000 millones.

La única verdad es la realidad

Ante la expeditiva absorción de reservas escasas para atender estas obligaciones, el Gobierno eligió “reperfilar” los pagos de la deuda de Letes en dólares y Lecap en pesos, lo cual simultáneamente descubrió la necesidad de aplicar controles de cambios y pagos al exterior.

El reperfilamiento de la deuda, persigue la reducción de los vencimientos hasta diciembre, para eventualmente aplicar esos dólares a la intervención del BCRA en el mercado de cambios. Evitar una crisis cambiaria, ya es primacía sobresaliente de un fin de ciclo, de “resultados inferiores a los esperados”, al decir del ministro Lacunza.

El costo del dogmatismo

Una y otra vez hemos visto que, cuando la realidad no se sujeta a lo que los technopols aprendieron en los libros de texto y los papers estadounidenses, se les escapa la tortuga. Antes le pasó a Sturzenegger y Prat Gay. El dólar es el bien más escaso de la economía nacional. Mientras hubo lluvia de dólares, eran prestados y se estaban “timbeando”. -¿No sabían que se van a ir?-Hasta el financiero número 35 del ranking, de un departamento de Finanzas de 40 profesionales sabe, que el riesgo de insinuar demora-no reperfilar en forma compulsiva la deuda-, puede disparar un pedido de quiebra. En un Gobierno, una corrida de depósitos.

Cuando la demanda de dólares estalla, el vaciado de reservas agota el tanque. El único verde que queda, es verdín en el fondo. Sumarle a todo lo precedente una merma de reservas de u$s15.000 millones, es hacer alarde de un manejo financiero decepcionante.

Reestructuración de deuda y control de cambios

Recuerde, después no me diga que lo decidió Alberto Fernández. El ganador de las PASO había declarado hace tiempo, que si llegaba a ser presidente, no habría control de cambios. Ahora el Gobierno presente o el que llegue tendrá que endurecer la normativa y los controles.

El desembolso del FMI no viene. Eran u$s6.400millones (u$s5.400 +1.000) útiles para afianzar el programa financiero 2019. 2020 se convirtió en “Rumbo a lo desconocido”. Obviamente, con el reperfilamiento de la deuda corta, “otro muerto” pasa para la próxima administración y, este difunto cae en el primer semestre de 2020.

El control de cambios, tendrá que ser reforzado, sin eliminar la posibilidad de extender aun más, un régimen que legitime el actual mercado de cambios múltiple. Tenemos diversos tipos de cambio con Macri. Aun disminuyendo la pérdida de reservas del BCRA y las brechas cambiarias del dólar bolsa, “contado con liqui”, paralelo. Al principio, tal vez hagan falta nuevas paridades.

En medio de esta travesía terrorífica de convulsiones continuas, vapuleo y auto-flagelación económica, se desmorona el nivel de actividad y crece el desempleo, se acelera la tasa de inflación y el riesgo-país no se sosiega. Cierran empresas o incurren en cesación de pagos. El mal humor crece.

Por tercera vez desde 1976, la tradición neoliberal vino para avergonzar a la Argentina y ponerla de rodillas delante del resto del mundo. En el exterior, no alcanzan a comprender lo que pasó. Nos han puesto en ridículo, pero no porque el presidente figuraba en los Panamá Papers. Tampoco porque Dujovne saludaba el blanqueo sin traer su dinero, como Aranguren y el resto del gabinete. Menos por hacer un acuerdo comercial de pesca con el usurpador de las Islas Malvinas. Es por el default súbito.

Recuerde que Prat Gay se fue diciendo que eran uno troncos. Caputo ya dio su versión en Wall Street. Melconián se auto-indulta y critica como si fuera un out sider. Hace unos días Sturzenegger explicó todo en 58 páginas, inglés o español. Es un crack, una especie de Esopo economico. Ya tiene tiempo para redactar fábulas. Relatos breves protagonizados por animales, como los de los billetes en pesos.

Hay que competir contando la verdad, desde una perspectiva académica, argumentando con evidencias empíricas. Alberto Fernández debería disponer un equipo entrenado y dispersarlo por todo el mundo explicando una realidad, que supere esta ficción. El legado que recibirá el próximo presidente requiere “comunicación financiera internacional”, altamente competitiva. Es que habrá de gobernar y negociar, enfrentando el ruido de fondo de los que se vinieron abajo y sus compinches, quienes hostigarán su mandato desde el comienzo.

(*) Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, Profesor de Maestrías, Conferencista y consultor internacional. Presidente de HACER www.hacer.com.ar , autor de 6 libros, con: “2001, FMI, Tecnocracia y Crisis”.

Dejá tu comentario

Te puede interesar