El ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski, negó hoy su renuncia al cargo pero ya comenzó a tomar distancia, al señalar que está "un poco harto" y que no sabe si tiene "el cuero para soportar un montón de cosas que hay en el mundo político".
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"No renuncié. Soy ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires y mi relación con (el jefe de Gobierno, Mauricio) Macri está bien", aseguró Narodowski, en momentos en que el Ejecutivo porteño define quién lo reemplazará cuando abandone el cargo.
Y es que se sabe que el ministro es uno de los miembros del Gabinete macrista que dejará su puesto en los próximos días, luego de que se comprobara que el ex policía federal Ciro James, principal acusado en el caso de espionaje, trabajaba para la cartera educativa.
"El Gobierno está atravesando un momento difícil. Estoy un poco podrido. No sé si tengo el cuero que hace falta tener para soportar un montón de cosas que hay en el mundo político. Y tampoco sé si lo quiero tener", sostuvo Narodowski en declaraciones radiales.
De esta manera, dejó abierta la posibilidad de una eventual renuncia, en el marco de un recambio de Gabinete que según asegura el Gobierno porteño, siempre estuvo previsto, al margen del escándalo de espionaje que complicó a la gestión de Macri.
Como adelantó Ambito Financiero, Narodowski no participó de la reunión de gabinete. Tampoco lo hará mañana porque estará declarando.
El propio funcionario dio una lista de posibles reemplazos, pero ninguno de ellos aceptó. Rechazaron el cargo el rabino Sergio Bergman, Santiago Kovadloff, el legislador Alejandro Rabinobich (ex ARI que termina la banca mañana), el radical Andrés Delich y quien fue su segundo, Gustavo Iaies, la legisladora Victoria Morales Gorleri (se desempeñaba en el área educativa de la vicaría, junto con el cardenal Jorge Bergoglio) y el diputado nacional Esteban Bullrich. Pero también se le ofreció al actual viceministro, Andrés Ibarra, quien trabajó en Boca junto con Macri y quien en definitiva quedaría a cargo del ministerio si no hay reemplazante. Ibarra cuenta con todas las chances de ascender si no aparece otro ministeriable, siempre con la idea del Gobierno porteño de completar el cambio con un consejo de notables (que serían todos los que dijeron que no al cargo).
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