8 de julio 2004 - 00:00

Poco serio

Las empresas se han preocupado por un hecho muy posible para ellas o para cualquier comercio: ser ocupadas por piqueteros de Raúl Castells, teniendo la casi certeza de que no recibirán protección ni ayuda policial. Las consultadas han dado instrucciones a sus guardias privados: en ningún caso, usar armas de fuego ni portarlas. No quieren provocar ningún derramamiento de sangre, que es lo que los piqueteros izquierdizados buscan para iniciar represalias violentas. Tampoco, hacerle el juego al gobierno, que quiere que otros -fiscales, jueces o privados- dispongan medidas de represión para no sufrir ningún costo político. Otras medidas son que, si los piqueteros ingresan en sus edificios, se trate de que sea en un hall, subsuelos o playas de estacionamiento, donde, si producen destrozos, queden circunscritos. También, montar una guardia en fila -desde ya, sin armas- frente a ascensores o escaleras de acceso a pisos importantes. Además, han recibido consejos de expertos para que destinen mujeres, preferentemente de edad mayor, para que les hablen y traten de disuadirlos de hacer destrozos. Hay piqueteros furibundos en las calles que en sus hogares, frente a "la patrona", se vuelven muy calmos. Desde ya, también aumentar y revisar la carga de los extinguidores. Son prevenciones realmente anormales en cualquier país medianamente desarrollado. Pero hay que disponerlas tras lo ocurrido en las sedes de McDonald's, Repsol, Hotel Sheraton, comisarías, juzgados, etcétera. Hoy, Raúl Castells y su milicia callejera le harán un escrache al fiscal Guillermo Marijuan en su sede judicial de la calle Córdoba al 700 por avanzar en la investigación de 40 denuncias de que Castells sanciona con multas o hasta retiro de los planes Jefas y Jefes de Hogar a quienes se los gestionó, pero no concurren a sus acciones de calle. Varios delitos encuadran en esa actitud si es probada, algo que ocurrirá por haber muchos denunciantes coincidentes, ajenos entre sí. Luego del escrache, todos los edificios del centro de la Ciudad quedarán a disposición de las huestes de Castells. ¿A quién le tocará esta vez?

Las empresas del microcentro quedarán hoy a merced de Raúl Castells. Junto a sus seguidores, el cacique piquetero ocupará esas calles y elegirá «al voleo» compañías a las que, como hizo antes con McDonald's y Repsol YPF, les exigirá la entrega de alimentos.

Será un intervalo entre dos protestas programadas: la primera, por la mañana, frente a las oficinas del fiscal Guillermo Marijuan en la UFISes, sobre avenida Córdoba al 700; la otra, al mediodía, en el Ministerio de Trabajo, sobre avenida Alem al 600.

Aprovechará el efecto sorpresa, como hizo durante la toma de nueve locales de McDonald's; entre uno y otro destino el grupo de Castells avanzará sobre « empresas multinacionales». Ayer, el MIJD hacía un mapeo de las compañías ubicadas en la zona para definir los blancos de las protestas.

Esa mecánica le dio resultado: Repsol YPF le cedió garrafas y McDonald's acordó la entrega de leche en polvo para los comedores que administra el MIJD. Con pedidos similares, hoy protestarán ante otras compañías.

• Escrache

Además, de regreso en Capital Federal, luego de capitanear un raid de protestas en varias provincias del norte del país, Castells ampliará hoy su área de tiro a la Justicia: comandará un escrache a Marijuan que analiza casi 40 causas contra el jefe del MIJD, tal como informó este diario.

Ayer, el piquetero acusó al fiscal de «formar parte de una persecución» política y judicial en su contra accionada desde el gobierno de Néstor Kirchner porque, dijo, «somos los únicos opositores de la Argentina».

«Saben que vamos a presentarnos en las elecciones y como crecemos en las encuestas nos atacan con denuncias»,
dijo ayer el líder del MIJD para rechazar la colección de presentaciones registradas en la UFISes sobre presunto manejo irregular de subsidios del Estado.

«A cambio de plata armó una causa trucha»,
apuntó el jefe piquetero. Marijuan, en tanto, aseguró que Castells «tiene derecho a protestar», pero un escrache «no es forma de dirigirse a un magistrado, sobre todo porque lo estoy investigando por posible comisión de delito».

El fiscal confirmó, además, que está investigando al jefe del MIJD, entre otros hechos, porque «elementos que recibía este movimiento después se terminaban vendiendo a otros beneficiarios, haciendo un negocio con la pobreza».

Inicialmente, los piqueteros tenían que llevar sus reclamos a dos ministerios, de Trabajo e Infraestructura, y a la Secretaría de Agricultura.

Pero al trascender las causas que analiza este fiscal Marijuan, Castells ordenó a sus lugartenientes para que enfoquen las protestas sobre la fiscalía, la cartera de Trabajo y empresas privadas de capitales extranjeros.

Carlos Tomada
es, otra vez, blanco de las críticas del MIJD que se apartó de la mesa de diálogo que el ministro de Trabajo mantiene con distintos grupos duros, entre ellos, el Polo Obrero, de Néstor Pitrola; y el MTL, de Alberto Ibarra.

«El diálogo no nos da de comer: cuando tengan algo para ofrecer, que nos llamen»,

afirmó ayer Ovidio Pepe para explicar por qué el MIJD dejó de participar del diálogo que convocó, sin éxitos relevantes, Tomada.

Esa vía de diálogo está, de todos modos, a la deriva. Esta semana vence el plazo impuesto por los grupos más duros para que el gobierno aporte soluciones a sus demandas que van desde ampliar el cupo de subsidios a desocupados, aumentar de $ 150 a $ 300 el plan Jefes de Hogar y otorgar becas a estudiantes, entre otros planteos.

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