3 de junio 2004 - 00:00

Activistas le pidieron una mano a Zaffaroni

Arqueaba la ceja o se mordía los labios, y con cada gesto, Eugenio Zaffaroni desataba una ráfaga de interpretaciones de sus huéspedes, los piqueteros Roberto Martino, José «Pepino» Fernández y Rolando Flores, que ayer lo visitaron durante una hora y media en su despacho.

Para no quedar, en el futuro, a tiro de un pedido de recusación, Zaffaroni esquivó emitir opiniones sobre el rosario de planteos y demandas que ayer, en su despacho, durante una hora y media, café mediante, le detallaron los caciques piqueteros.

Pero, por las muecas del ministro, además del hecho de recibirlos -como hizo meses atrás con otro piquetero duro, Raúl Castells, del MIJD-, los visitantes se llevaron «la impresión» de tener un aliado en la Corte Suprema. «Se nota que es una persona sensible», indicó Martino.

«Demostró que conoce la situación social del país y que le interesa y le preocupa lo que pasa»,
aportó Martino, líder mayor del Movimiento Teresa Rodríguez (MTR), núcleo combativo que apenas tres semanas atrás rodeó la sede de Repsol YPF y tiró bombas incendiarias.

Por ese hecho, dos de sus militantes pasaron la noche detenidos: uno de ellos, Rolando Flores, participó ayer de la cita con el supremo.

Al margen, cosecharon una promesa: Zaffaroni podría participar de un seminario sobre derechos humanos y derechos colectivos, armado por Claudio Pandolfi, abogado del MTR y de Correpi (Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional), a través del Colegio de Abogados de Lomas de Zamora.

Esa ronda tendrá como propósito la difusión, con sentido pedagógico, de los derechos sociales y de protesta. No es, por estas horas, un tema menor: una reiterada queja piquetera apunta a lo que denominan la «judicialización» de la «protesta social».

Según la estadística de las agrupaciones, hay más de 3.000 «luchadores sociales» con causas abiertas en la Justicia. De hecho, la Corte tiene una en sus manos: la de la piquetera Marina Schifrin, que fue condenada por cortar una ruta en Bariloche en 1987.

Esa causa, sobre la que el procurador sustituto
Luis González Warcalde firmó un dictamen -no vinculante-sugiriendo revocar la condena a la activista, forzará al tribunal a resolver por primera sobre la cuestión piquetera.

• Demora

«El doctor me pidió que los disculpe porque va a llegar unos minutos tarde», avisó, pasadas las 10, la secretaria de Zaffaroni a los invitados. Sospechó «Pepe» Fernández, piquetero jefe de General Mosconi, que su viaje desde Salta, para ver al supremo, naufragaba.

Pero unos minutos después,
Zaffaroni los recibió en su despacho, invitó café y se prestó a escucharlos. El lunes, Martino había anunciado su encuentro con el ministro y el reparto, entre los miembros de la Corte, de un documento político.

El jefe del MTR apareció en escena años atrás al protagonizar el «copamiento» de una sucursal del Banco Provincia en Florencio Varela; luego se apropió por unas horas del Ministerio de Trabajo bonaerense, por entonces en manos de
Aníbal Fernández.

Por ambos hechos se le hicieron causas judiciales.

Hace tres semanas, volvió al ruedo: encabezó una marcha hasta las oficinas de Repsol YPF, donde se arrojaron bombas incendiarias. Hubo una denuncia, cuya acusación -de existir-deberá atender el fiscal
Carlos Stornelli.

Más conocido es
«Pepino» Fernández, cacique de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) de General Mosconi, movimiento que encabezó un corte de ruta en 2001 que terminó con dos piqueteros muertos. Fernández tiene 77 causas abiertas en la Justicia.

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