El frepasista Aníbal Ibarra desconcertó en menos de 24 horas a la tropa radical que adhiere a la Alianza porteña: el miércoles a la noche, se entrevistó con Raúl Alfonsín y, ayer a la tarde, con Fernando de la Rúa.
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El radicalismo de la Capital se muestra fuertemente dividido, entre un sector opuesto al delarruismo, otro que comulga con Jesús Rodríguez y Rodolfo Terragno y una incipiente Corriente Progresista de alfonsinistas ortodoxos encumbrados en el gabinete de la Capital (Aldo Neri, flamante secretario de Salud, y Agustín Zbar, subsecretario de Justicia). Esa inclinación reciente del jefe porteño se acompañó de un desplazamiento abrupto de sus cargos de una media docena de los delarruistas más cercanos a la familia presidencial. La situación agitó a esa porción de la UCR, que permanece ofuscada, por caso, en la Legislatura de la Capital, y a una devaluada Cecilia Felgueras, que perdió poder con la reorganización de funcionarios que llevó adelante su partenaire porteño.
Por eso, la visita al despacho presidencial, con apariencia de ocasional, actuó de señal para un sector con disconformidad en crecimiento dentro de Participación, la línea interna que hegemoniza el Presidente, y para el propio De la Rúa, que se hizo mostrar molesto con los despidos, hasta el punto de amparar en diversos lugares del gobierno nacional a los despojados radicales.
Para esa pipa de la paz, Ibarra se encontró con De la Rúa después de participar en la reunión del Consejo de Seguridad, con la excusa de preguntar por la salud del Presidente, aunque el tema estuviera ayer casi vetado en la Casa Rosada.
A Alfonsín, lo fue a ver, el miércoles, a su oficina, con otro pretexto, claro, que consistió en festejar la promulgación de la Ley de Compre Nacional que había alabado el radical cuando, días atrás, encontró a Ibarra en la reunión de la Internacional Socialista.
La movida precedió a la integración del jefe de Gobierno porteño a la mesa de conducción del Frepaso a nivel nacional, y a su decisión de pilotear el armado de las listas surtidas de la Alianza para el cuarto oscuro de octubre.
• Promesa
Ibarra prometió contener a propios y a socios y aseguró que se inclinará por adherir a que el radicalismo intente una lista de unidad sin pasar por las internas que la UCR Capital tiene pautadas para agosto. Les dijo, además, que prefiere que sean ellos los que definan primero sus candidatos y no el Frepaso, con la complicación que parece significar a unos y otros el reparto del sexo, con más hombres en la disputa la UCR. Además, duda ahora el frepasista de que la segunda de un eventual postulante a senador del radicalismo pueda ser Liliana Chiernawosky, esposa de Carlos Chacho Alvarez, como venía agitando. No es sólo que la funcionaria mantenga con la propuesta una incertidumbre conyugal, sino que le ha provocado conflictos internos dentro del Frente Grande. Además, teme que pueda disparar en campaña sus propuestas separatistas, como ya deslizó en una ocasión. El sentido fue otro en las reuniones con De la Rúa y Alfonsín, casi un esfuerzo para que la Alianza llegue al cuarto oscuro de octubre como tal.
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