2 de noviembre 2004 - 00:00

Haití, tema clave para Lula y Kirchner el jueves en Brasil

Bertrand Aristide
Bertrand Aristide
Puerto Príncipe, Haití - Luiz Inácio Lula da Silva expondrá el jueves ante Néstor Kirchner y los presidentes de la región que integran el Grupo Rio, la iniciativa de lanzar una mesa de diálogo en Haití para acercar posiciones entre los actores políticos y eliminar la polarización anti y pro Aristide que dificulta el cumplimiento de la agenda de estabilización del país caribeño. La clave es evitar la violencia política, que ya cobró casi un centenar de vidas y amenaza con cercenar la imagen de una misión de paz que por primera vez es responsabilidad de América latina.

La República Argentina, con 620 Cascos Azules empeñados en la misión de la ONU, quedó fuera de la mesa chica -integrada por Brasil y Chile-que alumbró esa salida para el conflicto haitiano. Entre hoy y el viernes tendrá lugar la cumbre de mandatarios del Grupo Rio, en Brasil. Este grupo fue creado en 1986, reúne a 19 países de América del Sur y Central más México y tiene el propósito de ampliar la cooperación política entre sus miembros. Las conversaciones que dieron forma al proyecto de la mesa de diálogo se llevaron a cabo la semana pasada en Brasilia. Los cancilleres Celso Amorim e Ignacio Walker acordaron gestiones comunes para que el gobierno interino de Puerto Príncipe abra un diálogo con las distintas fuerzas políticas haitianas. En ese diálogo, el país deberá ventilar las principales cuestiones por resolver, las mismas que se plantea el público:

1 ¿Por qué la Argentina quedó fuera de la mesa chica?


El repaso de algunos gestos y señales políticas del gobierno argentino bastan para explicar su ausencia en la mesa de decisiones: Néstor Kirchner nunca visitó Haití. No concurrió al «match de la paz «, el encuentro futbolístico entre el seleccionado brasileño y el haitiano, tampoco ha inspeccionado a las tropas criollas a pesar de que es la primera y única misión de paz que impulsó en medio de reparos del Congreso. La Cancillería mantiene un encargado de negocios - Mario Pino- en la representación de Haití, que gira como embajador y tiene la jerarquía de ministro de primera. Mientras que todos los países del Mercosur con tropas de Cascos Azules tienen asignados diplomáticos con rango de embajador, es más, Chile amplió el staff con un agregado militar y Brasil acaba de enviar al asesor especial en relaciones exteriores de Lula, Marco Aurelio García, a Puerto Príncipe y se quedará hasta lograr el diálogo y la solución a la violencia política.

2 ¿Qué vinculación tiene la elección norteamericana de hoy con la crisis de Haití?

La primera restitución de Bertrand Aristide en el gobierno de Haití luego de que fue expulsado por una revuelta protagonizada por el general Raoul Cedras sucedió durante la administración de Bill Clinton. Las crisis sucesivas de la Argentina, Bolivia y Haití fueron invocadas por el demócrata John Kerry cada vez que pretendió fustigar la indiferencia de George Bush hacia la región. Los analistas políticos atribuyen a Aristide afinidades políticas con el Partido Demócrata norteamericano. En esa línea de especulación se dice que la situación actual, con muertes de haitianos en el marco de una presunta Operación Bagdad lanzada por los simpatizantes de Aristide, respondería a dañar la imagen de la administración republicana, emparejándola con el resultado de la invasión a Irak.

3 ¿Por qué se inició nuevamente la violencia política?

Las demoras burocráticas de la ONU en conformar la fuerza militar de Cascos Azules -6.700 soldados-y la integración de una fuerza policial internacional -1.600 hombres- para capacitar a la nueva Policía Nacional Haitiana dejó el escenario vacío de poder de policía y de control de seguridad. El gobierno de transición del premier Gerard Latortue no tiene los recursos ni la capacidad para garantizar la conducción del Estado y necesita del brazo armado de ambas estructuras de la ONU para ordenar el país y generar las condiciones para la elección de 2005. Los seguidores de Aristide vieron la debilidad y avanzaron con demandas violentas para desestabilizar al gobierno, en la creencia de que pueden favorecer el retorno de su líder.

4 ¿Quién es la oposición?


La principal oposición política a Aristide está agrupada en una coalición conocida como Grupo 184. La integran miembros de la elite (el establishment), partidos políticos, sociedad civil, cámaras de comerciantes, sindicalistas y estudiantes. Se distanciaron de los rebeldes militares que empujaron la salida de Aristide pero uno de ellos: Guy Philippe, ahora convertido en político, tiene contactos con la cabeza del «184», el empresario André Apaid. La última amenaza de los rebeldes militares fue la de avanzar sobre Puerto Príncipe para poner fin a la ola de violencia atribuida a seguidores de Aristide. Esa proclama obligó a la máxima autoridad política de la ONU en Haití, el embajador chileno Gabriel Valdés, a empeñar la fuerza para sofocar los episodios de violencia en los barrios donde habitan los adherentes de Aristide.

5 ¿Qué papel juegan los ex militares rebeldes?


Los ex militares dicen que ellos quieren ayudar a restablecer el orden, pero las Naciones Unidas no aceptan ese rol porque legitimarían las acciones reivindicativas que persiguen los rebeldes. Las fuerzas armadas de Haití fueron disueltas en 1997 por Aristide, sin una ley del congreso, y desde entonces buena parte de sus integrantes (oficiales y suboficiales) reclaman indemnización salarial y la reincorporación a las filas de la nueva fuerza armada que se creará luego de las elecciones generales de 2005. Un grupo de estos ex militares, conducido por Guy Philippe, líder de la revuelta que echó a Aristide, formó un partido político (Reconstrucción Nacional de Haití) que rápidamente sumó adherentes de distintos sectores sociales para competir en las urnas. Y tiene vínculos con el sector dominante de la elite, el denominado Grupo 184.

6 ¿Qué política tienen los Cascos Azules?


Para el general brasileño, el pueblo haitiano necesita algo más que la presencia de tropas internacionales en su territorio; quiere la realización de proyectos de ayuda social y un cambio en la situación económica que modifique la vida de los ciudadanos. La política impartida por el presidente brasileño es evitar que las tropas sean visualizadas como una fuerza de ocupación. La actitud «blanda» del Force Commander, el general brasileño Heleno Ribeiro Pereira, en apoyar las acciones de la policía nacional haitiana contra la agitación violenta de seguidores de Aristide ha sido cuestionada por el amplio sector del Grupo 184. Sólo en diciembre habrá 6.200 hombres de un total de 6.700 previstos para la operación en Haití. El general Heleno cree que recién en ese momento tendrá la fuerza lista para cumplir con el mandato de la ONU.

7 ¿Qué debería hacer la fuerza militar de la ONU para pacificar Haití?

Se espera que la fuerza internacional de la ONU pueda controlar la situación de inseguridad interna fácilmente ya que las bandas armadas pro Aristide y los ex militares no pueden enfrentar a tropas profesionales y bien armadas de la Minustah (sigla que describe el nombre del operativo de paz) que apoyan las operaciones de la Policía Nacional Haitiana. El jefe del Contingente Conjunto Argentino, capitán de navío Adrián Sánchez, sostiene que « los ex militares no tienen capacidad ofensiva», pero a nadie escapa que la fuerza nacional puede sufrir bajas si operan tiradores furtivos como el que hirió en un brazo al infante de marina Apolinario Gabriel. Los Cascos Azules han ejecutado operaciones de apoyo a la policía en barrios humildes (Bel Air, Fort National y Citie Soleil), semejantes a los « operativos de saturación» que se hicieron aquí en Fuerte Apache y se pretende ganar la colaboración y la confianza de la gente para delatar a los violentos cabecillas pro Aristide que se refugian en esas villas.

8 ¿Tiene chance la democracia en Haití?

El futuro es incierto, tanto para quienes puedan hacerse cargo del poder en 2005 como para la facción de Aristide. Una elección por sí sola no es suficiente para garantizar la democracia. Tal como sucede en Irak, hay pautas culturales que deberían evolucionar; también son necesarios el compromiso de la comunidad internacional de brindar apoyo financiero sostenido, tiempo para el cambio y construcción de un sistema jurídico independiente y un poder legislativo y un poder ejecutivo transparentes. Y también la despolitización de los cuadros militares y policiales.

9 ¿Qué importancia tiene el desarme?

Desde el comienzo de la misión se dijo que una de las condiciones para la pacificación era el desarme de todos los sectores sociales. La sociedad haitiana está armada desde que la propia Constitución del país autoriza la tenencia. Según fuentes de la Minustah, no hay armamento sofisticado en poder de los seguidores de Aristide ni de los ex militares. La oposición encabezada por el Grupo 184 insiste en el desarme y en que esa actividad debe ser cumplida por los Cascos Azules.

10 ¿Qué más puede hacer el gobierno de la Argentina por Haití?

Néstor Kirchner
dispuso en el Decreto Nº 280/04 una generosa ayuda humanitaria para Haití. Ya se llevaron más de 8 toneladas de alimentos y medicamentos en operativos realizados por la Comisión de Cascos Blancos. El premier Gerard Latortue pidió a José Pampuro la cooperación de ingenieros militares y la provisión de máquinas viales para canalizar la ciudad de Gonaives, que quedó bajo agua tras el paso del huracán Jeanne. Aún no se dio respuesta oficial; el debate interno sobre el envío o no de tropa de ingenieros enfrentó en el Ejército al general Roberto Bendini, jefe del arma, con su segundo, Mario Chrétien. Para el próximo contingente que saldrá el 15 de enero, el Ministerio de Defensa aprobaría el envío de una sección de ingenieros militares.

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