14 de junio 2001 - 00:00

Empresarios ayer más preocupados

San Miguel de Tucumán (enviado especial) - Tanto como el diagnóstico de la economía, los empresarios argentinos observan con detalles los vaivenes en la salud de Fernando de la Rúa.

En el Pre-Coloquio de IDEA, desarrollado ayer en San Miguel de Tucumán -previa de la cumbre en Mar del Plata a fin de año-, los directivos de los empresas desmenuzaron en público y en privado la cuestión.

El balance final no es uniforme. El impacto político de la eventual enfermedad presidencial divide casi en partes iguales a los empresarios: de un lado, los temerosos, y del otro, los que no le otorgan trascendencia.

En cambio, reinó el acuerdo para vapulear al ministro de Salud, Héctor Lombardo, que sembró el pánico cuando dijo que De la Rúa padece arterioesclerosis.

Lo cierto es que en las rondas reservadas, la angioplastia que el viernes último se le realizó a De la Rúa y su presunta aficción circulatoria, coparon la agenda de los empresarios.

El ex ministro de Economía Néstor Rapanelli, Tomas Hess de Esso y Carlos Leone de Acíndar expresaron preocupación y cuestionaron la ausencia casi absoluta de información oficial tranquilizadora.

Jorge Aguado, vicepresidente de SOCMA además de titular de IDEA; Juan Masjoan, presidente de Telecom; Vittorio Orsi, de Gasnor, y el ex ministro de Educación Juan José Llach se mostraron tranquilos. «¿Quién no tiene algún achaque?», dijeron.

Incertidumbre

«¿Qué pasa en el país si a De la Rúa le sucede algo?», se preguntó Hees mientras en otra charla Rapanelli encuadró la cuestión como una nueva «incertidumbre» que potencia la «cierta inestabilidad política».

«Todos los empresarios estamos preocupados, o al menos atentos, por lo que ocurre con la salud del presidente De la Rúa»
, confesó el ex titular de Hacienda al inicio de la primera gestión de Carlos Menem.

Los que diluyeron la cuestión dieron motivos.
«Yo me hice la misma operación que De la Rúa y estoy vivito y coleando», dijo el directivo de Telecom. «Ese no es un problema, lo grave es la salud de las instituciones», cerró Aguado.

Para Orsi, la enfermedad del Presidente no debe obsesionar.
«Esta es una democracia y no podemos depender de una sola persona. Eso sería lo grave», aseguró.

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