1 de junio 2004 - 00:00

Otro pacto negro por más fondos sindicales

Festejan los sindicalistas, aunque Néstor Kirchner no quiera fotografiarse con ellos. Ginés González García dispuso que el PAMI, a pesar del disgusto de Graciela Ocaña, debe aumentar los pagos a las «cajas» gremiales -las obras sociales-por la atención a jubilados. Aportes que hasta ahora eran, según la edad del afiliado, de $ 12, $ 19 o $ 36, serán ahora de $ 67,31 para todos los casos. Es una extraña compensación para los sindicalistas que deberán ahora distribuir preservativos de manera gratuita por orden ministerial. También un modo de estrechar aún más la alianza del ministro con los sindicatos dialoguistas, quienes ya compiten con los piqueblandos en su admiración por Kirchner.

Ginés González García
Ginés González García
Lo anunció casi distraídamente Susana Elordi, mano derecha del ministro de Salud, Ginés González García: en la Superintendencia de Servicios de Salud ya dispusieron una transferencia de recursos desde el PAMI a las obras sociales sindicales, que representa el primer «pacto negro» de dimensiones suscripto por Néstor Kirchner.

Elordi conoce como nadie los movimientos del «doctor Ahorro», como cariñosamente se conoce al ministro de Salud. Por eso, en una conferencia casi académica que estaba pronunciando el jueves pasado en el hotel Regente, anunció: «La compensación que el PAMI les paga a las obras sociales por la atención de jubilados será elevada a $ 67,31 para todas las edades». Agregó la colaboradora de González García: «Yo sé que aquí a Granero no le va a gustar nada la novedad». José Granero, también asistente a la conferencia, es el subinterventor del instituto de los jubilados, quien secunda a Graciela Ocaña y vigila los intereses santacruceños en la entidad (fue vicegobernador de la provincia y tiene excelente relación con Kirchner).

Cuando se dispuso la desregulación parcial del PAMI, por la cual los jubilados podrían hacerse atender en sus obras sociales de origen, también se determinó una compensación a esas «cajas» sindicales. Como la transferencia puede involucrar a todo el grupo familiar, se realizó una escala por edades: si el afiliado tiene hasta 19 años se le pagaría a la obra social $ 12. Si tiene entre 19 y 65 años, $ 19. Si es mayor a 65 años, $ 36.

La innovación que divulgó Elordi es que ahora, cualquiera sea la edad del afiliado transferido, el pase irá con $ 67,31. Si se calcula que ya existen 300.000 jubilados y parientes de jubilados que se atienden en sus obras sociales de origen, es fácil advertir cuál es la dimensión del «salariazo» que Ginés dispuso para los gremios.

• Beneficiarios

Cuando se comienzan a examinar los padrones de las « cajas» sindicales, se nota que los mayores beneficiarios son los sindicalistas de la CGT que conduce Rodolfo Daer, es decir, los socios políticos del ministro. González García, siempre hay que recordarlo, forma parte de una liga en la que participan Carlos West Ocampo (los une su devoción por el sanitarista Norberto Larroca) y Armando Cavalieri, a quienes mantiene cerca del calor oficial aún desafiando las preferencias políticas de Néstor Kirchner, más inclinado hacia Hugo Moyano y Víctor De Gennaro.

Ocaña, que no se lleva bien con González García, deberá ahora hacerse cargo de la resolución, que le producirá un aumento abrupto del gasto.

Granero no abrió la boca el jueves pasado, seguramente a la expectativa de que sea la interventora la que discuta la medida.

Quienes defienden la racionalidad de este «pacto negro» del Ejecutivo con la CGT aducen que hubo algunas determinaciones recientes que afectaron enormemente las finanzas de las obras sociales. Entre ellas está la que las obligó a conceder descuentos de 70% (en vez de 40%) para los medicamentos que consumen pacientes crónicos.Seguramente es razonable que se realicen esas rebajas, sólo que nadie identificó los ingresos que compensarían ese gasto. Ahora los detectó González García, en exceso.

También hubo otra prescripción del «doctor Ahorro» que provocó erosiones en las « cajas» sindicales. Se trata de la que obliga a las obras sociales y también a las empresas de medicina prepaga a otorgar gratuitamente preservativos -«con o sin lubricante», aclara la resolucióna los afiliados «en edad sexual». También las mujeres afiliadas a esas entidades tienen derecho a que se les conceda de manera gratuita un dispositivo intrauterino, como parte de una política de salud reproductiva.

La administración de estos accesorios no fue definida con precisión por las resoluciones.

Por ejemplo, no se estableció nunca a cuántos preservativos «con o sin lubricante» tiene derecho el afiliado por cada mes. ¿Uno por día?, ¿dos por semana?, Ginés González García todavía no dio una cifra para esa frecuencia.

• Festejo

Afectados por estas prodigalidades del Ministerio en materia de medicamentos y de control de la natalidad, los «gordos» festejan ahora el golpe de fortuna que les prodiga su amigo y socio político. Aunque, para ser rigurosos, el ministro benefició a todas las cajas sindicales con esta medida.

Más allá del entramado de afectos e intereses que vincula a González García con los capitostes sindicales, están quienes quieren ver en estas prodigalidades una señal más del pasable giro de Kirchner hacia la política tradicional. Enhebran esta medida pecuniaria con la reunión con Carlos Reutemann, el encuentro con Jorge Obeid, el reacercamiento con Eduardo Duhalde -todavía imaginario, ya que la gripe impidió el viaje a Guadalajara-, la visita a José Manuel de la Sota y hasta el tedéum de la mano de Raúl Alfonsín. Es cierto que, por lo que parece, todos estos encuentros se produjeron sin el pegamento del dinero. Algo inimaginable en las relaciones con el sindicalismo, que tan bien conoce Kirchner en su calidad de cuñado de Armando «Bombón» Mercado.

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