El anarco-capitalismo instaló la discusión sobre si somos o no merecedores de derechos. Lo primero que tenemos que tener en claro es definir y denominar: ¿Qué es un derecho?
No podemos quedarnos en silencio cuando plantean que el derecho es un regalo
No nos podemos quedar en silencio, los compañeros y las compañeras de todos los barrios de la Argentina tenemos que salir casa por casa a construir la épica de los derechos y la justicia social.
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El derecho, básicamente, lo generamos a diario con nuestro trabajo, produciendo la riqueza del país. Una parte de esa riqueza le corresponde al empresario, la otra, bastante menor que en otros tiempos que hemos vivido, es del trabajador, a través del salario y un porcentaje va al Estado para que sea devuelta a la sociedad. Esta parte de la riqueza, que es de la sociedad, el Estado la devuelve en derechos; programas y proyectos de gestión que se materializan en realidad efectiva; en el acceso del pueblo a computadoras, salud, universidades, remedios gratuitos, inversión en ciencia, asfalto, la soberanía energética, fortalecimiento del sistema ferroviario, entre otras tantas.
La discusión que nos plantean no es si incrementamos la porción de los trabajadores o la del Estado, no nos preguntamos a quién va ir destinada esa “redistribución”. La propuesta, tanto de los libertarios como de Juntos por el Cambio, es de la mano de una retirada estatal -que tiene además la responsabilidad de velar por los intereses de los trabajadores-, incrementar la tajada de los empresarios, inclusive reduciendo los impuestos.
De la riqueza que producimos todos, y que merecemos su redistribución, esperan que no veamos nada, reduciéndonos a meras partes de la maquinaria, arrebatarnos derechos, mientras solamente el sector empresario (los que más tienen) se llena los bolsillos.
Por eso, los derechos no son dádivas ni limosna, son conquistas, fruto de luchas y tomas de conciencia colectiva, que buscan equiparar la balanza hacia los trabajadores, a través de redistribuir la riqueza que genera la propia clase trabajadora. No existen empresas sin trabajadores, ni trabajadores sin empresas. Por ello, son derechos que nos ganamos.
Oportunamente, se atrevieron a decirnos que es imposible tener como objetivo que “dónde hay una necesidad, nace un derecho”, y no por casualidad: fueron un juez de la Corte Suprema y el candidato a Presidente libertario. Parece ser una frase más de campaña, pero encierra en sí mismo un modelo de Estado, de vínculo social, un claro mensaje de lo que están decididos a hacer con nuestra nación. Queriéndola reformar, pretendiendo un país para unos pocos.
Es decir, para los que puedan arreglárselas solos.
Nosotros, los peronistas, pensamos que este concepto es basal, que cuando existe una necesidad básica o fundamental en la sociedad, ahí surge el derecho de las personas a tener acceso a satisfacer esa necesidad.
Cuando se generó en Argentina el derecho al descanso semanal remunerado para los trabajadores, reconocíamos la necesidad de contar con tiempo libre, para el descanso y la recreación de los obreros argentinos. Cuando se creó el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, se reconoce la necesidad de brindar atención médica, previsión y servicios a las personas mayores que no eran atendidas. Cuando se implementó el Derecho a la Educación Gratuita y Obligatoria, se reconoció la necesidad de garantizar el acceso a la educación para todos los niveles.
También se estableció el derecho a la Seguridad Social, con la creación del ANSES, así brindamos asistencia y protección a los trabajadores y sus familias, en situaciones de enfermedad, desempleo o vejez.
Más cercanos en el tiempo, podemos mencionar la ampliación de los derechos para la comunidad LGBTIQ+ con la promulgación de la Ley de Identidad de Género y el reconocimiento del matrimonio igualitario, por el derecho humano a la igualdad y no discriminación.
Solo mencioné algunos ejemplos para que tomemos dimensión de lo que ponemos en juego. Algunos dirán que exageramos, o que es campaña del miedo, sinceramente mi preocupación está centrada en lo que están anunciando y la legitimación que nosotros mismos permitimos.
Los derechos son la piedra angular de una sociedad justa y equitativa, garantizan la dignidad y libertad de las personas. Son el motor que impulsa la lucha por la igualdad y la justicia social.
Tenemos que tejer la épica de los derechos y la justicia social con valentía, perseverancia y solidaridad. Cada capítulo de derechos conquistados cuenta historias de personas que se enfrentaron a sistemas injustos y que han luchado por una Argentina inclusiva, respetuosa y que viva en paz.
No podemos quedarnos en silencio cuando nos plantean que el derecho es un regalo, una dádiva, un robo al Estado, como si el beneficiario de ese derecho no fuese parte de esta sociedad. Los derechos incluyen, no excluyen.
Estos interlocutores se muestran cómo los que vienen a integrarnos al mundo, pero buscan marginarnos y aislarnos con mensajes rimbombantes e impracticables. Su único horizonte es destruir el capital humano, la industria nacional, los derechos conseguidos y terminar construyendo una Argentina para pocos, donde dejemos de ser actores para ser espectadores.
Está claro que nuestro compromiso tiene que ser seguir generando trabajo genuino y mejorando el ingreso. Esto, de ninguna manera, se logra con ajuste y derogando derechos, sino con desarrollo, producción y trabajo.
No nos podemos quedar en silencio, los compañeros y las compañeras de todos los barrios de la Argentina tenemos que salir casa por casa a construir la épica de los derechos y la justicia social. Aceptando nuestros errores, equivocaciones y asumiendo las desilusiones que hemos generado. Tenemos que pensar en todas esas voces que fueron silenciadas por demasiado tiempo mientras luchaban por conquistar esos derechos.
Hablar con cada joven, son ellos los defensores de los derechos más trascendentales de estos tiempos, defender el medio ambiente, la casa común es una tarea, encontremos fuerza en esta cruzada por una justicia social que trascienda las barreras del tiempo, forjar un camino hacia un futuro más equitativo y con oportunidades. Donde del todo o nada que nos proponen, pasemos a un “con todos y todas” con posibilidades de desarrollarse en nuestro país.
El cimiento sobre el cual un país se fortalece y avanza hacia un futuro prometedor es la unión sólida y colectiva de su pueblo. Con la unión de todas las argentinas y todos los argentinos, en pos de objetivos en común, generan lazos indestructibles que pueda quebrar cualquier diferencia individual.
Finalmente, una sociedad justa y próspera, solo se genera garantizando los derechos de las ciudadanas y los ciudadanos, generando el verdadero empoderamiento del país.
Titular Programa Estado en tu Barrio-Jefatura de Gabinete. Dirigente de Union por la Patria y del NEP.




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