24 de mayo 2004 - 00:00

De Vido contiene a los diputados

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
No quiso, para evitar más pataleos, hacerlo en persona. Pero Néstor Kirchner derivó a Julio De Vido y a uno de los los ministros más poderosos del entorno presidencial, la tarea de atender a los delegados que profesan, a veces como un estigma, la fe kirchnerista en el Congreso.

Ocurrió en el Salón Negro del noveno piso del edificio que el titular de Infraestructura comparte con Roberto Lavagna. Hasta allí llegaron veinte diputados para, ante un De Vido cordial, gozar de la miel que se supone otorga ser soldado K en la zona minada que es el Congreso.

Con ese encuentro, rara mezcla de retribución política y curso acelerado de gestión pública en horas de crisis, De Vido inauguró una ronda que por orden expresa del Presidente obligará a todos los ministros a que, periódicamente, reciban a los diputados pingüinos: sea en malón o en soledad.

Respetando una directiva de Kirchner, el ministro de Justicia y Seguridad, Gustavo Béliz, los recibió en su despacho para contarles, con detalles, los proyectos que enviará al Congreso y, como gesto de apertura, les entregó dirección de e-mail y número de celular para «estar en contacto».

Ese gesto, que puede parecer una simpleza, supone un premio para los leales al Presidente. Se cuentan por decenas los diputados del PJ que a varios ministros sólo los ven por TV. El propio Kirchner -a pesar de que José María Díaz Bancalari busca una cita-gambetea una reunión con el bloque del PJ.

• Quejas

La orden de «puertas abiertas» para los fieles no es antojadiza: más de una vez, Kirchner escuchó quejas de sus emisarios sobre la inaccesibilidad de ciertos despachos oficiales. Sobre el secretario general Oscar Parrilli, por caso, cayeron rayos: furioso, un diputado relató que pidió seis audiencias por escrito y aún no fue recibido.

El kirchnerismo del Congreso lamenta una doble condición de kelpers:
no sólo son excluidos por la cofradía que manda en el bloque peronista, sino que, además, suelen ser ignorados por los funcionarios del gobierno que juran defender.

«¿Cuál es, entonces, la ventaja de ser kirchnerista?»,
planteó, como dilema, un diputado luego de abandonar la oficina donde los atendió, escoltado por su gabinete, De Vido. «Para contentar a muchos -agregó- bastan algunas reuniones para que, al volver a su provincia,puedan decir: estuve con tal.»

Pero, hasta ahora, ni eso. Tuvo otro sentido menos transparente la invitación: un mensaje de Kirchner al dueto de caciquejos que se autoproclamaron interlocutores entre el bloque K y el gobierno. «Nadie tiene que pagar peaje: todos son iguales», le mandó a decir el patagónico a sus seguidores parlamentarios.

• Advertencia

Fue, entienden los kirchneristas, una advertencia para el rionegrino Osvaldo «Zeta» Nemirovsci y el mendocino Alfredo « Freddy» Fernández, quienes vienen actuando, no sin querellas con sus colegas, como mesa chica del armado pingüino en Diputados.

Nemirovsci y Fernández
fueron cuestionados por sus pares porque a la hora de discutir el reparto de comisiones «sólo se preocuparon por conseguir lugares para ellos», castigó un sureño.

La orden de
Kirchner es que, en ese bloque, debe haber un jefe. El mensaje lo anotaron, el porteño Jorge Argüello, el misionero Juan Manuel Irrazábal, el correntino Hugo Perié, el fueguino Daniel Gallo y el jujeño Rubén Daza.

También el santacruceño
Daniel Varizat, el santafesino Gustavo Marconato y, entre otros, la bonaerense de Lomas de Zamora Marcela Bianchi, que fue secretaria privada de Eduardo Duhalde y ahora amaga en convertirse en la primera duhaldista que muda su fidelidad política a Santa Cruz.

En los próximos días, según le anticiparon, otro ministro les abrirá su despacho a los diputados kirchneristas. Como con
De Vido -que contó los alcances de ENARSA y el plan por la crisis energética, y se disculpó por no poder hablar de obras públicas-, escucharán los planes de cada área.

Ese es el grupo que, en general enrolado en la Corriente Peronista Federal ( COPEFE) que coordina
José «Pepe» Salvini, propone que, en caso de que el Presidente no quiera -como ocurre hasta ahora-, sea la primera dama y senadora Cristina Kirchner quien se haga cargo de la jefatura del PJ.

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