1 de enero 2001 - 00:00

De la Rúa comienza esta semana con los cambios en su gabinete

Fernando de la Rúa se sentará esta semana frente al mapa del gobierno y definirá las áreas en las que habrá cambios, sea porque quiere relevar funcionarios sea para modificar el formato administrativo de algunas oficinas.

De las incógnitas que rodean a la operación, algunas pueden darse por despejadas: por ejemplo, que el PAMI será intervenido con lo que terminará el esquema de mando tripartito que se ensayó durante el primer año de gestión. El gobierno estudia también adoptar de la carpeta presentada por Carlos Chacho Alvarez la idea de una agencia que concentre toda la actividad asistencial del Estado, que dependería de la jefatura de Gabinete. El área de Infraestructura tendrá un nuevo responsable por el despido de José Fioravanti, pero seguirá siendo una célula dormida en términos administrativos. Jorge Kogan, el secretario de Transporte, será relevado también en esta movida. Otros movimientos todavía están en ciernes: por ejemplo, el traspaso de la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca a la órbita presidencial desde el Ministerio de Economía donde actualmente se encuentra.

Ajuste

Federico Polak dejará de ser co-interventor del PAMI para convertirse en interventor, a secas. Un cambio insignificante, salvo porque la médica frepasista Graciela Rosso dejará el triunvirato actual (que ya no es triunvirato desde que Horacio Rodríguez Larreta (h) renunció a su banca). Sin embargo, la unidad de mando en la figura de Polak tal vez tenga consecuencias prácticas más importantes: de este abogado amigo de Raúl Alfonsín se espera que realice el ajuste que hasta ahora no se hizo en la obra social, sobre todo en materia de personal. Al menos es lo que espera José Luis Machinea. En cuanto a la agencia asistencial de Alvarez, resolvería la eliminación de por lo menos dos ministerios que no han tenido una performance estelar: Desarrollo Social y Salud. Si la guadaña se extenderá también a Trabajo, como recomiendan algunos papeles del gobierno, es mucho más improbable. Pero eventualmente también esta cartera podría ser subsumida dentro de Economía.

El área de Salud conservaría algunas áreas autónomas: por ejemplo, la Superintendencia de Salud que será la encargada de regular el sistema de cobertura sanitaria desregulado.

Transporte

El reemplazo de Kogan (quien se hizo célebre por su observación -»odiosa» según De la Rúaacerca de que los pobres no sufren aumentos de tarifas porque andan a pie) en Transporte ya está resuelto; en cambio está menos clara la política que se le dará a esa área en el futuro. Si es por las recomendaciones que circulan en Economía, el gobierno podría revisar la desregulación del transporte público de pasajeros que llevó adelante Domingo Cavallo o, es otra posibilidad, derivar la administración de ese sector a un organismo tripartito que integren también la ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y la Nación (al menos para regular lo que atañe al área metropolitana).

Un criterio que también deberá tomar en cuenta el reemplazante de Kogan tiene que ver con otro revisionismo de De la Rúa: la pretensión de facilitar más el transporte de cargas por vía ferroviaria, algo que aconseja la experiencia de muchos países y también la conveniencia sindical desde que el activismo de los camioneros (Hugo Moyano) se ha convertido en un factor de bloqueo irritante para la economía. Con el área de Infraestructura el gobierno parece encerrado en el laberinto de sus propias decisiones: no puede devolverle su condición plena de ministerio, que no perdió en los papeles pero sí en las funciones, desde que fue subordinada a Economía. Si lo hiciera, De la Rúa debería admitir que sólo rebajó a Infraestructura para humillar a su amigo Nicolás Gallo, que debió alejarse del cargo por ese movimiento. Además, Machinea podría mostrarse debilitado ya que se degradó esa área con la excusa de fortalecerlo. En verdad, la situación de este Ministerio de Infraestructura y Vivienda podría ser estudiado en las universidades del futuro como un caso de «delarruismo-en-estadopuro»: es la única cartera que creó el actual Presidente y a la vez la única a la que todavía no le encontró una ubicación que no lo ponga incómodo, hasta el punto de eliminarla sin disolverla. La tarea del nuevo responsable de Infraestructura será coordinar las obras que se realicen y, sobre todo, estimular a las provincias más chicas a que presenten sus proyectos: las obras previstas sumarían para este año $ 2.000 millones pero sólo se han presentado iniciativas por $ 1.100 millones. Además, el reemplazante de Fioravanti tendría que hacerse cargo también de todos los problemas ligados a la administración de recursos hídricos, que van desde provisión de agua hasta la regulación de las vías navegables.

En cuanto a Agricultura, Ganadería y Pesca, todavía no se puede hablar de su ascenso a Ministerio. Pero sí de trasladar esa secretaría a la dependencia del Presidente. En la práctica, ya comenzaron las reformas en esa materia: Paola Cocciaglia, quien en su momento tuvo a cargo la elaboración de programas de exportación, ahora tiene entre manos el negocio de las carnes, que De la Rúa se propone estimular. Cocciaglia realiza esas tareas sin subordinarse a Antonio Berhongaray, el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca sino que reporta directamente a Chrystian Colombo, el jefe de Gabinete.

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