14 de diciembre 2004 - 00:00

Solá intenta eludir cerco duhaldista y lanza su línea

Para el felipismo el día «D»; para los duhaldistas Pearl Harbor en versión nipona. Unos prenuncian que marcará el fin del largo dominio de Eduardo Duhalde; los otros, que sólo se tratará de una avanzada -otra más-que se diluirá con el paso de los días y, al final, sólo fortalecerá el dominio actual.

Con esas lecturas contrapuestas -ambas interesadas-como música funcional, Solá lanzará hoy al atardecer en Costa Salguero su línea interna dentro del PJ de Buenos Aires, como espacio antagónico al duhaldismo, durante una década y media dominador absoluto del peronismo bonaerense.

• Comprobación

Pasada la hojarasca del acto -que tiene 3.000 mil invitados-se comprobará si el felipismo perdura, se consolida y se expande o, como profetizan los súbditos de Lomas de Zamora, con la última luz de hoy, empezará también a agotarse la avanzada de Solá.

Por lo pronto, para exponer indicios de su solidez, ayer desdela Casa de Gobierno platense se difundió una nómina donde figuran 51 intendentes y 22 legisladores provinciales.

Representa 70% de los distritos controlados por el PJ; más una porción de la Legislatura.

Así y todo, es cierto que no todos los que esta noche asomarán sus crestas por Costa Salguero irán al gallinero de
Solá. En rigor, como siempre ocurre, hay un fragmento -en general el mayor-que oscila entre un polo y otro, incómodo, y esperando una definición.

Pero ni eso destiñe el impacto que para la historia del PJ bonaerense implica que un gobernador, con una colección de laderos, se plante enfrente del monarca, Duhalde. Ni
Carlos Menem, en su hora de gloria, logró perforar (quizá tampoco hizo todos los esfuerzos) la base duhaldista.

¿Podrá -y querrá- hacerlo Solá?


Por lo pronto, anoche se abortó finalmente la idea que alguien cercano a Duhalde alimentó durante el fin de semana que consistía en «copar» el acto de Solá para que, en el tumulto, el festival felipista se convierta en uno peronista; es decir, duhaldista.

• Conducción

Pero el olor a pólvora no siempre implica guerra. Ayer, tras gruñidos y toreos previos, duhaldistas y felipistas compartieron el mismo techo y, sin sangre, votaron la misma conducción en la reunión del Consejo del PJ que, por primera vez, presidió José María Díaz Bancalari.

Hubo antes de esa cita contactos entre los sectores -en los que se vio la mano de inagotable
Hugo Curto-, mediante los cuales el sector que venera a Solá consiguió cuatro lugares de cierto relieve: Julio Alak en la vice segunda; Carlos Mosse, la Secretaría de Finanzas; Florencio Randazzo, la de Gestión Local, y Raúl Othacehé, de Relaciones Institucionales.

Del otro lado, vale recordar, quedó el real poder de fuego: Bancalari como jefe, Curto como vice y
Baldomero « Cacho» Alvarez como secretario general. Chiche Duhalde, menos pretenciosa, pidió -y le dieron-Educación.

Otros duhaldistas, víctimas de picardías de sus socios, quedaron en el desierto:
Jorge Villaverde pedía Acción Política pero allí aterrizó Isidoro Laso; Alfredo Atanasof reclamaba Adoctrinamiento, pero el sillón quedó al final para Julián Domínguez.

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