Kirchner por la transversal hace enojar hoy a De la Sota

Política

Néstor Kirchner activará hoy, en Córdoba, una vez más su esquema de premios y castigos: ofrecerá sólo frialdad al peronista José Manuel de la Sota pero se plegará al carnaval, con tumulto y balcón, que como bienvenida le prepara el transversal Luis Juez.

En otro gesto de provocación o desafío hacia el peronismo oficial -que, con desprecio, en la Casa Rosada denominan «pejotismo»-, Kirchner llegará a Córdoba para respaldar a Juez, feroz enemigo de De la Sota y declarado promotor de la transversalidad anti-PJ.

La antigua malquerencia (retribuida) con De la Sota se agravó tras el congreso peronista de Parque Norte, en el que el cordobés reprobó la postura sobre la década del '70, y sumó otra puñalada cuando el gobernador se trepó al vagón de San Vicente junto a Eduardo Duhalde y Jorge Obeid.

Aun antes de la postal del peronismo ferroviario, Olivos había decidido calzarle al cordobés el traje de villano. Y
De la Sota no hizo demasiado por quitárselo.

A pesar de todo, como un gesto, el Presidente se encontrará con el gobernador para rubricar convenios y posar para la foto de rigor. Pero el show de su paso por la provincia mediterránea,
Kirchner lo hará del brazo del ex fiscal y cuentista aficionado.

Por eso, a contra reloj,
Juez mandó a sus delegados a amontonar una multitud de aplaudidores frente al palacio municipal para que vitoreen al patagónico y, si el marco es el oportuno, invitar a Kirchner para que, al mejor estilo peronista, salude desde el balcón.

Olvida el anfitrión que el patagónico prefiere zambullirse en el tumulto y le desagrada la lejanía del público que imponen escenarios y balcones.

De todos modos, aunque el festival estará en otro lado, los delasotistas interpretan la visita de
Kirchner como una buena señal. En rigor, podría haber ocurrido que, durante su estadía en Córdoba, el Presidente ni siquiera se hubiese acercado a saludarlo.

Incluso, el viernes último, el gobernador se reunió con
Juez para sellar una tregua que perdure, siquiera, durante la visita de Kirchner.

El patagónico, por lo pronto, firmará convenios para obras contra las inundaciones en el sur provincial y aceptará aquietar un conflicto que motivó hasta una carta documento del organismo que administra los bienes fiscales -el ONABE-por una deuda incumplida por el gobierno cordobés.

• Adelanto

Hoy, De la Sota le entregará a Kirchner un certificado por 5 millones de pesos, como anticipo de pagos por 11 o 16 millones -según la cifra que ponen Córdoba o el ONABE- por terrenos que el 9 de diciembre de 1999, pocas horas antes de que Carlos Menem deje el gobierno, Nación transfirió a la provincia.

La nota intimidatoria que emitió el ONABE salió en plena crisis del peronismo, cuando desde todas las trincheras kirchneristas ametrallaban al gobernador cordobés, motivo que éste manoteó para denunciar persecución. En esos terrenos, que pertenecieron al ferrocarril,
De la Sota planea construir un centro de convenciones, con salas de bingo incluidas, cuya licitación puso en marcha. Juez se resiste a ese emprendimiento, pero Kirchner con su firma estará «fallando» a favor del peronismo.

En ese detalle, no menor, radica la calma de los peronistas cordobeses:
el transversal Juez se queda con el show y el balcón; pero De la Sota impone su voluntad en esa disputa administrativa que supone un negocio de varios millones.

Al margen de eso,
De la Sota tiene previsto instalarse esta semana en Capital Federal para agilizar contactos con otros dirigentes peronistas. No estará, como se especuló, con Eduardo Duhalde que hoy parte hacia Montevideo, paso previo a viajar el jueves a Porto Alegre, Brasil. Hasta jura el cordobés que no lo invitaron a otra cumbre en la quinta-museo de San Vicente, encuentro que se intentó convocar como continuidad del que semanas atrás detonó el malestar del Presidente.

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