13 de junio 2001 - 00:00

De la Rúa sufre de arterioesclerosis

El nuevo vocero del gobierno, el ex diputado Juan Pablo Baylac, prometió al asumir que traía soluciones a los problemas de comunicación de la administración De la Rúa. Ayer, sabiéndolo él o no, el ministro de Salud, Héctor Lombardo, conmovió al país y a los observadores extranjeros al proclamar que el Presidente padece de arterioesclerosis.

Hombre de diagnóstico veloz, como médico municipal que es, disculpó al paciente con frase preocupante: «Es una enfermedad no invalidante y es frecuente cuando aumenta la edad y las arterias van envejeciendo». Quizá porque su condición de pastor evangélico lo obliga también a decir la verdad, Lombardo alarmó a las agencias internacionales que transmitieron la nueva hacia todo el mundo como lo que parece ser, una mala noticia sobre la salud del primer magistrado.

Tampoco fue edificante la actitud del gobierno, hace una semana, de negar sin perturbarse lo publicado por este diario sobre la eventualidad de que la visita de De la Rúa a una clínica porteña fuera para hacerse un chequeo de salud (como se comprobó con la ulterior angioplastia) y no para visitar a un amigo.

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