Diputados con nuevo aire: ¿sube Rossi, baja Bancalari?
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El Gobierno intenta (otra vez) dejar atrás los escándalos y retomar la agenda
Nadie olvida que Bancalari se hizo un asiduo de las comitivas presidenciales al exterior antes de su traspié con el duhaldismo y aun después. La confianza que le tuvo Kirchner en inicio parecía haber vuelto, junto con su buena relación con el entorno presidencial. En los últimos viajes era él quien acompañó al Presidente en lugar de Rossi, alimentando las expectativas de un ascenso desde ese bloque satélite del neokirchnerismo que es hoy el Peronismo Federal -una suerte de purgatorio sin fecha final por los pecados cometidos en el duhaldismo-, a volver a jugar en primera en el Frente para la Victoria.
Pero ahora todo ese acercamiento parece estar desapareciendo. En primer lugar, el gobierno está siguiendo muy de cerca el comportamiento no sólo de Díaz Bancalari, sino del resto del Peronismo Federal para evaluar si realmente reúnen las condiciones para abrirles la puerta del cielo kirchnerista. Algunos datos recientes no los ayudan. Por ejemplo, se sabe que Graciela Camaño no concurrió a la sesión donde el kirchnerismo removió de su cargo a María de Carmen Alarcón. Dicen con malicia en el Justicialismo Nacional que fue por no estar presente en la ejecución política de la santafesina de quien es amiga.
Para el gobierno, ese dato es crucial: Camaño tiene tanto poder dentro del Justicialismo Nacional como el propio Díaz Bancalari, de hecho negocia mucho mejor que él, por lo que es la mejor vara para medir lealtades.
Hoy será otro día clave para las sospechas del gobierno sobre Bancalari. El kirchnerismo estará más que atento en el recinto a la hora de votar el dictamen que ordena no incorporar a Luis Patti a la Cámara sobre la posición que tomarán los diputados de Bancalari. Ellos esperan encontrar en esa votación más de una sorpresa.
Mientras tanto, algunas cosas sucedieron en el universo de Rossi. Desde que ingresó en la Cámara con el solo antecedente legislativo de haber sido presidente del bloque de concejales de Rosario, le pudo demostrar a Kirchner que, aunque a veces fuera casi a los cachetazos, consigue sacar las leyes que pretende el Ejecutivo.
Teniendo en cuenta el carácter políticamente indigerible de muchas de esas normas, el esfuerzo vale.
En una estructura irracionalmente vertical como es el kirchnerismo, Rossi asume también el costo político de toda movida en el recinto, como lo hizo en la última sesión con la remoción de Alarcón. A Kirchner, y también a Alberto Fernández, ese tipo de actitudes no sólo les gustan sino que configuran el perfil del legislador perfecto que buscan.
Por eso desde esta semana comenzarán a mostrar algunas actitudes para apuntalar la imagen de Rossi. Kirchner está dispuesto, incluso, a ceder algo en su reticencia a recibir diputados -recordemos que este Presidente inauguró su gestión diciendo que no recibía legisladores porque no hablaba con corporaciones-, en pequeños grupos acompañados por Rossi.
Son los mismos, sabe el Presidente, que no aceptarían ver a Díaz Bancalari como presidente del Frente para la Victoria, a quien siguen considerando un ex duhaldista dispuesto a todo por seguir viajando en el Tango 01.



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