27 de mayo 2005 - 00:00

El gobierno se afana por hacer de Sabbatella un oficialista

«Fue un acto al que le faltó peronismo.» La frase, que no guarda, sin embargo, un dejo de melancolía, se adaptaría mejor a una máxima del cantante español Joaquín Sabina: «No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió». Es esto precisamente lo que ayer quedó claro durante la visita que el presidente Néstor Kirchner realizó al municipio de Morón que gobierna el intendente de centroizquierda, Martín Sabbatella.

Sin cotillón justicialista, ni pancartas de ningún signo político y con marcada presencia de instituciones públicas y entidades intermedias, el santacruceño no logró -pese a denodados esfuerzos- imponerle al joven jefe comunal el sello oficialista.

Todo Morón se había levantado temprano para recibir al Presidente, que cerca del mediodía aterrizó en helicóptero en la cancha de Deportivo Morón y se trasladó en caravana hacia el '77 Fútbol Club, una de las sedes deportivas más tradicionales de la zona.

Allí lo esperaban el gobernador Felipe Solá y la escudería local, encabezada por Sabbatella y todo el arco justicialista moronense, que tiene como principal referente al senador Horacio «el Loco», Román. También lo aguardaban representantes de las agrupaciones de derechos humanos de Madres, Abuelas e HIJOS, que recibieron ayer de manos de Nación la cesión de un inmueble de la Regional de Inteligencia de la Fuerza Aérea que habría sido utilizado como centro de detención clandestino durante el último gobierno militar.

Kirchner
arrancó el discurso refiriéndose al intendente como «mi querido amigo Martín Sabbatella, verdadero punto de inflexión en la triste historia de Morón». «Yo le rindo todo mi respeto, mi afecto, por haber puesto fin a la corrupción y a la vergüenza que le tocó vivir a Morón», continuó.

Fue el primer cachetazo para los peronistas locales, que vieron alejarse todavía más las chances de recuperar el poder en ese paradigmático partido signado por el polémico gobierno de Juan Carlos Rousselot.

Sabbatella
, en cambio, anotó el gesto como puntapié para aclarar después que «desde la Municipalidad aplaudimos y saludamos el trabajo entre los distintos grados del Estado, más allá del signo político. El grado de coincidencias o disensos en la agenda pública no significa no compartir esfuerzos».

• Perfil autónomo

La referencia no fue casual. El dirigente viene realizando esfuerzos por dotar de un perfil de «autonomía e independencia» el espacio provincial que construyó, tomando como base su fuerza vecinal Nuevo Morón, con la cual logró ser reelecto con 53% de los votos y un corte de boleta de 34 por ciento a su favor.

Con este antecedente, el año pasado, Sabbatella lanzó un nuevo espacio bonaerense: Encuentro por la Democracia y la Equidad, con el que pretende disputar las elecciones legislativas sin alineamientos provinciales ni nacionales.

«No pertenezco ni estoy cerca del peronismo, ni tampoco soy transversal»,
aclaró al bajarse del escenario donde todavía se saludaban el gobernador Solá y los ministros del Interior, Aníbal Fernández; de Planificación, Julio De Vido; y de Defensa, José Pampuro. El curioso vínculo de amistad al que se refiere Kirchner había empezado apenas 24 horas antes del desembarco en Morón, en un encuentro en Casa Rosada al que fue convocado el intendente. Allí, por espacio de más de dos horas y frente a un desfile sin fin de funcionarios, Sabbatella y el Presidente acordaron los términos del acto. Tantas coincidencias en aquella reunión -la primera desde la asunción del jefe de Estado- sembraron el terreno para el nacimiento de una amistad despojada de afecto genuino y plagada de cartas de intercambio.

A Kirchner tener un «aliado» en ese partido le augura cierto caudal de votos, y al intendente la mano generosa del Gobierno ya le asegura (ayer se formalizó el traspaso) contar con terrenos del ONABE para llevar adelante parte del Plan de Desarrollo Estratégico, que implica ampliar el parque industrial La Cantábrica y crear uno nuevo en la zona de la ex Base Aérea de Morón
. Amén de numerosas partidas que se entregaron en la víspera para pavimentación y obras hidráulicas en distintas zonas de la ciudad.

«A nosotros no nos beneficia en lo político el apego de Kirchner, porque el intendente no está ni cerca del progresismo que dice representar el Presidente, pero lo cierto es que compartimos algunas políticas de gobierno que en definitiva benefician a Morón»,
resumió un hombre ligado al jefe comunal.

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