Dinosaurios del PJ tomaron examen al equipo de Remes
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•Temor
Duhalde miró hacia sus invitados, casi desafiante y ellos contraatacaron: «No es así porque cuantas más aplicaciones tengan, más valor tendrán los bonos, y los bancos mejorarán la cobrabilidad de sus deudas» dijo Setti. Leiva trató de desviarse de esta línea argumental y propuso: «Algo en lo que podría pensarse es en permitir que con estos bonos se puedan abrir cuentas corrientes, de tal manera que se puedan girar cheques no endosables». «¿Por qué no estudian esto, muchachos?» se interesó el Presidente, posando ahora la mirada sobre Todesca.
•Urgencia
Esta discusión intentaba satisfacer una de las inquietudes de Duhalde, que es la urgencia por reactivar la economía. Enseguida apareció la otra, el precio del dólar. Setti se trenzó allí con Barry. El economista metalúrgico le planteó al secretario de Financiamiento que el país debía ir al control de cambios, aunque más no fuera por un período de 300 días. «No es una buena política -reaccionó Barry-porque Usted no va a lograr que le liquiden divisas los exportadores, además de alentar todo tipo de corruptela y un formidable mercado negro». Carbonetto interrumpió: «Entonces, llegado el caso y por un período limitado, hay que prohibir la venta de dólares. ¿Que es dirigismo? Claro que es dirigismo, pero la reactivación que vendría permitiría levantar rápido este tipo de medidas» dijo el asesor de Farinello.
Duhalde asistía a este debate con total neutralidad. A pesar de la mortificación que debió sufrir su equipo: Todesca, Barry, Pignanelli, no sólo padecen el monitoreo permanente del Fondo. «Ahora, además del indio, tenemos que bancarnos estos otros 'indios', con el daño que hace todo esto a la imagen del gobierno y a las señales que emitimos hacia fuera del país» se quejó uno de los asistentes, anoche, ante una insinuación del periodista. Es cierto, no era el mejor momento para acercar a Carbonetto y sus muchachos a Olivos. El economista se ufana, desde hace tiempo y públicamente, de que «Duhalde me consulta varias veces por semana» y de vez en cuando se propone como «el reemplazante de Remes». Una carta que, este grupo, cree que el gobierno jugaría si no hay acuerdo con el Fondo. «Es lo mejor que puede pasar», dijo Setti en Olivos cuando se habló de esa alternativa, por la consulta del Presidente a uno de sus secretarios.
La duplicidad de Duhalde fue llevada al máximo, esa noche de sábado en Olivos. No sólo porque sentó a su mesa a sus dos equipos económicos («el de la necesidad y el del corazón» clasificó un ministro). También porque, por un instante, se retiró de la sala para hablar a solas con otro visitante, incógnito. Se trataba de uno de los profesionales más ortodoxos que pueden identificarse en la escena financiera local, frente a quien el Presidente también, en apariencia, se confesó: «Estoy jugado al acuerdo con el Fondo, tenemos que derogar la Ley de Quiebras y darle otra vuelta de tuerca al acuerdo con las provincias» le dijo al invitado. Sorprende cada vez más esta modalidad de Duhalde, que exagera una vieja táctica de puntero de barrio, consistente en decir siempre lo que el otro quiere escuchar. Aunque a veces alarma el ardid, porque no sólo lo aplican los astutos. Los ignorantes lo emplean, cuando les piden una opinión y no tienen forma de zafar.



