Carlos Menem negó a este diario la eventualidad de una reunión con Eduardo Duhalde, que había anunciado durante el fin de semana en La Rioja el gobernador local Angel Maza. «Por ahora no hay nada», dijo el ex presidente y algo similar repitió ayer el secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, que actúa ya abiertamente como el portavoz del gobierno nacional.
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La noticia la destapó la edición del sábado de www.ambitoweb.com a partir de la insistencia del gobernador Maza en que ese encuentro se haga. Puso la fecha original, que era mañana y ahora piensa, tras los desmentidos, en una nueva oportunidad, el próximo 24 de junio. Para eso ha pedido que se postergue hasta ese entonces la inauguración de una planta de tratamiento de aceitunas en la localidad riojana de Aimogasta, acto al cual, dicen, concurrirán tanto Menem como Duhalde. Difícil que coincidan los dos dirigentes en ese momento y que no se reúnan a parlamentar, o que todo el mundo crea verlos parlamentando.
Con estos hechos ya comprobados, faltan las explicaciones. ¿A quién le conviene el encuentro? Desde un punto de vista a Menem no le favorece aparecer mezclado gratuitamente con un adversario que, además, tiene bajísimas marcas de prestigio. Sí le conviene para afirmarse como jefe del partido que busca la unidad del PJ ante las próximas elecciones.
A Duhalde, más solo que nunca, le puede beneficiar, si prospera el consejo de quienes le dicen que debe ampliar su base hacia adentro del partido, so pena de que aumenten las disidencias que se manifiestan contra él en la propia provincia de Buenos Aires. Ese malestar puede cristalizar en la aparición de nuevos bolsones de menemismo que hagan peligrar la lesionada hegemonía duhaldista en el distrito al que quieren volver a refugiarse los Duhalde cuando dejen de ser gobierno.
Hasta ahora el único que asume la realidad de ese encuentro para el 24 de junio es el gobernador Maza, que viene de firmar un acuerdo ventajoso con el gobierno de Duhalde, que se parece mucho a una alianza política. Le ha significado el envío de planes de asistencia, la posibilidad de una paz en la guerra judicial por las jubilaciones truchas y que el gobierno haya ordenado esta semana una modificación del Presupuesto 2002 para cumplir con el pacto de ayuda extra que acordó con Fernando de la Rúa en noviembre pasado. Maza insiste en que supo de boca de Duhalde el jueves de la semana pasada en la Casa de Gobierno cuando firmó el pacto fiscal sobre el interés del Presidente en esa entrevista con Menem. La sociedad con el Presidente le sirve no sólo a los fines de su administración. También a reforzar su posición en la sorda interna que libra con los Menem por la sucesión de la gobernación provincial, en la cual él espera reelegirse el año que viene. Eso choca con las aspiraciones de Adrián Menem, hijo de Eduardo y sobrino de Carlos, lo cual separa por primera vez al gobernador de la Casa Menem, que hasta ahora fue su más firme apoyo político.
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