Una lupa sobre la reestructuración de deudas privadas:  qué mirar y cómo llegar a un acuerdo

Opiniones

Es necesario mostrar los "números" para convencer a los acreedores que la empresa va a pagar con más probabilidades si se estiran los plazos.

Habrá reestructuración “hard”. Para que una “Reestructuración Financiera” sea exitosa, debe perseguir un objetivo mayor que extender plazos de pago. La capacidad de aportar confianza en un reperfilamiento privado (Un país no es una empresa: Paul Krugman) se produce a través de la demostración práctica de la capacidad de repago. Este es un punto indispensable a considerar para resolver la propuesta a los acreedores (bancos y proveedores de una empresa)

El lance inicial será entonces establecer simulaciones de flujos, ensayando la practicabilidad del proyecto de reestructuración en los pasos posteriores. Es decir, es necesario mostrar los “números” para convencer a los acreedores que la empresa va a pagar con más probabilidades si se estiran los plazos, que si se la ahoga. De otro modo incurriría en cesación de pagos. Sin diferentes simulaciones -metodología What if?-, en distintos escenarios, este objetivo se vuelve inaccesible. No se puede obviar que la confiabilidad debe tener sólidos fundamentos técnicos, y no pura poética.

Otros cuidados importantes son: el análisis de precio de los activos (libres) y la distribución de pasivos (financieros). También se deben establecer las prioridades en cuanto a obligaciones contraídas (segmentando). Es necesario analizar los imponderables y las posibles salidas, si se quiere generar un acuerdo.

El paso siguiente consiste en establecer la estrategia que se utilizará para lograr la reestructuración, en función de los datos obtenidos en la etapa anterior. El resultado de lo analizado revelará la información vital a la hora de elegir el camino a seguir. Para que esta etapa sea exitosa, es necesario agregar elementos que puedan sumar tranquilidad a la negociación.

La transparencia de los actos, la convicción del directorio, las características de los C-levels y la discreción, son aspectos que no se pueden descuidar.

La clave consiste en que el negociador sea alguien transparente, conocido, que esté impartiendo credibilidad, evitando cualquier posible percepción de trato discrecional.

Tener convicción firme sobre la estrategia en el proceso es básico y vital, pues la reestructuración financiera conlleva una enorme y perseverante sucesión de negociaciones y acuerdos.

La discreción es indispensable en estos procesos, ya que la información tiene valor y todos los acreedores quieren obtenerla para mejorar su posición y convertirse -eventualmente- en “free rider” (alguien que se corta solo).

Otro movimiento importante a la hora de desarrollar una estrategia efectiva es generar caja como objetivo primordial, privilegiando la creación de recursos líquidos a través de un férreo control de gastos e inversiones. Solo se realizarán las erogaciones que sean exclusivamente imprescindibles o multipliquen su retorno. “La caja vale todo”. Es decir, la idea es transmitir la premisa como una obsesión y estimular las acciones hacia todo lo que genere dinero líquido disponible.

La creación de valor es un examen que no se puede reprobar en una estrategia de este tipo, porque aporta los instrumentos prácticos que impulsan al acreedor a apoyar el esfuerzo de la reestructuración de la deuda. El acreedor necesitará saber si se pueden generar rendimientos suficientes para hacer crecer el patrimonio y proteger mejor sus acreencias.

Con los primeros pasos resueltos, una empresa está en condiciones de evaluar la viabilidad de las operaciones frente a los acreedores de la empresa. En un próximo paso, se necesita establecer la “valuación” de la compañía con el objeto de transmitir la convicción a los acreedores de los beneficios futuros de la reestructuración.

La valuación surge a la postre de un profundo diagnóstico de la compañía en marcha y otros importantes aspectos de análisis, como por ejemplo el valor de una eventual liquidación. Comparando el resultado de una accidental liquidación luego de un fortuito default, contra la opción del valor de mercado que los flujos futuros pueden generar estaremos cerca de la decisión de todos los actores. El número del flujo de fondos descontado es una pieza muy básica pero elemental de este proceso.

En esta instancia es importante tener en cuenta que ofrecer elementos demostrativos de la estrategia y táctica financieras requiere ser muy preciso tanto para los propietarios como para sus acreedores.

El último paso de la reestructuración es aquel en que se emprende la búsqueda de la estructura de financiamiento más adecuada. En esta etapa pueden identificarse fondos de inversión que inyecten capital, si es que fuera preciso. Las negociaciones con el consejo de acreedores y el inevitable lapso de espera que suele acompañar este proceso requieren negociadores templados y con dominio propio.

Más allá del largo camino que conlleva una reestructuración financiera, sus resultados deciden la suerte de accionistas y acreedores.

(*) Docente de UADE Business School.

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