11 de diciembre 2007 - 00:00

Bendini y Godoy, dos confirmaciones con un sesgo militante

Los únicos militares invitados ayer al acto de jura de Cristina de Kirchner fueron los edecanes/as y el ex militar Hugo Chávez. Una rareza de ese acto es que no fueron invitados ni militares ni obispos.
Los únicos militares invitados ayer al acto de jura de Cristina de Kirchner fueron los edecanes/as y el ex militar Hugo Chávez. Una rareza de ese acto es que no fueron invitados ni militares ni obispos.
En marzo de 2004, Néstor Kirchner tomó dos decisiones de fuerte contenido castrense: el desalojo de la Escuela de Mecánica de la Armada para instalar allí el Museo de la Memoria y el retiro de los cuadros de dos generales: Jorge Rafael Videla y Reynaldo Benito Bignone, del Colegio Militar, en el que fueron directores. La adhesión inmediata a ese simbolismo en derechos humanos del almirante Jorge Godoy y del general Roberto Bendini explicaría la continuidad en el período de Cristina de Kirchner. Sin embargo, la historia personal de estos jefes militares guardaba elementos desconocidos hasta ahora: ambos tuvieron familiares directos perseguidos por el gobierno militar del setenta por su vinculación con la experiencia guerrillera de Montoneros. Esta sí es una explicación.

Lo muestra la siguiente anécdota sucedida en la Casa Rosada durante la entrevista del entonces flamante presidente Kirchner y el recién nombrado Godoy. El presentador fue José Pampuro, quien según la fuente habría iniciado con estas palabras: «El almirante Godoy, que tuvo la desgracia de una hermana desaparecida». Turbado por la imprecisión, el jefe naval corrigió los hechos: «En realidad no está desaparecida, señor Presidente, sino que en aquellos años tuvo que asilarse en los Estados Unidos». La suerte del marino estuvo a punto de abandonarlo tras el affaire de Trelew, el sonado caso de presunto espionaje a civiles. Fue convenientemente explotado por el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) para el 30 aniversario del golpe militar del 76. Desde la denuncia hasta la culminación con el procesamiento de oficiales y suboficiales de segundo nivel pertenecientes a la oficina de Inteligencia Naval de la base Zar. Tal como sucedió en el juzgamiento de los crímenes del setenta, cayeron en primera instancia los cuadros modernos, «los perejiles», diría el lenguaje carcelero. ¿Y la cúpula? A salvo, inclusive el entonces comandante de Operaciones Navales, Eduardo Avilés (se declaró falta de mérito en el proceso judicial), quien de acuerdo con la orgánica naval era la cabeza responsable de la información de inteligencia elaborada por Zar.

El segundo jalón incómodo en la jefatura de Godoy fue el incendio del rompehielos Almirante Irízar. El siniestro golpeó duro a al gobierno en medio del revuelo por acusaciones de la oposición derivadas de mal manejo del presupuesto de Defensa para el mantenimiento de buques y aeronaves. Tan sólo la mueca de algún marino que afirmara lo que todos saben, que se espaciaron los períodos del plan de mantenimiento de la nave y se resintió la confiabilidad del material, hubiera terminado con la carrera de Godoy o quizá la de Garré. La causa judicial del siniestro del Irízar recayó en el juez federal Hugo Sastre, el mismo del caso Trelew. Más tarde, el peritaje de Bomberos de la Policía Federal (extrañó a muchos que no se ocupara la Prefectura Naval) sería el fundamento del juez federal para concluir que «el incendio se origina por causas accidentales no previsibles». Aún falta resolver el sumario castrense a cargo del juez militar Rafael Molini. Podría echar luz sobre aspectos técnicos que vinculan la falla de la tubería de combustible que inició el incendio en la sala de máquinas del Irízar y otro «accidente» actual: la explosión de un cilindro con proyección de la biela en uno de los motores del buque polar Puerto Deseado. El percance dejó fuera de servicio al único navío cuya misión tiene contenido en las relaciones exteriores que según se dijo privilegiaría la nueva presidente. Debía cumplir con la demarcación de la plataforma continental, última frontera marítima que permitirá ejercer soberanía sobre recursos naturales más allá de la milla 201. A diferencia de Godoy, Bendini agrega a sus relaciones familiares con insurgentes de los años 70 el goce de cierto poder político delegado. Tiene con qué.

  • Juego propio

  • En su juventud de teniente destinado en Buenos Aires intercedió y socorrió a la pareja de su cuñado. Esta mujer -militante de la organización Montoneros- habría sido una secuestrada más que salvó su vida. En aquel entonces, Bendini la resguardó en un domicilio particular ubicado en la calle Yerbal del barrio de Caballito hasta que pudo fugar del país.

    Por estos actos se considera un «primus inter pares». Y trata (o destrata) a Garré con la distancia que le confieren aquellos actos de militante. La última rabieta de la ministra por Bendini sucedió días antes de la confirmación de los cuatro jefes.

    El viernes 23 de noviembre (un día después del relevo del general Montero por conspirar contra la ministra) el jefe del Ejército presentó en el Comando de Aviación de Ejército el helicóptero Cicaré CH-14 «Aguilucho». Enterada, Garré se enfureció. Una vez más Bendini mostraba juego propio, sin que ella supiera de la iniciativa técnica. ¿Cuánto invirtió, quién avaló el desarrollo?, ¿a qué estrategia obedece la creación del aparato?

    Dudas imperdonables para quien ejerce el cargo con auxilio de controles paralelos: «ambientales», «escuchas» y «dossiers» de los jefes militares y sus relaciones con el mundo civil. Bendini se refugió en tierra santa: Santa Cruz. No acudió a una reunión de urgencia convocada por Garré para interrogar a los cuatro jefes acerca de todos los proyectos de desarrollo técnico en marcha. Encabezó en la capital sureña un acto de reivindicación de veteranos de guerra -asistió el gobernador Daniel Peralta- y regresó recién el 27 de noviembre en el Fokker F-28 matrícula T-03 de la flota presidencial. El 29 de noviembre Garré cumplió directivas de Cristina de Kirchner y confirmó la continuidad de la cúpula castrense.

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