23 de septiembre 2002 - 00:00

Duhaldistas citan a De la Sota a examen

La penuria de José Manuel de la Sota entre los bonaerenses -cuyo peso en la interna del PJ es decisivo-parece interminable. Un ejemplo es la actividad de campaña que le prepararon ayer los escuderos de Eduardo Duhalde en la provincia: visitar en Luján al intendente, que está convaleciente de una operación de hemorroides. ¿Una forma quizá de transmitirle el alcalde Miguel Prince -de él se trata- que ya eligió candidato y es Adolfo Rodríguez Saá?

La apelación a tan extravagante método de recolección de votos tuvo una antesala: ir a misa en la Catedral, escuchar el sermón del gravitante obispo Rubén Héctor Di Monte y mantener una charla sobre temas de variada piedad con el administrador de diócesis de Mercedes-Luján.

Además, lo informaron ayer de que deberá someterse junto a los otros candidatos del Partido Justicialista al examen del peronismo de la provincia de Buenos Aires y recién después, si supera la prueba, recibirá alguna señal explícita de apoyo de ese distrito.

Lo resolvió ayer una cumbre del peronismo de la 5ª sección electoral de la provincia, a la que pertenecen ciudades gravitantes para el voto como Mar del Plata, que sumó peronistas de todos los sectores internos. Ese encuentro confirmó la estrategia de que el PJ provincial debe cubrirse de la crisis que azota la actividad política replegándose «a los territorios», despegando los comicios bonaerenses de los nacionales y eludiendo hasta el final cualquier apoyo a los candidatos presidenciales del peronismo.

Por eso el peronismo, que todos los días exacerba las mortificaciones sobre la candidatura de De la Sota, lo invitó a que comparezca en fecha a elegir no ya ante el consejo provincial sino ante la mesa «de la 5ª» en Mar del Plata para explicar sus ideas. Lo mismo harán ante ellos, le avisaron, Carlos Menem, Néstor Kirchner, Adolfo Rodríguez Saá, Juan Carlos Romero y todo otro precandidato que se anote hasta el 15 de octubre.

En el mismo tren de hacerle las cosas menos fáciles al precandidato, los bonaerenses del peronismo estilizan el método de apabullar a De la Sota en los laberintos de la interna partidaria. Por ejemplo, el sábado por la tarde lo llevaron a San Martín, otro distrito clave de la primera sección electoral. Lo recibió el presidente local del partido, Eduardo Bustos -que además es el presidente del CEAMSE, ente que administra las tierras rellenadas con la basura del conurbano-, y el candidato se sintió obligado a preguntar dónde estaban Luis Barrionuevo, o su esposa, Graciela Camaño, dómines notables del peronismo local. «Nooo... acá manda Bustos, y hay que respetar que ganó la interna.» De la Sota se acordó de otro jefazo local, Carlos Brown, que además es cordobés. «Nooo -le explicaron-, es otra corriente, minoría también, además el 'Tato' está operado y no sale.»

Mejor le había ido un día antes, el viernes, a De la Sota en el encuentro con más de 400 concejales y funcionarios municipales de toda la provincia de Buenos Aires en el teatro Astral de la Capital Federal. ¿Y los intendentes?, preguntó. «Nooo... los intendentes están muy cautos, no deciden nada todavía.»

Profesional, De la Sota se acomodó las hombreras y se puso al frente de la legión de peronistas bonaerenses que habían viajado especialmente desde la primera y la tercera secciones del conurbano. Les propinó los últimos hallazgos de discurso que entusiasmaron a peronistas en busca de autor: que a los empleados públicos y médicos municipales hay que hacerlos trabajar mañana y tarde, que hay que renegociar la deuda externa con los países que nos abren los mercados, como si la deuda del país fuera con países -deberá revisar esta consigna. Se animó también a reivindicar su plan de bajar los impuestos. «Lo que le hace mal al peronismo es la mentira, la promesa fácil, los que le dicen a la gente que todo se arregla en un abrir y cerrar de ojos, ésta es la última chance que la sociedad les da a los políticos de arreglar el país en paz», advirtió. De inmediato, habló de que si gobierna pagará un salario mínimo de bolsillo de $ 350.

Forzado a halagar al público de ese momento, destacó que
«hay cosas del gobierno que valoro, como la política sanitaria llevada adelante por la ministra Ginés González García, que está aliviando el bolsillo de la gente con la obligatoriedad de las recetas de los medicamentos genéricos».

«A la señora González de Duhalde la veo trabajar muchísimo, tiene un empuje enorme, no todo se debe criticar, no todo está mal, eso no me hace a mí un hombre del gobierno, sino simplemente un hombre sensato»
, puntualizó levantando aplausos de un sector de la platea del Astral.

Las escuadras municipales escuchaban bajo la mirada vigilante de los gerentes del encuentro, que además son los más fieles entornistas de
Duhalde: Baldomero Alvarez, Osvaldo Mércuri (diputados provinciales), Daniel Basile, José María Díaz Bancalari (diputados nacionales), el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, que comprometieron a la tropa de Moreno, Morón, San Martín, San Isidro, Vicente López (1ª sección electoral), Lomas de Zamora, Avellandeda, Berazategui, Lanús, Florencio Varela (3ª sección). De la cuarta sección electoral (sur de la provincia) hubo alardes porque se unieron los tres sectores del PJ que representan Jesús Blanco, Gilberto Alegre y Julián Domínguez y tuvieron asistencia perfecta.

¿El argumento de la cita? El peronismo de la provincia de Buenos Aires está condenado a
De la Sota; Menem es el pasado, la alianza que está armando Rodríguez Saá va a estallar por los Aires y Néstor Kirchner es siempre una promesa pero nunca llega. Pero de apoyos concretos, ni hablar.

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