14 de junio 2001 - 00:00

Cautiverio jurídico-político de Menem en Don Torcuato centra las discusiones

Sobre el caso Menem y la insólita prisión que le dispuso el juez Jorge Urso se centra la actividad política. Un resumen de las novedades es éste:

Molestó al gobierno la decisión de parte considerable del justicialismo de trabar el Congreso mientras dure el cautiverio de Menem en Don Torcuato.

Más preocupó que 12 gobernadores justicialistas (se sumó Kirchner a los 11 que fueron o no estuvieron con razones válidas en la visita a Don Torcuato el martes) hayan roto relaciones con el gobierno que no tiene apoyo en la ex alianza en disolución, ni en el alfonsinismo ni en el Frepaso.

«Para nosotros es grave y no buscado lo de Menem pero el justicialismo debería actuar junto a nosotros para zafar de este desvarío de la Justicia», dicen ministros del Ejecutivo.

Enrarece todo que inclusive Carlos Menem cree que su detención es una jugada del gobierno y más concretamente de De la Rúa, pero la mayoría coincide en que se trata de un exabrupto judicial y que en nada le conviene al gobierno la situación creada.

Los camaristas Martín Irurzun y Horacio Cattani, sindicados los «impulsores» del controvertido juez Urso, dejan trascender que ellos pidieron «investigar hacia arriba lo cual no necesariamente significa meter prisión hacia arriba».

Stornelli, insaciable, pide ya el procesamiento del general Martín Balza, su principal objetivo por rencores personales más que el ex presidente.

Ya no queda prácticamente nadie que crea que corresponde aplicar en este caso la «asociación ilícita».

Igual Urso se mantiene en esa posición.

Se dice que es su «salvoconducto» para no ser destituido por enriquecimiento ilícito en juicio político por el Consejo de la Magistratura.

Por eso comete otro grotesco judicial como es no citar a declarar al ministro Cavallo.
  
Con esto mantiene atemorizado también al gobierno por las consecuencias económicas.

Se afirma que si cita a Cavallo y éste invoca recusar al juez como ya Cavallo hizo dos veces con Urso pasaría la causa a otras manos.
  
Ni Urso ni el fiscal Stornelli quieren arriesgar esto y se aferran a la causa.
  
En esta parodia en que está cayendo la Justicia argentina hay quejas de las demoras judiciales que evitan que la Corte Suprema se pronuncie sobre un hecho que degrada al país.

Ruckauf con posición anterior que le impide ir a Don Torcuato trata de arreglar la cesación de pagos en su provincia y se asegura que el gobierno le promete 80 millones por mes.

Rápidamente hace un mes el gobernador de Córdoba, De la Sota, dijo a los otros gobernadores justicialistas: «Soy uno de ustedes», y se formó un polo fuerte porque también apoyaba Reutemann.

Inexplicablemente De la Sota se retaceó frente al cautiverio de Don Torcuato y se dice que es porque también necesita plata del gobierno nacional.

Reutemann estaba dudoso y todos vieron que tenía la posibilidad de encabezar el polo justicialista más fuerte con Carlos Menem y los gobernadores justicialistas de provincia menores.

Reutemann inexplicablemente se hizo una operación menor (meniscos) el día en que debía jugarse.

Ayer, sin embargo, se jugó fuerte contra la detención de Menem, inclusive con un documento y se reconstruye sorpresivamente otro fuerte centro de poder justicialista sin Ruckauf y posiblemente sin De la Sota.
  
En medio de esta convulsión política la economía no puede mejorar, cede poco en lo financiero pero caen empresas.

Que no sea peor es una hazaña.

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