8 de diciembre 2004 - 00:00

Operaciones y resultados

Al cabo de año y medio la sociedad y los medios de prensa van entendiendo cómo se ejecuta ahora el principio constitucional de «difusión de los actos de gobierno» en el «estilo Kirchner». Por intermedio del diario «Página/12» que posee para su uso la Casa Rosada -en realidad prestado por «Clarín» hasta mejor postor, claro-se difunden textos detallistas que no publicarían completos medios gráficos independientes y menos la televisión. Por caso, el extenso detalle que publicó Horacio Verbitsky, refutando las acusaciones sobre Claudio Moroni, nuevo titular de la SIGEN, que había lanzado el periodista Julio Nudler. Se citaron allí números de decretos, resoluciones, fechas, firmantes, etc. En un «boletín oficial», como se llama a «Página/12», tal detallismo es similar a las presentaciones judiciales.

Lo mismo, para dar otro ejemplo, los detalles extremos en tecnicismos de las fallas que tuvo el avión presidencial Tango 01 y por qué el estallido de una turbina no era responsabilidad argentina sino del fabricante Rolls Royce (en realidad es así y la gente lo cree en textos más reducidos, pero de la prensa creíble).

Más allá de dejar constancia amplia, ni el tiraje, ni la escasa credibilidad de «Página/12» le sirven al gobierno. Entonces se ejecutan otras operaciones de prensa.

Por caso, un día apareció en Ambito Financiero publicada la versión textual de lo que habían hablado a solas los presidentes Kirchner y el chino Hu Jintao, junto con dos intérpretes. ¿De dónde podía tener este diario una versión así que sólo pudo salir del propio Presidente? Así se lo mostraba diciendo que «no voy a sacrificar al pueblo argentino ni a sus empresas» y conceptos similares. Colocado eso en «Clarín» o en «Página/12» se dudaría por su oficialismo. Se operó entonces, sin conocimiento de la Dirección, sobre Ambito Financiero porque no se dudaría en el sector empresario.

Para mensajes generales sutiles hacia la población tampoco se suelen usar los diarios oficialistas, ni revistas de izquierda. Estas, con material habitualmente de la SIDE, se usan para minar prestigio de figuras del centroderecha, los ex entornos de Carlos Menem, contra instituciones como la Policía o, según táctica oficial, contra el duhaldismo y sus figuras. Por ejemplo, se lanzan encuestas falseadas pagas de Artemio López y Zuleta Puceiro contra Chiche Duhalde y a favor de Cristina Kirchner en una maniobra de largo aliento hacia la elección de 2005. Salvo como favor al gobierno en algún medio, no publica algo tan burdo la prensa (poca) realmente independiente.

Para calmar, se deslizó por columnistas de «La Nación» que no se romperá con el Fondo Monetario, algo que alarmaría. Se necesitaba credibilidad.

En cambio, sobre la situación del ministro
Roberto Lavagna se usó a «Clarín» como voz oficial al poner este domingo en boca del propio Presidente este concepto: «Tampoco es que no piense en un cambio (de Roberto Lavagna) porque estamos en un momento clave de la negociación externa. Si hiciera falta ese cambio lo haría, pero sinceramente estoy convencido de que no hace falta».

Agreguemos, en este peculiar método comunicacional del gobierno, que cuando la Casa Rosada da fotos del Presidente con algún funcionario significa que lo quiere respaldar. Si no se suministran y sólo se informa que fue recibido es porque todavía hay dudas o se quiere alertar a alguien de tal contacto.

Así planteadas las cosas, algunos medios de difusión hacen su contraataque o tamizan lo que se busca que lancen. Los columnistas contra una primicia o clarificación pagan difundiendo algunos de esos mensajes de interés oficial. Es intercambio legítimo y no afecta a la libertad de prensa.

En un resumen de los últimos días de este juego constante de gobierno y medios se pueden extraer algunos datos consistentes. Veamos (las acotaciones son propias del diario y no del gobierno):

No hay duda de que Néstor Kirchner ya pensó seriamente la posibilidad de desplazar al ministro Roberto Lavagna, pero cuando le convenga.
Lavagna lo sabe y tiene su propio análisis de situación que sería: si hay que aplazar la fecha del 17 de enero para lanzar la propuesta de canje de la deuda, su cabeza corre peligro. Menos riesgosa sería para él una postergación, pero con banco emisor designado que haya pedido más tiempo para poder actuar y más condiciones (mayor pago, cobertura contra juicios de bonistas). Si tarda mucho en designarse un banco para la tarea -por caso una semana más-se entenderá que con Lavagna nunca ninguna entidad de primera línea aceptaría, dada su muy mala imagen en el exterior.

• Reacciones

Lavagna cree que puede superar esto porque negarse a canjear los bonos nuevos argentinos, sea mala o buena la oferta a bonistas, significaría condenar por las formas a la Argentina y eso no sería bien visto por la comunidad internacional, ni por el Fondo, ni por otros organismos como el Banco Mundial o el BID. Una Argentina así victimizada, sin poder ni lanzar su oferta vía bancos, motivaría reacciones de Brasil y otros países, incluido Estados Unidos.

Lavagna cree que superadas las formas de la oferta a bonistas su cabeza rodaría, con más seguridad, si la propuesta es exigua para los acreedores. Por caso, si no se logra un margen de aceptación superior a 65% y debe irse a una mejora de lo ofrecido para salir del default privado. Sospecha que quien en definitiva lo ofreciera, para quedar bien con el exterior, sería otro ministro de Economía y no él. Así el nuevo quedaría reforzado internacionalmente. Más aún: en el sector empresario creen que Lavagna se irá aunque le acepten la propuesta más de 70% de los bonistas, dado que no tendría sentido mantenerlo con los recelos que despierta frente al fin de un duro proceso. Las «candidaturas» de Lavagna, los «16 años» de Néstor Kirchner por otro período de su mujer no son operaciones de prensa del gobierno, sino desvaríos periodísticos históricos. Hasta a Raúl Alfonsín y a Eduardo Duhalde les pronosticaron esta longevidad presidencial. Claro, se especula con el sueño continuista de todo el que llega al gobierno. Los Kirchner y su entorno no son excepción.

Para reemplazar a Roberto Lavagna pinta más Julio De Vido, actual titular de Planeamiento, que otro.

Se menciona a Alfonso Prat-Gay, a Martín Redrado y a Mario Blejer pero éstos irían, en caso de fracasar la oferta de canje, como negociadores nuevos. Que Blejer -hoy en el Banco Central de Inglaterra-exprese siempre que 85% de los bonistas aceptará la oferta argentina-tal cual está suena a apuntar a negociados futuros,cuando menos.

Javier González Fraga
-aunque goza de la simpatía del jefe de Gabinete, Alberto Fernández-tiene hoy aceptación mínima. Por ejemplo, el Grupo Techint prefiere a Martín Redrado. El gobierno no quiere un desconocido con poder discrecional de manejo de la Economía en un año electoral. Menos si por ello es capaz de un portazo cercano a octubre del año próximo. Por eso se cree en De Vido.

La Ley de Carta Orgánica del Banco Central se reformará si no hay acuerdo con el Fondo Monetario Internacional o si se dilata la conversación y hay que pagar 4.500 millones de dólares de vencimientos. Las versiones y desmentidas del tema fueron otra operación de prensa para «ir creando clima» para cuando se produzca, que será por decreto de necesidad y urgencia (DNU) y por única vez, ampliando el financiamiento del Banco Central al Poder Ejecutivo que tiene tope por ley (12% de la base monetaria y 10% del ingreso fiscal con base en el último año). Le basta con violar la ley una vez. Con el antecedente del DNU podrá reinstalar la maniobra en el futuro si algo acucia a la Casa Rosada, donde el apego a la ley es escaso, como ya es conocido.

• Objetivo

Cuando se haga será por una vez porque no necesita el gobierno irritar al Fondo y menos caer en la peligrosa acechanza de volver a sembrar desconfianza en la población a menos de 3 años del «corralito» y el «corralón» que le cercenó sus ahorros a mucha gente. No es menos peligroso tampoco que pierdan depósitos los bancos, por similar desconfianza, cuando estaban saliendo de los casi exclusivamente cortoplacistas, propios del período de rencor y desconfianza hacia el sistema financiero y sus instituciones por lo vivido desde 2001.

El gobierno se propone ganar la elección de octubre de 2005 sí o sí, cueste las violaciones al Banco Central o el uso de fondos públicos que sea necesario.

Son 11 meses clave hasta la elección de octubre. El gobierno se afirma en que no puede salir desairado de su primera confrontación con votantes. En realidad, todo gobierno persigue esto. El problema para el país es que éste de Kirchner tiene poderes otorgados inéditos en democracia. Más los no «otorgados» que logró vías remociones. Meta es lograr en votos mucho más del 25% con el cual triunfó en abril de 2003. El kirchnerismo no quiere ni hablar de menos de 50%, sumando como sea votos propios, duhaldistas, transversales, de colocados en otras listas. Si Cristina Kirchner va de candidata, tiene también que ganar sí o sí y por clara mayoría o arrastraría en desprestigio a todo el gobierno y a su esposo, el Presidente.

¿Qué significa este panorama? Varias son las consecuencias. No faltará liquidez porque la alimentará la usina gubernamental por la elección. Podrá costar más --quizá mucho más-, pero habrá acuerdo con bonistas para sacarle un argumento terrible de crítica a la oposición política en víspera de elecciones. Salvo una locura extrema, no se cree que se vayan a sacrificar las reservas -aunque una parte sí- para sacarse de encima al Fondo Monetario. Pero se le pagarán vencimientos sin negociar ninguna ventaja para que no se inmiscuya hasta después de octubre de 2005 (elecciones). Con cualquier ministro no habrá, como hasta ahora, un plan económico serio que contemple el futuro más allá de unos comicios. Además, se teme que después de efectuados, el gobierno siga pensando y actúe en función de la reelección presidencial de 2007. Todo significa que no habrá nuevas inversiones directas más allá de las empresas existentes y sus ampliaciones sólo en función de lo que ya tienen arraigado en el país. Consecuentemente, sin plan ni «clima de negocios» y sin inversiones no podrá bajar el desempleo. Eso sí, se gastarán muchos fondos en subsidios.

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