La ministra de Trabajo, Graciela Camaño, consiguió ayer que el Senado traslade al ámbito sindical el cupo femenino de 30% de cargos, ya establecido en la confección de listas de candidatos a cargos legislativos. Por unanimidad, la Cámara alta convirtió ayer en ley el cupo femenino en las boletas a puestos sindicales y en las negociaciones colectivas de trabajo. Por supuesto estará eximido el gremio de estibadores y los camioneros de Hugo Moyano.
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La norma obliga a las distintas corrientes que militan en las asociaciones gremiales de primero, segundo y tercer grado a ubicar entre los postulantes a la conducción 30 por ciento de mujeres.
La iniciativa establece que la autoridad electoral pertinente no oficializará la papeleta que no cumpla con el cupo femenino, salvo en aquellos casos en que el padrón de afiliados tenga un número de mujeres inferior a 30 por ciento. En las negociaciones colectivas de las condiciones de trabajo, cada unidad deberá contar con un número de mujeres proporcional a la cantidad de trabajadoras de la rama o actividad respectiva.
La ley fue sancionada con la presencia de la ministra de Trabajo, que fue una de las impulsoras de la propuesta, mientras ocupó una banca en la Cámara baja. «Por supuesto que voy a apoyar esta ley, porque entre la CGT y mi casa, me quedo con mi casa», bromeó el senador Luis Barrionuevo, esposo de Camaño.
La senadora Carmen Gómez de Bertone (PJ-La Pampa) dijo que la integración de las mujeres a las conducciones permitirá la «igualdad de oportunidades» y «les dará una nueva mirada a los sindicatos».
El radical de Mendoza Raúl Baglini adelantó el voto favorable de su bancada, aunque criticó el hecho de que la participación femenina se logre mediante lo que calificó «una suerte de apartheid». Baglini abogó porque en el futuro las normas encuentren «una expresión más ajustada, porque de lo contrario voy a tener que empezar a preocuparme por el cupo masculino».
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