19 de diciembre 2007 - 00:00

"Valijazo": Cristina evitó mostrarse junto a Chávez

Cristinade Kirchnersaludadurante lareunión enMontevideopor el Mercosur.A suizquierda,Luiz InácioLula da Silva,presidente deBrasil,conversandojunto a su parvenezolanoHugo Chávez.Evo Morales yTabaréVázquez sesuman alsaludo.
Cristina de Kirchner saluda durante la reunión en Montevideo por el Mercosur. A su izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, conversando junto a su par venezolano Hugo Chávez. Evo Morales y Tabaré Vázquez se suman al saludo.
Montevideo - No hubo cumbre. O, al menos, no oficial. Cristina de Kirchner y Hugo Chávez coincidieron ayer por unas horas en esta ciudad pero, por decisión de la presidente argentina, no se produjo el esperado encuentro bilateral en medio del affaire Antonini Wilson.

A pesar de compartir el rap de críticas a la administración Bush -hasta usaron términos similares: ella habló de «operativos basura»; él de «basural»- y aparecer, aunque con rangos diferentes, involucrados en el escándalo de la «valija», la mandataria evitó mostrarse con el venezolano.

«No había razones para una cumbre bilateral», explicaron desde la delegación argentina y puntualizaron, ante la consulta específica de este diario, que no había «nada que hablar» sobre la investigación que lleva adelante la Justicia de EE.UU. y salpica a ambos gobiernos.

Admitieron, sin embargo, contactos informales; casi ocasionales. De pie, Chávez y Cristina dialogaron durante unos minutos en un aparte del salón donde sesionaron los presidentes al término de la Cumbre de Presidentes del Mercosur.

  • Matiz sutil

    Otros contactos, más extensos, fueron negados por los funcionarios. De Kirchner y Chávez estuvieron alojadosen el hotel Radisson a pocos metros de distancia. La presidente argentina se hospedó en una suite del piso 21: Chávez «copó» con su batallón de robustos custodios y colaboradores los pisos 23 y 24.

    Esa cercanía podría haber facilitado un encuentro sigiloso, lejos de los flashes y la inquietud de la prensa.
    Apenas 32 escalones -16 entre piso y piso, contando el descansoseparaban a los presidentes. La argentina llegó el lunes por la noche; Chávez lo hizo unas horas después, como es habitual, de madrugada.

    Pero oficialmente, los voceros argentinos aseguraron que no hubo otros contactos más allá de los saludos de rigor y el diálogo, breve y al pasar, en la sala de sesiones del palacio del Mercosur. Consultado por este diario, el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro -que el lunes se reunió largamente con Jorge Taiana- dio la misma versión.

    No fue por falta de tiempo. Sobre el mediodía, De Kirchner se reunió durante casi una hora con la chilena Michelle Bachelet. En paralelo, Chávez partió con Evo Morales.

    Por separado, eso sí, cargaron contra la pesquisa del FBI y la Justicia estadounidense sobre el presunto intento de extorsión a Guido Antonini Wilson por supuestos «agentes venezolanos» para que oculte que los 800 mil dólares incautados en Aeroparque eran para financiar la campaña electoral del oficialismo.

    Hubo un matiz sutil. Cristina habló de «interferencias externas» que « encaran operaciones sucias» y mencionó en ese sentido la crisis institucional que atraviesa Bolivia. Sin explicitarlo, trazó una línea invisible entre el episodio Antonini Wilson y los conflictos que enfrenta Morales.

    De hecho, vinculó ambos incidentes como parte de un intento de desestabilización de la región. «No nos van a doblegar: vamos a seguir luchando por la profundización de este bloque y por un mundo multipolar» enfatizó y le arrancó un aplauso a los demás presidentes.

    Pero, en ese tramo de su discurso ante la asamblea de presidentes, no hizo mención de Venezuela. Los memoriosos citan que cuando estalló el escándalo, la Casa Rosada apuntó a PDVSA y pidió la remoción de su presidente. Inmutable, Chávez ignoró las insistentes preguntas sobre aquel suceso.

    Es más: cuando desde el gobierno expresan su malestar por las derivaciones criollas del «valijazo» sólo periféricamente, forzados, hacen una defensa de Chávez.

    La única frase explícita de la presidente argentina sobre Venezuela fue para pedir que se acelere el proceso de integración definitiva -falta que lo aprueben los congresos de Brasil y Paraguay- porque, precisó, permitirá «configurar el cierre de la ecuación energética de la región».
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