El gobierno despejó ayer dudas que surgen del fallo de María Servini de Cubría que volteó el sistema de internas abiertas, obligatorias y simultáneas con el armado de un nuevo cronograma electoral. Su simple lectura revela un dato clave: la ventaja que les da a partidos y candidatos es que cuentan con más tiempo para armarse para la elección presidencial pero sin modificar la fecha del 30 de marzo. Salvo que algún avatar judicial -amparos mediante-empantane la relojería de los plazos y postergue todo el proceso hasta el 10 de diciembre de 2003. Eso sólo es concebible si el clima de acuerdo entre menemismo y duhaldismo que se percibe en estas horas se disipa.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ese cronograma, en efecto, establece que la primera fecha eficiente es el 28 de diciembre. Para qué recordar que es el Día de los Inocentes; lo único que hace es espantar más el ánimo del menemismo de pata en el suelo, que anoche seguía buscando en las entrelíneas del fallo Servini dónde está la picardía. No se terminan de explicar por qué esa decisión de voltear las internas no ha puesto nervioso a los jefes (Menem, Duhalde, Kohan, Bauzá).
Ese día los partidos recibirán, como última fecha, las listas de candidatos. Tienen dos días para expurgar a los inhabilitados porque el 30 de diciembre tienen que entregar todo en orden a la Justicia Electoral.
Enero arranca con los demás plazos de la burocracia pero en realidad la vuelta a las cartas orgánicas de los partidos los libera de ese corsé en que los había encerrado la norma ahora derogada. Tenían el 15 de octubre que presentar alianzas que fueran a internas y el 24 de este mes, ya las candidaturas. Ahora ganan lo que todos pedían, salvo Menem y Rodríguez Saá: tiempo, por lo menos dos meses y medio más. Bastante como para negociar.
El gobierno insistió ayer en que apelará el fallo Servini pero se tomará tiempo. Según la ley, al tratarse de un tema electoral, las partes tienen cinco días hábiles para plantear ante la propia magistrada el pedido de apelación y otros cinco días hábiles para fundamentarlo.
El dictamen de Servini fue notificado en la oficina jurídica del Ministerio del Interior recién a las 11 de ayer pero los funcionarios ya conocían el contenido de la sentencia por la publicación completa en ambitoweb. com. Un informe preliminar que recibió Jorge Matzkin le recomendó estudiar una apelación para presentar sin prisa y explotando al máximo los plazos disponibles, es decir en el límite de las fechas que terminan el 29 de octubre próximo.
Esa demora, según los abogados del ministerio, se justifica en lo político porque da tiempo para que se produzca la negociación entre los sectores del peronismo para una interna en paz, según la vieja usanza de la carta orgánica. Eso quiere decir, para aprovechar la amenaza de una apelación para sentar al menemismo a conversar un acuerdo político con el duhaldismo.
Ese tiempo también es necesario para producir una apelación solvente, ya que los abogados entienden que los argumentos de Servini de Cubría dinamitaron todo el sistema de internas consagrado por la Ley 25.611 y debe enfrentarse con solidez jurídica cualquier tipo de apelación.
Del lado del menemismo, la reacción es diferente: el primer informe que recibió ayer Menem sobre el dictamen afirma que es muy endeble y no resiste un análisis sólido por parte de la Cámara Nacional Electoral. Este tribunal deberá escuchar las apelaciones. Eso implica que sería viable la reposición del viejo sistema pero con un costo altísimo para el menemismo: la postergación de todo el cronograma electoral.
Este sector del peronismo dedicó una larga sesión ayer del comando Menem Presidente en las oficinas de Bauzá que concluyó en que el principal peligro de este dictamen es que, apelado con éxito, puede terminar siendo funcional al proyecto de prolongar la permanencia de Eduardo Duhalde en el gobierno.
Importante: depende de nuevo de Servini si concede la apelación y, en este caso, si es «devolutiva» (para que la Cámara revise su legalidad) o «suspensiva». En este caso, caerá todo el cronograma. En todos los análisis preliminares se descuenta que han caído los demonios del régimen impugnado: ya no es necesario que las internas sean el mismo día, tampoco están obligados los partidos a elegir candidaturas -algo que forzaba a acuerdos por adelantado-. También quedan liberados los partidos personalistas, tipo ARI-Carrió, de la vergüenza de quedar exceptuadas sus listas únicas de esa obligación que tenían los demás partidos.
Dejá tu comentario