10 de junio 2004 - 00:00

Kirchner desafía a Solá en el conurbano

En tierra hostil, Néstor Kirchner jugará de local. Lejos de la reconciliación, el Presidente trepará este mediodía a un escenario del conurbano profundo del que, premeditadamente, fue excluido Felipe Solá, por estas horas el adversario de turno de la saga oficial.

La excursión del Presidente será a Florencio Varela, dominio de Julio Pereyra, uno -junto a Hugo Curto de Tres de Febrero y Alberto Descalzo de Ituzaingó- de los caciques bonaerenses que pivotean, en difícil equilibrio, entre Kirchner y Eduardo Duhalde.

A esa hora, Solá estará en la otra punta del Gran Buenos Aires, en Mercedes, entregando patrulleros con León Arslanian. Apenas 72 horas atrás, consultado por este diario sobre el acto, el gobernador aseguró que asistiría al encuentro. «Yo voy a ir», dijo, desafiante.

Nunca le llegó la invitación.
Y para evitarle una mala hora a Pereyra, Presidencia tomó a cargo el montaje del mitin. El desembarco será masivo: además de Kirchner, estarán su hermana Alicia y los ministros Julio De Vido y Aníbal Fernández, actores clave en la escaramuza con Buenos Aires.

Otro altercado más en una larga lista.

Ayer, la tensión continuó más allá del tibio acercamiento -en definitiva los dos remiten a Duhalde-entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y la vicegobernadora Graciela Giannettasio, que tampoco tenía previsto participar del motín en Varela, su distrito de origen.

Por la tarde, Lavagna y Giannettasio se reunieron -¿a pedido de Duhalde?- en Economía. En La Plata se especuló con que esa cita sería la antesala de otra de Lavagna con su par bonaerense, Gerardo Otero, para apurar el desembolso de parte de los fondos que reclama Buenos Aires.

El punto de partida son los $ 300 millones comprometidos por el gobierno en 2003, al punto que lo presupuestó, para compensar el déficit de la caja provisional bonaerense. Desde febrero pasado, ese expediente está a la firma del ministro de Trabajo,
Carlos Tomada.

• Festejo

Tomada, se entiende, no manoteará la lapicera hasta que se despegue la crisis política que ayer tocó otro pico de tensión: Kirchner festejó el desfile de gobernadores, propios y extraños, por la Casa Rosada, sobreactuación de la soledad a que recluyó a Solá.

Desde Mar del Plata, el bonaerense reaccionó con tono trágico:
«No voy a ser el traidor de 15 millones de bonaerenses», dijo e insistió con que el suyo es un planteo económico, no político. «Yo no discuto poder, discuto la posibilidad de gestión», afirmó.

A pesar de eso -y de que repite que respalda la gestión del patagónico-,
Solá no logra romper el silencio que le impuso Kirchner.

El mitin en Florencio Varela, previsto para el 24 de mayo pero suspendido por lluvia, era la oportunidad para que, siquiera formalmente, el gobernador vuelva a encontrarse con
Kirchner. Eso no ocurrirá.

En cambio, el Presidente aparecerá escoltado por
Alicia Kirchner, Aníbal Fernández y Julio De Vido, los tres ministros que « operan» directamente sobre los dirigentes bonaerenses: la dama, con subsidios; el quilmeño, con ATN; De Vido, por medio de obras públicas.

Con esa maniobra, el gobierno logró desactivar un documento que firmarían los intendentes del PJ bonaerense, a instancias de
Duhalde, para respaldar el reclamo de Solá. Curto, animado por Aníbal F., fue el más activo para evitar que ese texto llegue a los diarios.

En rigor, para muchos fue un alivio: preferían -y prefieren-el silencio. Conocedores de la mecánica de
premios y castigos que aplica Kirchner, los caciques del conurbano temían aparecen en una lista de firmas apoyando el planteo de más fondos que encabeza Solá.

Los $ 80 millones que
Fernández tiene en ATN para distribuir y el calendario de obras que digita De Vido, además de los cheques que entrega Alicia -que, más sui generis, apunta a instituciones y piqueteros-son un botín apetecible para los intendentes.

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