3 de octubre 2002 - 00:00

Volvió ayer a fracasar cierre del juicio político a la Corte

El peronismo se equivocó ayer con los cálculos y no logró número para voltear el bochornoso juicio político a la Corte en Diputados que alentaron Elisa Carrió y la izquierda en general. En este renovado fracaso por terminar con este tema que pone en riesgo la estabilidad institucional y hasta cualquier entendimiento con el FMI, arañaron el quórum de 129 -sólo faltaron 2 legisladores en el recinto-, aunque el mayor obstáculo fue que los radicales no cumplieron con la palabra de bajar al recinto. Hace una semana, se comprometieron a dar finalmente quórum, aunque con la idea de devolver a comisión la acusación. Arrastrada por el ARI de Elisa Carrió, la UCR se dio cuenta sobre la hora de la sesión de que perdía esta votación y, por lo tanto, se prestaría al juego del PJ. Adujo que los peronistas de San Luis y de Santa Fe que iban a acompañar al lilismo también se dieron vuelta y hasta se permitió salir a denunciar que "no estaban dadas las garantías para el debate sobre la Corte". En el ínterin, quienes quieren la cabeza del Poder Judicial retiraron el pedido de vuelta a comisión de los cargos, de manera tal que dejaron expedito el camino para que en la próxima sesión se cierre la embestida contra Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Augusto Belluscio, Antonio Boggiano, Gustavo Bossert, Enrique Petracchi y Carlos Fayt, después de 5 meses de dilaciones. Dentro de 7 días, el PJ podrá sentar en las bancas a varios diputados que ayer estaban de licencia por enfermedad y hasta por campaña. Se supone que, de una vez por todas, podrá rechazar el insólito enjuiciamiento.

El peronismo no pudo voltear ayer el juicio político a la Corte Suprema en Diputados, a pesar de la ayuda de provinciales y cavallistas que le permitió quedar a 2 o 3 bancas de conseguir el quórum de 129 presentes. El PJ, que tuvo algunas bajas en la víspera, promete contar asistencia completa la semana que viene y así poder cerrar el proceso contra Julio Nazareno, Eduardo Moliné O'Connor, Guillermo López, Adolfo Vázquez, Augusto Belluscio, Antonio Boggiano, Gustavo Bossert, Enrique Petracchi y Carlos Fayt, después de 5 meses de dilaciones. Obviamente, fracasó también el tratamiento de la modificación del CER.

Sobre la hora, el radicalismo, que se había comprometido a bajar al recinto, volvió sobre sus pasos y se negó a participar del plenario. Ya había pactado con el ARI de Elisa Carrió, el frepasismo, la izquierda y justicialistas disidentes como el kirchneriano Sergio Acevedo y el tucumano Ricardo Falú plantear la vuelta a comisión del dictamen acusatorio, de manera tal de mantenerlo guardado hasta que mejoraran las chances de reunir 2/3 de las adhesiones y pasar a la etapa de sentencia en el Senado.

Mudaron de parecer cuando se dieron cuenta de que los números no daban y de que el oficialismo llevaría las de ganar en la votación. Esto significaba que se clausuraría la embestida contra los 9 ministros, algo que no querían de ninguna manera Carrió y compañía. Resultó definitorio que algunos legisladores del PJ -que aquéllos consideraban proclives a mandar el despacho a comisión- cambiaran de criterio. Pasado el mediodía, se convocó de emergencia a Juicio Político, encabezada por Acevedo, en la cual Falú reveló las «deserciones» de adolfistas y reutemannistas que se veían como socios extramuro.

• Presiones

«Acá hubo presiones desde el gobierno y no están dadas las condiciones para sesionar», salió a denunciar a los «movileros» una enfurecida Carrió, mientras el presidente de Juicio Político iba a Labor Parlamentaria a retirar la solicitud de vuelta a comisión que él mismo había presentado la semana pasada. «Ahora que perdemos, ya no tiene sentido: además, a mí me costó mucho aceptar la variante de que volviera a comisión», se confesó en privado Lilita. «Igual, sabía que nos iban a hacer una zancadilla», se quejó delante de sus cófrades.

Los radicales que firmaron la acusación terminaron de convencer a sus correligionarios. A pesar de que Marcelo Stubrin, el cordobés Luis Molinari Romero y los mendocinos Víctor Fayad y Aldo Ostropolsky insistían en «darle un corte a este tema y dar quórum para no dilatarlo más», la rionegrina Marta Milesi arengaba al resto de la bancada.

«No me importa aparecer como tonta, lo que no quiero es ser cómplice», levantó la voz Milesi, apoyada por el santafesino Carlos Iparraguirre, el riojano Julio Nieto Brizuela y el misionero Hernán Damiani. Horacio Pernasetti, entonces, salió a oficializar la nueva reticencia de la UCR, mientras cargaba contra gobernadores peronistas de San Luis y Santa Fe.

Humberto Roggero, a su vez, acusó al radicalismo de «no cumplir con la palabra», no obstante que «habíamos aceptado discutir la moción de pase a comisión». «No tuvieron sentido de la responsabilidad», continuó el responsable del bloque PJ.

Es cierto que el oficialismo tampoco hizo todos los esfuerzos correspondientes. Hubo varias ausencias; algunas, por enfermedad, como el ultraduhaldista José María Díaz Bancalari, la formoseña Marta Meza o el santafesino Héctor Cavallero (este último iba a votar en contra del máximo tribunal, pero daría quórum); otras, por compromisos judiciales y hasta de campaña. El delasotista Eduardo Di Cola acompañaba a su jefe de recorrida proselitista por Santa Fe, mientras que el entrerriano Julio Solanas estaba retenido por un caso en los tribunales de Paraná.

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