1 de enero 2001 - 00:00

El jefe de Diputados reclama un récord

El radical Rafael Pascual buscó en medio de los festejos del fin de año reivindicar un récord.

Dijo, mientras alzaba las copas, que su mandato al frente de la Cámara de Diputados había sido el «más relevante desde el retorno de la democracia».

En un informe oficial sobre el primer año de su gestión como titular de la Cámara baja, Pascual resaltó que se sancionaron en ese lapso 162 leyes, cantidad que superó a las registradas en el primer año de cada uno de los últimos tres períodos presidenciales.

La sanción de estas normas se produjo durante las 29 sesiones legislativas que se realizaron, tomando en cuenta las extraordinarias de 1999 y las preparatorias, ordinarias, y en minoría de 2000, que sumaron 47 reuniones.

En orden de importancia cuantitativa, le sigue la gestión del cuerpo durante el primer año de mandato de Carlos Menem, con 151 leyes; el del primer año de Raúl Alfonsín, con 127; y luego el del primer año de la segunda gestión del mandatario riojano, con 110.

Se indica también que de las 162 leyes sancionadas, 109 tuvieron aprobación definitiva en la Cámara.

En cuanto a Proyectos de Declaración y de Resolución, el cuerpo liderado por
Pascual aprobó durante el primer año de gestión un total de 489 del primer tipo y 613 del segundo, tal como se precisa en este informe anual.

En la introducción se aclara que el diputado radical asumió la presidencia del cuerpo cuando éste enfrentaba una situación de
«virtual parálisis administrativa y legislativa, producto de una delicada situación económica-financiera».

Auditoría

Se recuerda que Pascual dispuso, entonces, la realización de una auditoría, que arrojó un pasivo de «casi $ 27 millones».

«En virtud de la gravedad de la situación -se señala-, se adoptó una serie de medidas tendientes a transparentar la administración y disminuir los gastos administrativos, eliminando las partidas correspondientes a servicios superfluos»
.

En sintonía con la evaluación realizada desde todos los sectores sociales y políticos, admite en las conclusiones del informe, que éste fue un año
«difícil para el país» y que muchas veces las iniciativas políticas no concordaron con las «urgencias de los ciudadanos».

En este contexto, la presidencia de la Cámara reafirmó la idea de que participar de la mesa del diálogo constituye un gesto de madurez política» y propuso
«dejar atrás los viejos estilos de confrontación».

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