7 de noviembre 2002 - 00:00

Gobernadores no quieren pelea

El peronismo del interior amortiguó, pocos minutos antes del congreso del PJ del martes en el estadio de Obras, el intento duhaldista de bajar a Carlos Menem como presidente del Consejo Nacional partidario.

Fue cuando los gobernadores y delegados de Eduardo Duhalde - a la cabeza de ellos el ascendente Eduardo Camaño - negociaron en secreto la creación de la Comisión de Acción Política, que preside el jefe de los diputados e integran los gobernadores peronistas.

Además de los mandatarios que se acercaron a la convocatoria, hubo saturación de operadores de esa mesa de gobernadores: Cristina Fernández (de Kirchner), Olga Riutort (de De la Sota), el propio José Manuel, Ramón Puerta (senador por Misiones), Carlos Juárez (ex gobernador de Santiago del Estero), Alberto Hammerly (delegado de Carlos Reutemann) y entre otros, los industriosos Jorge Matzkin y Juan Carlos Mazzón.

Camaño
apuró a la veintena de caciques peronistas en un ámbito poco salubre: los deteriorados vestuarios del Estadio Obras Sanitarias, unas húmedas catacumbas donde modestas cortinas de plavinil apenas bastan para resguardar la privacidad de sus usuarios.

El ruido de aguas corrientes y el penetrante aroma a amoníaco, que suele caracterizar a esos ambientes, castigó la pituitaria de las damas; una se molestó al escuchar correr agua detrás de una cortina. Salió un gobernador acomodándose las ropas y al verla se avergonzó: «Es una canilla que está goteando», explicó.

El jefe de los diputados dijo venir de Olivos con un mandato claro: el Presidente quiere que se apruebe la comisión de Acción Política en los mismos términos que en el anterior Congreso de Lanús, es decir, asumiendo las atribuciones del artículo 20° de la carta orgánica del PJ.

Eso significa que la comisión podría directamente hacerse cargo de la conducción del partido, desplazando -un sueño de Duhalde desde que era chico- a Menem de la jefatura del PJ.

• Desaliento

El arquitecto Hammerly se puso de pie y declamó: el mandato que traemos del gobernador (este santafesino llama así a Carlos Reutemann) es que la comisión no sea para confrontar con nadie.

Se le sumó un vecino,
Jorge Busti, quien apuró las cosas más: «No tenemos que buscar pelearnos en esos niveles».

Camaño
insistió en que era la voluntad de Duhalde que se repitiese lo aprobado en noviembre pasado en el congreso de Lanús -sobre el cual pesa un amparo concedido por María Servini-. Lo terminó de desalentar otro litoraleño, Puerta, quien venía de rechazar la conducción de esa comisión en una reunión a solas con Duhalde en Olivos y más tarde en la previa de la Casa de Formosa. «Olvidémonos de Lanús y de esas cosas, no votemos nada que le cierre caminos a nadie, ni a los que no vienen a este congreso, donde ya hay 23 provincias», dijo el misionero.

«¿No votamos nada?»
, se interesó uno. «No -carraspeó Carlos Juárez- ¿Cómo no vamos a crear algo? Si no lo hacemos, Menem nos hace el congreso de La Pampa en una semana y nos empata de nuevo. Algo tenemos que sacar».

El cacique santiagueño habla poco, pero cuando lo hace, todos lo escuchan.
Camaño, que no puede volver a Olivos con las manos vacías, propuso que se cree la comisión de Acción Política, pero que se omita que puede asumir las funciones del Consejo Nacional.

Jorge Landau
, apoderadísimo del duhaldismo, tomó nota con gesto escéptico. «No sé, no sé.Aunque no se diga nada, igual esta comisión podría asumir la conducción del partido...». No lo dejaron terminar. Un gobernador, perito en estas minucias, le respondió: «Que lo resuelvan los jueces, ¿para qué pelearse ahora?».

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