24 de septiembre 2002 - 00:00

Sin candidato, ya miran a López Murphy

Angel Rozas ha gobernado el Chaco desde 1995 y surgió a la notoriedad nacional como un aliado de Rodolfo Terragno, a quien apoyó en la interna que éste libró con Federico Storani contra la dupla Horacio Massaccesi-Antonio Hernández por la fórmula presidencial por la UCR. Desde su asunción como gobernador creció hasta convertirse en vicepresidente de la UCR y año pasado se hizo con la titularidad del partido, adonde sucedió a Raúl Alfonsín.

Ya lejos de Terragno, hoy Rozas era respaldado por los radicales del interior como el mejor contendor del ex jefe de gabinete de Fernando de la Rúa, que cuenta con el respaldo del dirigente bonaerense más resistido por el interior, Storani. A Moreau lo consideran por ahora los radicales como un candidato testimonial. Fue el principal adversario interno de la gestión De la Rúa y nadie le perdona su alianza con Storani y los compromisos con el duhaldismo. Por eso es difícil que surjan en el interior referentes del «moroismo».

Esta caída de la candidatura de Rozas deja al radicalismo condenado a una puja de dos candidatos con base en Capital y Buenos Aires como Terragno y Moreau. Libera, además, a la dirigencia del interior para adherir a otros candidatos no comprometidos con la historia de la alianza bonaerense y más afines a la moderación que la UCR tiene en el interior.

Es el caso de un Ricardo López Murphy, que corre por afuera de la UCR pero después de una larguísima militancia en ese partido, de cuya última administración fue ministro. La llamada línea «federal» de la UCR que sienta sus bases en el principal grupo de diputados nacionales de ese partido está a punto de declarar la libertad de conciencia de los votantes en la interna presidencial en repudio a esa concentración de los candidatos en la alianza bonaerense. Lo hará después de haber recibido el mensaje directo de Roberto Iglesias -un ex storanista que es gobernador de Mendoza- de que no acepta su postulación como precandidato presidencial.

Un sector que insiste en verse como progresista y casi testimonial del partido, intentará por su lado encontrar un atajo para salvar la ideología deshaciéndose del lastre de la alianza bonaerense. Lo lidera en las sombras el ex diputado por Santa Fe Carlos Changui Cáceres y ha encontrado en el llamado plan Félix -un programa económico crítico del llamado modelo neoliberal pergeñado por profesores de la facultad de Ciencia Económicas de la UBA- una plataforma electoral.

Hasta ahora Cáceres insiste en que se trata de un proyecto anti-personalista que rescata las líneas de esa propuesta que algunos definen como neo-keynesiana del plan Fénix pero que no tiene candidato a presidente.

«Pero antes del 15 de octubre vamos a presentar uno que quiera encarnar su aplicación en un eventual gobierno»,
dice Cáceres. Niega que ese programa sea expresión de lo que ya proponen un Duhalde o un Moreau y tiene la esperanza de que el ex ministro Aldo Ferrer acepte ser el precandidato del sector en las internas.

Ferrer
dedicó ayer varias apariciones por radio para negar que tenga aspiraciones políticas o que el plan tenga un sesgo partidario. El ex ministro, que viene de ser autoridad nuclear con De la Rúa, es un habitué de las oficinas de Alfonsín en la Capital Federal, santuario que ha acercado varias de las adhesiones al plan Fénix-político de Cáceres. Entre ellos se cuentan la nosiglista Cristina Guevara (Capital), Ricardo Alfonsín (hijo del ex presidente, enfrentado con Storani-Moreau). Se anotan allí, además, el ex diputado Juan José Cavallari (Bs. As.), Delia Pappano (San Juan), Mabel Marelli (Misiones), Alberto Maglietti (Formosa), Rubén Chebaia (Tucumán), Reinaldo Terrile (Formosa), entre otros.

La ilusión de
Cáceres, que hasta ahora muchos ven como estrictamente testimonial, es lanzar una candidatura a la interna antes del 15 de octubre con un extrapartidario. «Después de todo -dijo a este diario ayer- la última experiencia de la UCR fue una alianza y hace 110 años nuestro partido nació como unión de la civilidad, es decir otro frente».

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