José Manuel de la Sota se sumergió el sábado en una minigira turística por la Ciudad de Buenos Aires, en la que presentó proyectos de leyes culturales, como parte de su campaña nacional.
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El cordobés, quien no oficializa un candidato a jefe de Gobierno porteño, empezó la jornada en el histórico bar Homero Manzi de la esquina de San Juan y Boedo, donde las mesas se llenaron con tangueros y organizadores de la visita. De la Sota se animó a cantar «Tinta roja», junto a Elba Cristian y con el acompañamiento de otros cantantes del rubro, como Oscar Ferrari, quien aprovechó dedicar unas estrofas a Eva Duarte de Perón. Desde las mesas del bar, al que llegó acompañado por el diputado nacional Carlos Alessandri y dirigentes porteños como Ricardo Morato, Jorge Molina y Eduardo Rollano, De la Sota aludió a la gestión de Cultura de la Ciudad de Buenos de Aires. Propuso -como si fuera postulante a intendente-la creación de un modelo distinto de gestión para el área, como el que lleva en su provincia, donde rija una agencia de acciones culturales integrada por el Estado, las empresas privadas del quehacer artístico y los propios artistas. También De la Sota opinó sobre la necesidad de una ley que defienda la creatividad nacional y cerrado el discurso continuó el recorrido hacia Villa Lugano, uno de los barrios del sur de la Ciudad más postergados. Almorzó en el barrio Piedrabuena junto a unos 400 militantes adeptos a su candidatura, para luego pasar la tarde entre Barrio Norte y La Boca.
El periplo incluyó la visita a la casona de Lafinur y Ricardo Gutiérrez, en el Barrio Norte porteño, la que fuera un hogar de tránsito de madres solteras en la época de Evita. Hoy dispuso allí, la sobrina nieta de la esposa de Juan Domingo Perón, un museo referido a su tía abuela, donde se invitó con café en el coqueto bar restorán de la sede, un lugar ambientado al estilo de los años '50. Más que campaña, la recorrida despertó el interés turístico del candidato presidencial, que después de pasar por ese museo de la Fundación Eva Perón, que controla Cristina Alvarez Rodríguez, emprendió hacia el pasaje Lanín, en Barracas, donde los frentes de las casas están pintados con dise-ños del plástico Marino Santamaría.
Al terminar el día porteño, De la Sota confió que «todos sabemos que no se van a resolver los problemas tan graves que tenemos en un abrir y cerrar de ojos. Hace falta hacer crecer al país otra vez». Insistió además con el pago de la deuda externa en el sentido de que «hay que plantearle con sinceridad que la Argentina no paga porque no puede, que nuestros acreedores, para que podamos pagar algo, que es mejor que nada, van a tener que abrir sus mercados, porque la Argentina cobra impuestos en pesos y de la única manera de tener algo de divisas es si duplicamos nuestras exportaciones».
Defendió además su campaña televisiva asegurando que es una «inversión para difundir ideas» y explicó que para financiar la campaña electoral constituyó «una asociación civil sin fines de lucro, que se llama De la Sota Presidente».
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