28 de octubre 2002 - 00:00

Admite el PJ que De la Sota y Kirchner anoten candidaturas

Delegados de Carlos Menem y Eduardo Duhalde intentarán hoy una negociación final para evitar la fractura del PJ de cara a las elecciones presidenciales. El riojano exigirá que el Presidente asegure que el 30 de marzo habrá elecciones presidenciales y que sólo puede haber una ligera modificación de la fecha de internas. El Presidente, por su lado, lograría una apertura del plazo de inscripción de candidaturas para que se anoten los candidatos oficiales José Manuel de la Sota y Néstor Kirchner, que se quedaron afuera confiando en la fuerza de un Congreso del PJ que domina Duhalde que ha entrado en una pelea judicial interminable y que, hasta ahora, los deja fuera de carrera.

Carlos Menem ofrecerá hoy a Eduardo Duhalde una reapertura del plazo de inscripción de fórmulas para las internas presidenciales del partido a cambio de que el gobierno capitule en su batalla en favor de la postergación de las elecciones generales del 30 de marzo. El menemismo insistirá en que se mantenga también la fecha de la interna para el 15 de diciembre, pero está dispuesto a admitir alguna postergación. Duhalde querría que fueran el 2 de febrero, aunque soporta el 19 de enero.

La sesión del Consejo Nacional del PJ que domina el ex presidente prevista para hoy con el objeto de designar una junta electoral negociada por las dos principales fórmulas que se anotaron al cierre de listas el jueves pasado a las 12.00, servirá como escenario para este intento de acuerdo. Eduardo Bauzá (secretario del partido) abrirá la sesión y pedirá un cuarto intermedio hasta las 18.00 con el pretexto de que el vicepresidente del PJ Rubén Marín recién estará a esa hora en Buenos Aires. Algunos se ilusionan con que el propio Menem estará presente.

La realidad es que esperan que a la noche, o a más tardar mañana, antes de la hora de arranque del Congreso Nacional de PJ (lo domina el duhaldismo ahora a través de Cristina Kirchner), haya florecido el acuerdo con el duhaldismo.

Anoche el menemismo aseguraba haber vencido la principal traba al convenio: la negativa del otro anotado importante junto a Menem, Adolfo Rodríguez Saá. Sus delegados certificaron el jueves a las 12.00 con escribano que Menem, R. Saá y el minoritario Ricardo Mussa eran los únicos candidatos legalizados. Si se aparta el menemismo de la legalidad partidaria, el adolfismo está dispuesto a denunciar un fraude a través del pacto Menem-Duhalde.

Ayer, dos señales parecían certificar el acuerdo. «Si algún candidato necesita algunos días más, pero siempre que sea dentro de diciembre, se puede considerar una postergación. Es lógico y razonable», reconoció Eduardo Menem. Un neoduhaldista como Felipe Solá admitió que «hay que bancarse al que gane aunque sea Menem». «Si los hechos demuestran que por su voluntad de poder y su persistencia», remató el gobernador, «gana las internas y las generales, a lo mejor el gobierno siguiente es mejor».

En ese lapso debe ocurrir el final de la negociación que lanzaron Menem y Juan Carlos Romero ante los delegados de Duhalde para evitar la división del partido. La oferta de Menem-Romero a través de los delegados Bauzá y Antonio Cassia es reabrir la inscripción de fórmulas para que no queden afuera José Manuel de la Sota y Néstor Kirchner, los dos hombres a quienes parece apostar el designado.

La condición del menemismo es que ese lapso no sirva a una prórroga de la interna del 15 de diciembre ni de las generales del 30 de marzo.
La vía legal para reabrir la lista de candidatos es pedirles a los nuevos precandidatos se presenten en mesa de entradas y admitirles la inscripción «con retroactividad al jueves 24 de octubre a las 12».

Hoy, a las 9,
Duhalde ha citado en su despacho a los emisarios a esa conversación con el menemismo, los secretarios presidenciales José Pampuro y Juan Carlos Mazzón y al presidente de la cámara de Diputados, Eduardo Camaño. La presencia de éste se explica porque si el duhaldismo logra reabrir mañana en el predio porteño de Parque Norte el Congreso Nacional del partido, los congresales elegirán como nuevo titular a Camaño en reemplazo de los renunciantes Duhalde y Carlos Reutemann.

• Oscuridad

De esa cita del gobierno, surgirá la voluntad o no de acercar posiciones con el menemismo, disipando la principal dificultad: la oscuridad con que Duhalde manifiesta sus reales intenciones en torno a esta puja. Ni sus entornistas más estrechos atinan a decir qué quiere en realidad su jefe. Los adversarios del menemismo lo acusan de querer postergar todo el proceso electoral y quedarse en la Casa de Gobierno hasta el 10 de diciembre del año que viene. En lo partidario creen que su real intención es aprovechar la tregua en la sociedad para promover el relanzamiento de un candidato nuevo que podría ser Kirchner acompañado como vice por De la Sota.

El adolfismo acusa a
Duhalde de intentar un pacto con Menem para forzar a Rodríguez Saá a irse del PJ y competir por afuera, es decir sin el auxilio clave del aparato partidario.

Tampoco el delasotismo cree adivinar los reales deseos de
Duhalde, que hasta ahora insiste en mantenerlo al cordobés como el candidato natural de Olivos a la presidencia de la Nación. Para mañana a mediodía De la Sota ha citado en un restorán de la Capital Federal a una cumbre secreta de unos cuarenta delegados de todo el país que hasta ahora apoyan su nominación.

Ese grupo incluye a gobernadores como
Eduardo Fellner, Julio Miranda, Gildo Insfrán, un grupo de legisladores «sin techo» (pertenecen a provincias no gobernadas por el PJ, como Miguel Pichetto, Jorge Yoma o Jorge Capitanich) y ante ellos De la Sota les expondrá con crudeza su drama: necesita que Duhalde se juegue en serio a su favor o, si tiene alguna duda, declare libertad de acción de cara a la interna partidaria.

Aquellos que hablaron con el cordobés durante el fin de semana le escucharon el tono del reclamo:
Duhalde tiene que darle apoyo político en serio y eso significa una sola cosa, que designe a Chiche González como candidata a vicepresidenta de la Nación. «Necesito de Duhalde apoyo político y también del otro», completa el «José Manuel» (es como llaman los íntimos al «Gallego»).

Esta mención a las efectividades conducentes amarga al licenciado gobernador de Córdoba. No ha podido aún designar, por falta de fondos, un staff de campaña con los honores que se merece un candidato en serio y debe limitarse al círculo de su esposa
Olga Riutort o de funcionarios como Carlos Caserio o Carlos Alessandri.

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