Por baja del petróleo mejora panorama para 2005
(Bajo el personaje de Gordon Gekko de la película «Wall Street» el avezado analista de los mercados internacionales considera que 2005 se presenta, gracias a la caída del precio del petróleo, más alentador, a pesar de que la Reserva Federal inaugurará el próximo año con otro aumento de la tasa de 0,25%. Este fue el diálogo mantenido.)
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Gordon Gekko: Y, a decir verdad, no hay señales de que abrigue la idea de un cambio de planes. ¿Para qué innovar? Después de todo es un buen programa, fácil de entender y de ejecutar y muy apropiado para las circunstancias.
P.: En algún momento la noción de un paréntesis -una pausa exploratoria-supo cobrar vigencia.
G.G.: Eran los tiempos del llamado «soft patch» -ese bache que mostró la economía hacia mediados de año-. En esencia, un respiro que se tomó el consumidor y que se interpretó, con mucho apuro y poco acierto, como una señal premonitoria de debilidad generalizada.
P.: No se produjo una recaída del consumo sino todo lo contrario.
G.G.: El consumidor norteamericano está gastando con un frenesí digno de mejores propósitos. En el segundo trimestre, el consumo privado se había desacelerado a un crecimiento de 1,6%. En el tercero -y a pesar de la escalada del precio del petróleo- el ritmo se triplicó: 5,1%. El gasto en bienes durables (el verdadero termómetro de la confianza) se disparó aun en mayor medida: aumentó 17%.
P.: A juzgar por las cifras recientes de las ventas minoristas ese fervor se mantiene.
G.G.: Correcto. Aunque las tasas de crecimiento se han moderado. Lo cual es lógico dado los altos niveles de las erogaciones.
P.: Alcanza para celebrar un fin de año a toda orquesta...
G.G.: Quizá la novedad sea que ahora se pueda proyectar con fundamentos también una inercia favorable para comienzos de 2005.
P.: ¿Basado en qué elementos?
G.G.: La baja del petróleo es ya demasiado sustancial para ignorarla. El mismo barril que superó los 55 dólares y medio en octubre, hoy -con dificultad-hace un penoso equilibrio para mantenerse en 41 dólares.
P.: Es un retroceso de más de 25%.
G.G.:Y un aumento significativo en el ingreso disponible del consumidor. Se trata de un bonus impensado cuando estamos en la antesala del invierno (el período crítico en el mercado de la energía).
P.: Quizá no esté dicha todavía la última palabra. Unas nevadas más copiosas que de costumbre podrían resucitar los problemas.
G.G.: La columna vertebral de la suba está quebrada aunque puedan verificarse ocasionales estertores. La OPEP y la Agencia Internacional de Energía tenían razón: ya hay demasiado petróleo fluyendo al mercado como para sostener un «rally» de precios. No era un teorema engorroso pero -por motivos de estacionalidad adversa-esperábamos una demostración en marzo, no tan pronto como en diciembre.
P.: Si el consumo se empinó cuando el petróleo era una amenaza; qué cabe vaticinar ahora que el riesgo se derrite.
G.G.: Lo importante es que se despeja el panorama. Se corre un obstáculo delicado. Ignoro si el consumidor querrá mantener el tren actual de gasto.
P.: ¿Por qué no?
G.G.: Sus ahorros corrientes se han evaporado: de cada peso que gana, está gastando 98 centavos. La baja del petróleo le permitirá, alternativamente, ahorrar más sin tener que recortar su consumo.
P.: Por eso piensa que la bonanza se extenderá hasta comenzado 2005.
G.G.: Hay otro ingrediente en juego. La posición de inventarios de la economía.
P.: Hay pocos stocks...
G.G.: En relación con el nivel de ventas, los inventarios -que han vuelto a los umbrales de mayo-son los más bajos de toda la historia.
P.: Parecería que las empresas tampoco previeron el boom de ventas.
G.G.: Eso pienso. Hoy que la evidencia está en los depósitos, bajo la forma de magras existencias, la decisión de agilizar la producción se impone. Y veremos las consecuencias favorables en el nivel de actividad del primer trimestre de 2005.
P.: Como no hay mal que por bien no venga y viceversa, la Reserva Federal empezará el año con una suba de tasas en sus brazos.
G.G.: No tomará a nadie por sorpresa. Se lo aseguro. Ya está agendado un cuarto de punto adicional luego del cónclave del 1 y 2 de febrero. O sea, una tasa de fed funds alcanzando 2,5%.
P.: ¿Y mastica alguna idea de hasta dónde seguirá la escalada?
G.G.: No hay una meta fijada de antemano. El consenso apunta a 3,5% para fin de 2005. Pero le recuerdo que cuando la Fed comenzó, en enero de 2001, la baja de tasas que las llevaría a 1% en 2003, el punto de partida fue 6,50%. Una economía saludable no debería tropezar en estos primeros escalones.




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