Trece jefes de Estado y un príncipe llegaron hasta Buenos Aires para la asunción de Néstor Kirchner. Entre otros, estuvieron en el Congreso el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva, el paraguayo Luis González Macchi, el chileno Ricardo Lagos, el peruano Alejandro Toledo, el uruguayo Jorge Batlle, el cubano Fidel Castro, el colombiano Alvaro Uribe, Lucio Gutiérrez de Ecuador, Mireya Moscoso de Panamá y el príncipe Felipe de España.
Los gobernadores peronistas mantendrán una cumbre esta semana para armar la comisión de acción política que copará la conducción del PJ en los próximos 15 días, en reemplazo de Carlos Menem. El jujeño Eduardo Fellner, quien se desempeñó como jefe nacional de la campaña de Kirchner-Scioli y logró un trascendente triunfo en su distrito para la fórmula del Frente para la Victoria el 27 de abril, recibirá una merecida recompensa y, casi con seguridad, se convertirá en coordinador de la cúpula partidaria.
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De acuerdo con el cronograma tentativo, al núcleo de 14 mandatarios provinciales del peronismo se sumarán los jefes de distritos de las provincias administradas por la oposición, en una segunda etapa. Para suturar las heridas de la interna partidaria, ya hubo contactos desde el duhaldismo con la idea fija en acercar a los caciques que jugaron con el menemismo: al mismo vice de Carlos Menem, Juan Carlos Romero (Salta); a Rubén Marín (La Pampa), y a Angel Maza (La Rioja). Este último mostró que no había puentes dinamitados y llegó a elogiar en público la forma en que Néstor Kirchner defendió los intereses provinciales frente a los Ejecutivos federales durante la década en que gerenció Santa Cruz.
La víspera de la asunción, el patagónico invitó a varios gobernadores a la sucursal de su provincia en territorio porteño. Además de hablar de manera superficial sobre política partidaria, se dedicó a halagarlos, no obstante retacearles cargos, incluso de segundo rango, en el nuevo gobierno. «Prefiero que haya una continuidad en la gestión y no perdamos tiempo», trató de justificar que no hubiera nombramientos, más allá de los consensuados con los ministros designados y los que él mismo dispuso. Y, obviamente, de la permanencia de funcionarios del PJ de Lomas de Zamora.
«No voy a encerrarme en el despacho; quiero ser un presidente que camine las provincias; y ya le dije a Aníbal que haga lo mismo», trató de entusiasmar al propio Fellner, Julio Miranda (Tucumán), Carlos Juárez y Mercedes Aragonés (Santiago del Estero) y al vice de Tierra del Fuego, Daniel Gallo, en compañía de Julio de Vido (Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios) y, por supuesto, del mencionado ministro del Interior, Aníbal Fernández.
•Intendentes
Un planteo similar les hizo el patagónico a los intendentes que pasaron a saludarlo anteayer; entre ellos, el ex menemista Luis María Agost Carreño, jefe comunal de la ciudad de La Rioja y aliado local de Jorge Yoma. En los próximos días, el gobierno convocará a los caciques municipales del justicialismo, encabezados por Celso Jaque (Malargüe, Mendoza), para analizar la política municipalista. Si no hay aún federalismo en el reparto de títulos y honores, al menos habrá turismo proselitista y conferencias en los 24 distritos.
Tratando de mostrarse ejecutivo, Kirchner prometió ocuparse también de los conflictos en feudos, por el momento, ajenos a la administración justicialista. «El problema con los maestros en Entre Ríos quiero solucionarlo ya mismo y en persona», anunció. Ya había dejado trascender que el ministro de Educación, Daniel Filmus, viajaría a destrabar el conflicto apenas asumiera.
Aunque está previsto que haya un nuevo contacto con Carlos Reutemann, Santa Fe figurará entre los destinos prioritarios del sucesor de Eduardo Duhalde. « Vamos a seguir hablando con Alicia Kirchner (Desarrollo Social), Carlos Tomada (Trabajo) y Ginés González García (Salud) para ver cómo se instrumenta la ayuda», reveló Reutemann ayer a este diario, antes de montarse en la combi que trasladó a gobernadores desde el Congreso hasta la Casa de Gobierno, donde juraron los ministros.
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