"No hay plan porque no creen al gobierno"
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El "triángulo de hierro" sostiene a Adorni
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Ruckauf se sumó al requiebro concentrando la carga de la queja en la necesidad de cambiar la llamada «ley Clarín» (por quien promovió en enero pasado la sanción de la norma que ahora se quiere cambiar): «Ojo, señores -dramatizó el ya no más sonriente 'Rucucu'-, que el mundo nos mira. Estamos aislados y si no sacamos una Ley de Quiebras que se parezca a la de los EE.UU., y que no castigue tanto a los acreedores, nos van a sancionar más gravemente».
•Inquietud
Por eso, apenas terminó la reunión, Duhalde -no sin hablar de nuevo del plan «jefes de hogar-se ocupó de hablar con varios senadores, entre ellos Yoma (anoche de viaje a La Rioja para estar en el entierro de su tío radical, el ex senador nacional Julio Martínez), para pedirle ayuda. La respuesta de los senadores fue un clásico: que los legisladores no paguen el costo de una amnistía y que los reyes magos son los padres, es decir que tiene que haber una contrapartida a la sanción de esa norma.
«No quiero tampoco yo una amnistía», concedió Duhalde ante los ministros y más a la noche con los senadores. ¿Cómo no pagar el costo de que parezca eso? Los legisladores le prometen que para el lunes le van a tener terminado un estudio causa por causa para saber qué hacer con los casos en los cuales la sanción sería un pasaporte a la impunidad. ¿Y la contrapartida? Que si los banqueros quieren andar tranquilos por la calle sin temor a que los persigan los jueces den una mano en la solución al «corralito» y a la indexación de los créditos. Equivale a decir que acepten bajar el CER (Coeficiente de Estabilización de Referencia, índice de actualización de deudas) para reemplazarlo por otro menos cruento para los deudores.
El debut de Lavagna fue novedoso por la dureza con que encaró a sus colegas: «Algunos me preguntan por qué no anuncio un plan. ¿Qué plan va a anunciar un gobierno al que nadie le cree nada? No hay margen para lanzar ningún plan porque a la gente la veo muy incrédula». ¿Qué va a hacer?, se inquietó la mesa. Respuesta: «Voy a normalizar de a poco la vida económica. Que abran los bancos, que haya negocios. No es fácil -pidió compasión Lavagna-porque había banqueros que el lunes me decían que no había que abrir los bancos. No les hicimos caso y no pasó nada... Bueno, hemos tenidos dos días tranquilos del dólar, no nos podemos subir a la euforia, pero tener dos días sin sobresaltos es un mérito, ¿o no?».
Como venía la onda de las buenas noticias, Rodolfo Gabrielli anunció que para mañana tiene cuatro provincias para firmar el pacto con Nación con el compromiso de bajar el déficit 60% este año. El pelotón lo encabeza Salta y siguen Jujuy, Misiones y Río Negro. «Antes del fin de la semana que viene -anunció el «Rolo» mendocinovamos a haber firmado con todas las provincias.»
Más optimista quiso ser José De Mendiguren, quien desplegó un alarde de carpetas e imágenes para hacer un balance de la gestión que se pareció de manera irresistible a una despedida del cargo (junto a Jorge Capitanich y Gabrielli integra la grilla de traslados dentro del oficialismo).
Ruckauf cerró con el anuncio del viaje que iniciaba ayer a Chile junto a una delegación para verse con Ricardo Lagos. Mencionó la compañía de Daniel Scioli, quien reclamó al salir detalles sobre la seguridad del vuelo a Santiago. Tenía razones porque el martes viajó a Bariloche junto a Miguel Pichetto y la nave de la Fuerza Aérea, fletada por la SIDE para llevarles algo de apoyo a los candidatos a intendentes de Bariloche y El Bolsón, debió hacer un aterrizaje forzoso. Lo tranquilizaron ante ese episodio que despertó hasta en el gobierno algunos interrogantes ayer, día en que se recordó el bautismo de fuego en Malvinas de la Fuerza Aérea, entregada ahora al parecer a misiones proselitistas que obligan a alguna explicación.




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