4 de febrero 2005 - 00:00

De héroe a villano, Garzón ahora lo complica a Kirchner con la izquierda

Baltasar Garzón
Baltasar Garzón
Curioso: el juez español Baltasar Garzón dispone de una condición mutante,casi camaleónica, que lo conviertede héroe a villano con la velocidad de un chispazo. No es una cualidad común. Ya le pasó con Felipe González, quien lo arrancó de magistrado para hacerlo legislador y funcionario, luego, Garzón dejó el servicio político -o la pretendida utilización que el PSOE pretendió hacer de él-y volvió al fuero judicial. No se quedó quieto: hasta encarceló, y no por venganza, altos e íntimos funcionarios de González por operaciones ilegales en las que el gobierno suprimió de la vida a varias personas. Historia que sólo se reconocía en países subdesarrollados, en apariencia. Ahora, con la misma curiosidad de la Península, Garzón vuelve al travestismo político y, para Néstor Kirchner, se convierte también de héroe a villano tan instantánea y repentinamente como lo indica una declaración. Podría argüirse, desde el oficialismo, que esas transmutaciones le ocurren al juez sólo con los grandes hombres de gobierno. Lo cierto es que Garzón abrió la Pandora de la política de derechos humanos de la administración Kirchner anunciando que éste, en verdad, había decidido lo mismo que Raúl Alfonsín y Carlos Menem -es decir, el Punto Final para los juicios a los militares-, impidiendo el interrogatorio y presencia de oficiales en España para ser juzgados y seguramente condenados. Fue terminante: no le correspondió al gobierno de derechas español (José María Aznar) bloquear la llegada a España de un centenar de acusados por tormentos y desapariciones, sino a la propia determinación del presidente argentino.

En rigor, Kirchner aplicó una política de Estado --sugerida por el Derecho y las relaciones internacionales-, pero hasta ahora nadie había puesto esa evidencia tan blanco sobre negro como el magistrado extranjero. Y justo lo hace cuando Estela Carlotto declara ante los tribunales españoles contra el marino «arrepentido» Scilingo. Más, quien tenga memoria, podrá recordar que esta acción para impedir el juzgamiento de los militares argentinos se produjo entre el emotivo acto del matrimonio presidencial en la ESMA y aquel abrupto sometimiento impuesto al general Bendini para que descolgara cuadros de Jorge Videla en el Colegio Militar.

• Mazazo

Aunque se pueda coincidir con una parte de las bibliotecas judiciales que ampararon esa decisión de Kirchner -no juzgar en otra tierra a quienes ya fueron juzgados en la propia-, a ciertos sectores de la izquierda local les cae como un mazazo ese amparo jurídico, no lo avalan como excusa. No sólo se habían entusiasmadocon un peronista en el poder que de pronto hizo suya una política de reivindicación y juzgamiento a militares del Proceso -sin haberlo prometido antes, ni siquiera sin haber actuado en consecuencia con anterioridad-, sino que de pronto encontraron un héroe de su causa que hasta los devolvía con alguna voz a la política y los medios. Algo así como debía ser, hasta anoche, Garzón para Kirchner.
Ahora, para el sesgado pensamiento de esa ideología, muchos deben suponer que el mandatario es un peronista más -como decía el general, «pongamos el guiño para la izquierda y doblemos para la derecha»- y meditarán un respaldo que las encuestas suponían pleno. Mal momento quizá para el sustento político del gobierno esta declaración de Garzón -en un año electoral, además-, con un sector que empieza a desflecarse como adherente. No resultó casual entonces que la noche en que el general Chávez se despidió de la Argentina, en un teatro afín a la administración oficial, hubo fuertes silbidos de la izquierda contra el gobierno. Si hasta el militar venezolano con profesionalidad de locutor y bisoño marxismo debió defender a su colega y amigo para evitar una rechifla mayor. Y eso que todavía ni por asomo se conocían las declaraciones de Garzón.

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