El presidente Javier Milei volverá a Davos con una hoja de ruta conocida, pero con ambiciones ampliadas. El mandatario prepara su discurso para el Foro Económico Mundial con la intención explícita de profundizar el perfil ideológico que lo distingue en el escenario global. En la Casa Rosada dejaron trascender que el mensaje volverá a tener un fuerte sesgo “anti woke”, una definición que se asume como parte central de su identidad política internacional.
Javier Milei reedita Davos: convergencia del liderazgo regional bajo la mirada global de Donald Trump
El Presidente volverá a Suiza con un discurso de fuerte impronta ideológica, centrado en la crítica a la agenda “woke”, la defensa del libre mercado y un mensaje político.
-
El Foro de Davos bajo el marco del caso Nicolás Maduro
-
En la previa de Davos, Javier Milei viajará a Córdoba para participar del Festival Jesús María
Javier Milei vuelve a Davos con un discurso "anti woke" (imagen de archivo).
El mandatario viajará el próximo domingo para asistir al evento que se desarrollará bajo el lema "Un espíritu de diálogo" desde el lunes 19 al viernes 23. Está previsto que se sumen a la comitiva oficial la secretaria de Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. Previamente, visitará en el marco de su agenda federal la provincia de Córdoba, el 16 de este mes, para participar en el Festival de Jesús María.
El eje discursivo volverá a girar en torno a la defensa irrestricta de la propiedad privada, el libre mercado y una crítica frontal a lo que el oficialismo considera los excesos del progresismo global. Cerca del mandatario aseguran que no se tratará solo de una exposición económica, sino de una intervención cultural y política, pensada para incomodar a una parte del auditorio y seducir a otra que ve con simpatía este tipo de planteos.
Javier Milei vuelve al escenario global con la ambición de ordenar liderazgos regionales
No es la primera vez que Milei elige Davos como escenario para dar esa batalla. En su intervención del año pasado, el Presidente argentino sorprendió al foro con un discurso duro contra el colectivismo, el intervencionismo estatal y las agendas identitarias, a las que responsabilizó por el estancamiento económico y la crisis de valores en Occidente. Aquella exposición lo colocó rápidamente en el centro de la conversación global, con aplausos, críticas y una repercusión que excedió largamente el ámbito económico.
Ese antecedente funciona ahora como punto de partida y no como techo. En Balcarce 50 entienden que Milei logró instalarse como una voz disruptiva dentro de un espacio históricamente dominado por consensos moderados. La apuesta de este año es consolidar ese lugar, reforzando la idea de que existe una alternativa ideológica al consenso progresista que, según el Presidente, domina los organismos multilaterales y buena parte de la política internacional.
En ese marco se inscribe el guiño explícito a Donald Trump. Milei no oculta su admiración por el expresidente estadounidense ni su intención de que vuelva a ocupar un rol central en el tablero global. El mensaje que busca transmitir es claro: Trump como líder mundial de un nuevo orden conservador y liberal, y él mismo como referente de esa corriente en América Latina.
El discurso "anti woke" cumple allí una doble función. Por un lado, consolida un vínculo simbólico con sectores políticos y empresariales que rechazan las agendas de diversidad, género y corrección política. Por otro, permite a Milei presentarse como parte de una avanzada cultural que trasciende lo económico y busca disputar sentido en el plano de las ideas.
En la Casa Rosada también subrayan que el Presidente no hablará solo en nombre de la Argentina. La intención es proyectar una convergencia de liderazgos regionales afines, en un momento en que varios países de la región muestran giros políticos hacia posiciones más conservadoras o liberales. Milei quiere ocupar ese espacio y ser leído como un articulador, no como una figura aislada.
El desafío será, como siempre en Davos, convertir el impacto discursivo en capital político duradero. El foro ofrece visibilidad, pero también expone a quienes deciden salirse del libreto tradicional. Milei parece cómodo en ese terreno: entiende que la polémica es parte del juego y que su perfil internacional se construye tanto a partir de adhesiones como de rechazos.
Con esa lógica viajará a Suiza. No para moderar el tono ni para buscar consensos amplios, sino para reafirmar una identidad. En un mundo atravesado por tensiones geopolíticas y disputas culturales, Milei apuesta a que Davos vuelva a ser el escenario donde la Argentina no solo participe, sino que marque posición, bajo la convicción de que el liderazgo global y el regional pueden alinearse en una misma narrativa.
- Temas
- Javier Milei
- Davos
- Donald Trump
- Suiza






Dejá tu comentario