De Vido contiene a los diputados
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José María Díaz Bancalari
La orden de «puertas abiertas» para los fieles no es antojadiza: más de una vez, Kirchner escuchó quejas de sus emisarios sobre la inaccesibilidad de ciertos despachos oficiales. Sobre el secretario general Oscar Parrilli, por caso, cayeron rayos: furioso, un diputado relató que pidió seis audiencias por escrito y aún no fue recibido.
El kirchnerismo del Congreso lamenta una doble condición de kelpers: no sólo son excluidos por la cofradía que manda en el bloque peronista, sino que, además, suelen ser ignorados por los funcionarios del gobierno que juran defender.
«¿Cuál es, entonces, la ventaja de ser kirchnerista?», planteó, como dilema, un diputado luego de abandonar la oficina donde los atendió, escoltado por su gabinete, De Vido. «Para contentar a muchos -agregó- bastan algunas reuniones para que, al volver a su provincia,puedan decir: estuve con tal.»
Pero, hasta ahora, ni eso. Tuvo otro sentido menos transparente la invitación: un mensaje de Kirchner al dueto de caciquejos que se autoproclamaron interlocutores entre el bloque K y el gobierno. «Nadie tiene que pagar peaje: todos son iguales», le mandó a decir el patagónico a sus seguidores parlamentarios.
• Advertencia
Fue, entienden los kirchneristas, una advertencia para el rionegrino Osvaldo «Zeta» Nemirovsci y el mendocino Alfredo « Freddy» Fernández, quienes vienen actuando, no sin querellas con sus colegas, como mesa chica del armado pingüino en Diputados.
Nemirovsci y Fernández fueron cuestionados por sus pares porque a la hora de discutir el reparto de comisiones «sólo se preocuparon por conseguir lugares para ellos», castigó un sureño.
La orden de Kirchner es que, en ese bloque, debe haber un jefe. El mensaje lo anotaron, el porteño Jorge Argüello, el misionero Juan Manuel Irrazábal, el correntino Hugo Perié, el fueguino Daniel Gallo y el jujeño Rubén Daza.
También el santacruceño Daniel Varizat, el santafesino Gustavo Marconato y, entre otros, la bonaerense de Lomas de Zamora Marcela Bianchi, que fue secretaria privada de Eduardo Duhalde y ahora amaga en convertirse en la primera duhaldista que muda su fidelidad política a Santa Cruz.
En los próximos días, según le anticiparon, otro ministro les abrirá su despacho a los diputados kirchneristas. Como con De Vido -que contó los alcances de ENARSA y el plan por la crisis energética, y se disculpó por no poder hablar de obras públicas-, escucharán los planes de cada área.
Ese es el grupo que, en general enrolado en la Corriente Peronista Federal ( COPEFE) que coordina José «Pepe» Salvini, propone que, en caso de que el Presidente no quiera -como ocurre hasta ahora-, sea la primera dama y senadora Cristina Kirchner quien se haga cargo de la jefatura del PJ.




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