Espionaje en YPF: ¿quién era el topo que espió a Pablo González y a quién le entregó la información?

Política

Se trata de Alejandro Garofani, el hombre que fotografió documentos "sensibles" de YPF. Se investiga si luego envió el material a Brian O'Durnin, el ex gerente de Ciberseguridad que dejó el cargo con una millonaria indemnización.

Alejandro Garofani, el topo que espió al presidente de YPF, Pablo González, tiene 49 años, trabajó más de 12 años para la petrolera y ya está formalmente imputado en la causa judicial por espionaje ilegal que tramita la jueza María Romilda Servini en Comodoro Py.

Según su currículum publicado en LinkedIn, Alejandro Garofani estudió dos años de ingeniería informática en la Universidad Nacional de La Matanza y tiene una diplomatura en seguridad informática y de sistemas de la UTN.

Antes de YPF trabajó de soporte técnico en Hewlett-Packard, como supervisor técnico de equipos Apple en Mac Station y en el Departamento de Monitorización de Telefónica de España.

En YPF desembarcó en diciembre de 2009, en un área que nada tiene que ver con la ciberseguridad. Hasta 2019 fue responsable del servicio de impresión, con las tareas de revisar pliegos y propuestas técnicas, identificar falencias e implementar mejoras a los modelos actuales de gestión, gestionar contratos y certificaciones de proveedores, y de planificar la compra de equipos Apple.

A partir de septiembre de 2019 fue nombrado analista Ciberseguridad CSIRT – Forense. Siempre según su CV público, Alejandro Garofani se ocupaba de “encarar y potenciar la seguridad y calidad de los servicios de detección de posibles vulnerabilidades, proporcionando capacidad de detección y respuesta eficaz, proactiva y reactivamente ante eventos de Ciberseguridad”.

Y también asegura que era responsable de “abordar diversas etapas en el tratamiento de evidencia digital, como así también velar por el resguardo de la información sensible de la compañía” y de “realizar tareas de contra inteligencia a efectos de identificar elementos de espionaje activos o pasivos en las áreas de alta gerencia de la compañía”.

Esas tareas de contrainteligencia son las que ahora investiga la Justicia. Estrictamente, Alejandro Garofani trabaja para la empresa Applicant, que prestaba servicios a YPF. Pero en noviembre de 2021 pasó a integrar la plantilla de la petrolera, con un vínculo en relación de dependencia. El topo estaba encargado de revisar mensualmente las oficinas en Puerto Madero y buscar micrófonos o dispositivos tecnológicos de espionaje. Pero desde que formalizaron su empleo en la compañía estatal algo cambió.

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Alejandro Garofani, el topo que recopilaba información del presidente de YPF, Pablo González.

Alejandro Garofani, el topo que recopilaba información del presidente de YPF, Pablo González.

Según denunció Pablo González, el topo fue descubierto infraganti por un compañero, que lo filmó mientras realizaban en conjunto las tareas bautizadas internacionalmente como TSCM, por las siglas en inglés de “Technical Surveillance Counter Measures”, que en español significa “Contramedidas de Vigilancia Técnica”.

“En el marco del procedimiento realizado el 30 de noviembre de 2021, Alejandro Garofani accedía y registraba fotográficamente, almacenaba y enviaba o compartía todo tipo de información impresa disponible en los escritorios, cajones, ficheros, cestos de residuos, mochilas, bolsos, etc, de las oficinas en donde se realizaba el procedimiento, conductas que obviamente, de ningún modo estaban autorizadas sino que, por el contrario, estaban prohibidas y conformarían los delitos denunciados”, sostuvo González en el escrito presentado a través de su abogado.

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La denuncia indicó que Alejandro Garofani “realizaba fotografías tanto con su celular corporativo como con su celular personal, y que esas imágenes las almacenaba y/o enviaba o compartía a terceros a través de su celular (ya que luego de fotografiar manipulaba el celular en actitud de escritura dactilar sobre la pantalla; lo que fundamenta la sospecha razonable de que trasmitió en el momento las fotos a alguien más), circunstancias que conllevarían a la creación de copias no controladas de documentos que contienen información Sensible No Pública de YPF S.A. e información personal de los ejecutivos de la compañía, lo que materializa la exposición de esa información”.

El topo Garofani no solo fotografió documentos. Su compañero de vigilancia lo grabó además apuntando la cámara de su celular a un portarretrato en el que se ve a la esposa de González junto a la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

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Además de despedir a Garofani, por el espionaje también dejó su cargo Brian O’Durnin, el gerente de Ciberseguridad, con 38 años de trayectoria en YPF. Se fue en abril pasado, poco antes que el caso llegue a la Justicia, con una indemnización millonaria. ¿Alguien quiso comprar su silencio? Garofani también se fue en abril, pero sin un peso y con una causa penal. La pesquisa busca corroborar si O’Durnin era el destinatario final de la información. El topo ya dijo que sí, que todo se lo pasaba al gerente. Con el dinero recibido, Brian O’Durnin se abrió una consultora privada de ciberseguridad y en su cartera de clientes podría haber más de una respuesta.

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Brian O'Durnin trabajó 38 años en YPF. Luego del escándalo del espionaje interno, en abril pasado dejó su cargo de gerente de Ciberseguridad a cambio de una millonaria indemnización.

Una de las líneas de investigación apunta a un posible tráfico de información en la industria petrolera y que los competidores de YPF o litigantes internacionales sean los compradores de esa información Sensible No Pública de la sociedad anónima que cotiza en Wall Street.

Alejandro Garafoni tiene poca actividad en las redes sociales, pero sus posteos en Facebook dejan en claro su posición política. Acusó a Sergio Massa de “panqueque”, dijo que a Mauricio Macri “lo querían acogotar por un dólar a 40 y que a este (en referencia a Alberto Fernández) le festejamos el dólar a 200”, ridiculiza con memes un aumento salarial para los trabajadores del Congreso dado por Cristina Fernández de Kirchner, describe a Juan Grabois como un “pelotudo” que “armó una movilización” en pandemia y participó activamente en 2018 por la campaña antilegalización del aborto. Desde febrero del 2021, cuando asumió Pablo González en YPF, que ya no postea.

En las recomendaciones recibidas de LinkedIn Alberto Fiores, un consultor de seguridad de información en Xelere que también trabaja en YPF, escribió: “He compartido con Alejandro estos últimos 2 años encontrando en él una persona muy capaz, que conoce muy bien su trabajo, emprendedor, siempre dispuesto ayudar, y sobre todo muy buen compañero”.

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Según el sitio de información económica Dateas, el topo está inscripto en la AFIP como prestado de servicios personales NCP, que incluye actividades de astrología y espiritismo, las realizadas con fines sociales como agencias matrimoniales, de investigaciones genealógicas, de contratación de acompañantes, la actividad de lustrabotas y acomodadores de autos, entre otras. De espionaje no dice nada.

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