Banqueros no fueron a declarar al Senado
Las denuncias sobre sobornos en el Congreso tuvieron una nueva escalada. El directivo del grupo HSBC, Emilio Cárdenas, querelló ayer por presuntas calumnias e injurias al presidente del bloque de senadores del PJ, José Luis Gioja (calificó a los banqueros de «traidores a la Patria»). Desde el Senado se acusa a los ejecutivos de las entidades extranjeras más importantes de una presunta conspiración para impedir las negociaciones con el FMI. Mientras tanto, en Diputados, los disidentes peronistas denunciaron el pago de sobresueldos en su propio bloque. Son los mismos que se oponen a cerrar el juicio a la Corte Suprema.
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Por su parte, Isabel Baranowski, como apoderada del BankBoston, le informó a la comisión que Manuel Sacerdote se encuentra fuera del país hasta el 15 de octubre.
El enojo de los banqueros partió de la denuncia que hizo Gioja en el recinto cuando, junto a Oscar Lamberto, recordaron que en la primera nota que publicó el «Financial Times» sobre el tema se afirmó que «los banqueros trataron de boicotear la negociación con el Fondo Monetario Internacional».
«Toda la nota habla de cómo supuestos argentinos que representan intereses de bancos extranjeros intentaban poner adelante sus intereses a los intereses del país», dijo Gioja y presentó una cuestión de privilegio para que se investigue si «incurrieron en el presunto delito de traición a la Patria».
Mientras tanto en el Senado continuaron otras protestas que no se dirigen específicamente a los banqueros. Las denuncias sobre supuestos sobornos dejaron al desnudo un esquema poco claro de tratamiento de las leyes y ya hay quienes piden abiertamente modificar el reglamento.
Uno de los que más protestó por ese tema fue Lamberto. Como presidente de la comisión de Economía, encargada de tratar los temas financieros, no recibió nunca el proyecto de la «ley Barrionuevo» para debatir. Es más, ningún integrante de esa comisión, como muchos otros senadores, se enteró de su existencia hasta la noche de la sesión. «Por algo no lo giraron a mi comisión» se queja Lamberto desde hace algunos días, aunque sus sospechas pueden pesar más sobre una picardía de Barrionuevo para conseguir la rápida aprobación del proyecto.
Uno de los cuestionamientos al reglamento es que permite que un proyecto llegue directamente desde una comisión, con el sólo requisito de su impresión previa, al recinto sin ningún lapso para que el resto de los senadores tomen conocimiento e interpongan sus reservas. En Diputados, por el contrario, se deben esperar siete días hábiles para esto.




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