Insólito: carta de Duhalde en apoyo a Kirchner y a Solá
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•Similitudes
•Temor
A Duhalde no le gustan esos chistes. Y teme por el cónclave de hoy, propicio para que algún lengua larga se lance a contestar los dardos que provienen desde la Casa Rosada y desde el gobierno provincial. Por eso, anoche instruyó a su hombre en el Congreso, Eduardo Camaño, para que reduzca la reunión de su esposa al mínimo indispensable. «Sería mejor no hacerla», le dijo.
Primera determinación en ese sentido, Duhalde estará ausente del encuentro. La excusa ideal, que encontrará en adelante tantas veces, es un viaje a Brasilia para entrevistar a Lula Da Silva en calidad de secretario general del Mercosur. Antes de marcharse, dejará una carta escrita -como los suicidas-, con un legado provisorio. Es la segunda condición de la asamblea.
En esa misiva, Duhalde agradecerá a los diputados que lo ayudaron a «evitar la guerra civil», como le gusta decir, y a los que lo acompañaron como ministros en su gabinete. Allí estarán, atendiendo a esa voz «en off», Alfredo Atanasof, Carlos «Rucucu» Ruckauf y Graciela Camaño. ¿Estará también Juan José Álvarez? Imposible, ya que es el ministro de Seguridad de la provincia y en el duhaldismo no está permitida la doble función. A todos los que integraron el gabinete nacional se les exigió, en su momento, renunciar a las bancas. Ayer, Alvarez meditaba sobre su destino y dejaba trascender que «no puedo traicionar el mandato popular», como si quisiera refugiarse en Diputados y no ser víctima del fuego cruzado entre Kirchner y Duhalde.
Sin embargo, José María Díaz Bancalari y Camaño, que presidirán hoy el encuentro, dejaron escapar anoche que tal vez Duhalde revise esa política de personal en su empresa. Alvarez podría convertirse en el primer diputado al que se le concede licencia por un tiempo para que pueda «seguir dándole una mano a Felipe». Es lógico: Saín quedó en el banco y, en cualquier momento, Kirchner se lo impone a Duhalde en Seguridad, como Duhalde hizo con Alvarez. El derecho que se le concede a Alvarez quizá lo reclamen también Pampuro o Aníbal Fernández. Como en el mercado laboral, la política se ha vuelto una actividad de alta rotatividad, por lo que nadie quiere perder un empleo seguro.
•Mensajes
En su correspondencia a los diputados del Congreso, Duhalde dejará otros mensajes, casi a modo de instrucción. Un apoyo enfático al gobierno de Kirchner y otro al de Solá. El vínculo con Solá habrá que medirlo en otros detalles, sobre todo en la consagración de Mércuri como presidente de la Cámara de Diputados de la provincia. El «Pelado» se está pertrechando para atacar y se regodea con las operaciones de prensa que le encargará a Julio Macchi, quien se postula para ser su vínculo con el periodismo. Es un experto en ataques a Solá: viene de prestar servicios para Ruckauf.
Finalmente, Duhalde dejó una instrucción «in voce», cuando habló con Camaño: «Que la reunión sea corta». Es indispensable. Si dura más de 15 minutos, correrá el riesgo de que algún diputado, sobre todo de los que recién ingresan, quiera estrenar su oratoria y levante la voz con el único motivo que hoy comentan los duhaldistas: la paradoja de haber llevado al poder, en la Nación y en la provincia, a quienes se convierten rápidamente en sus verdugos.




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