5 de noviembre 2004 - 00:00

Fracaso en intervención

El gobierno ordenó ayer acelerar la retirada de la intervención federal en Santiago del Estero al considerar irrecuperable la gestión del polémico Pablo Lanusse. Eso traducen dos dictámenes del propio Néstor Kirchner: no presionar más por una reforma constitucional y no favorecer a ningún candidato «oficial», comprometiéndose el oficialismo a apoyar al postulante a la gobernación del PJ que surja de las internas obligatorias del 12 de diciembre.

Pablo Lanusse
Pablo Lanusse
Néstor Kirchner instruyó ayer al interventor Pablo Lanusse para que haga efectiva la neutralidad de la intervención en Santiago del Estero en las próximas elecciones a gobernador que se harán el 20 de febrero.

También mandó que cesen las presiones sobre la Corte Suprema de Justicia para que autorice una reforma constitucional que el tribunal tiene frenado por un amparo presentado por la oposición. Esto ocurre a pocas horas de haberse reunido un grupo de delegados de la intervención, acompañados por el activista Adolfo Pérez Esquivel, con el secretario de Causas Originarias de la Corte, Hugo Galmarini ( responsable de tramitar el juicio por la reforma provincial), para presentarle el testimonio de las 100 mil firmas recogidas para que avance esa reforma. La orden de Kirchner fue que el proceso de reforma debe quedar para un nuevo gobernador salido de las urnas.

• Bautismo

La noticia, redundante, salió ayer de la Casa de Gobierno, donde se reunieron el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el operador máster del gobierno para esa provincia, Juan Carlos Mazzón; y el interventor en el PJ santiagueño, el diputado por el Chaco Rafael González. La fuerza de la orden la bautizó el propio Presidente al aparecer en el despacho donde se debatía el tema con propósito de saludar y dar aliento.

«No hay candidato oficial, el Presidente va a apoyar el candidato del PJ que salga de las internas de diciembre»,
fue la instrucción que debe articular la intervención desde hoy.

La percepción del gobierno es que la gestión de Pablo Lanusse es un fracaso catastrófico por abordar con criterio de porteñísimo iluminado una reforma política a fondo en una de las provincias más complicadas, y con una dirigencia resistente a admitir que un hombre de fuera de la política y del peronismo pudiera conducir ese proceso.

Con un peronismo acostumbrado, además, durante décadas a funcionar en el esquema caudillista, le fue más duro a Lanusseacercar al gobierno nacionalalguno de los resultados que se le encargaron. Le pidieron que encarcelase a los Juárez -lo logra a medias-, que ayudase a usar el caso Santiago como escarmiento al peronismo de otros distritos que no se avenía a aceptar el liderazgo kirchnerista y que administrase la provincia hasta que fuera posible generar un líder nuevo que ratificarían las elecciones.

Los pobres resultados de esa gestión, que se quedó además sin padrinos al renunciar el fogonero de ese plan, el polémico
Gustavo Béliz, pusieron al gobierno nacional frente a su fracaso político más grande y ante la necesidad de un plan de fuga.

La instrucción presidencial es que
Lanusse se limite a administrar la provincia, que no se meta en política y que abandone el proyecto de algunos de sus ministros y asesores de tentar la creación de un Frente Cívico con radicales y peronistas disidentes parecido al que sucedió a los Saadi en Catamarca hace una década. En ese armado, el candidato sería el actual intendente radical Gerardo Zamora.

La oportunidad de la orden es que el lunes cierra la inscripción de listas para las internas obligatorias del próximo 12 de diciembre, y varios candidatos del peronismo han reclamado algún apoyo de
Lanusse o de la Casa Rosada. Esas internas son clave porque esta vez no habrá ley de lemas, y es de suponer que quien las gane dentro del peronismo le disputará la gobernación al radical Zamora (que lidera los sondeos) en las generales del 20 de febrero (los radicales no van a internas porquehan acordado lista única).

Hasta el lunes se sucederán las negociaciones entre los candidatos del peronismo para anotarse en esa interna, pero nadie cree que se logre presentar una lista única que los exima de ir a las urnas. Por un lado, el diputado
José Figueroa le ha ofrecido ser vice a Humberto Salim, intendente de la localidad de Frías, pero éste no le contestó porque juega en la gravitante «liga de intendentes» que ensayará un candidato propio.

• En carrera

Por otro lado, corre el diputado José Cantos, que llegó a la banca en el Congreso Nacional por fuera del PJ, pero que disputará la interna de este partido.

También están en carrera otro
Salim, Fernando, apodado «Pimpi», que participa de las negociaciones para una eventual lista única.

De ese proceso se quedará afuera el abogado
Francisco Cavalloti, a quien se atribuye representar políticamente -no sólo profesionalmente-al matrimonio Juárez en las próximas elecciones.

Un último personaje es el sindicalistapredilecto del obispo
Juan Carlos Maccarone; se trata de Javier Baudino, uno de los fogoneros de la intervención con militancia en la defensa de los derechos humanos y ligado al padrino que le queda a la intervención en Buenos Aires, el secretario Eduardo Luis Duhalde.

Este
Baudino fue mencionado por la liga de intendentes como posible precandidato en las internas del PJ, pero nadie lo ha medido aún como competidor. No hay que perder de vista a esta liga de intendentes porque es el sistema que promueve Juan Carlos Mazzón en varias provincias como germen de una línea Kirchner dentro del partido en varios distritos. Sin ir más lejos, esta tarde en Santa Fe, Mazzón lanza una liga de intendentes de ese distrito en la que militan, equidistantes de Jorge Obeid y Carlos Reutemann, los alcaldes de Santa Fe capital, Casilda, Cañada de Gómez, San Javier, San Lorenzo y otras localidades.

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