Duhaldista a Seguridad
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Durante la veda política del último turno militar Iribarne llegó a esconder al joven Chacho junto a su entonces esposa, la periodista Gloria López Lecube, en su domicilio particular. En ese tiempo junto a Alvarez animaron una de las peñas más afamadas, la que funcionaba en el quiosco de Coronel Díaz casi esquina Cerviño, en el corazón de Palermo. Allí se complotaban para el retorno de la democracia mientras imaginaban proyectos igualmente progresistas, como incorporar a la venta de golosinas y cigarrillos un avance histórico: la diligente incipiente fotocopiadora. «A ese quiosco lo fundieron mis chicos, que se llevaban los chicles sin pagar», ha recordado Corach en su retiro oxoniano. No había tronado aún la hora de los helados.
•Padrinazgo
La vuelta de la democracia los encuentra unidos en la revista «Vísperas» y apadrinados por Deolindo Bittel, quien prebendó a todos con cargos de asesores en el Senado de la Nación que Alvarez e Iribarne conservaron durante la década de los '80. En 1989 estaban subidos al carro triunfal del peronismo, pese a que estos cafieristas habían perdido la interna contra Carlos Menem.
Alvarez fue diputado nacional y de a poco empezó la migración hacia el Grupo de los 8. Iribarne fue el secretario de Gobierno de Carlos Grosso hasta que en 1991 ganó una banca en la Cámara de Diputados, donde presidió la pingüe Comisión de Industria. Le duró poco, ya que lo convocó Carlos Menem para ocupar el cargo de viceministro de Interior. Primero con Carlos Ruckauf, más tarde con Corach, para quien gerenció el GAP (Grupo de Acción Política pero mejor conocido como Grupo de Amigos del Petiso).
Acompañó a Menem-Corach hasta el final, pese a que durante todo el año 1999 se había sumado a los cuarteles de Eduardo Duhalde. Resistió en los equipos de campaña del bonaerense pese a seguir con un cargo menemista. Estuvo en importantes decisiones proselitistas junto a Julio César Aráoz, Eduardo Duda Mendonça, como el primer apoyo fuerte que logró Duhalde en el peronismo de la Capital Federal.
Con la derrota ante Fernando de la Rúa encontró cobijo en el grupo Bapro, desde cuyo directorio alentó en 2000 la quimera de Cavallo-Béliz contra Aníbal Ibarra. Duhalde lo convocó en enero pasado al cargo de extrema confianza de los presidentes, titular de la Casa de Moneda, donde Iribarne ganó experiencia como impresor de cuasimonedas como el LECOP, patacones, quebrachos, pesos no convertibles y las otras nominaciones étnicas en que es tan pródiga la Argentina.



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